La UD Ibiza volvió a morder el polvo, esta vez en el José Rico Pérez de Alicante, tras caer derrotada por 2-1 ante el Hércules. El guion del encuentro fue un fiel reflejo de lo que está siendo la trayectoria del club esta campaña en la tercera categoría del fútbol nacional: un equipo que quiere pero no puede, castigado por su alarmante falta de acierto en las áreas y penalizado por errores propios que lastran cualquier intento de reacción.
El partido comenzó cuesta arriba para los hombres de Miguel Álvarez. El Hércules, más resolutivo, logró adelantarse gracias a un tanto de Mehdi en la primera mitad. Tras el descanso, el golpe parecía definitivo cuando Andy subía el 2-0 al marcador, aprovechando la fragilidad defensiva de un Ibiza que, pese a dominar por tramos, no sabía cómo hacer daño.
Sin embargo, el equipo celeste mostró orgullo. Fran Castillo logró recortar distancias tras un envío de Javi Eslava y metió de lleno a los ibicencos en la pelea por los puntos. Pero la expulsión del portero de la UD Ibiza a falta de media hora para el final lo condicionó todo. Con un hombre menos, los planes de Álvarez se desmoronaron y las opciones de remontada se complicaron sobremanera.
A pesar de que el Ibiza lo dio todo en un arreón final cargado de corazón pero falto de claridad, el marcador ya no se movería. La falta de «punch» en los metros finales volvió a ser la losa definitiva para un bloque que generó méritos para algo más, pero que regresa a la isla de vacío.
De soñar con el ascenso a sufrir por la permanencia
Lo vivido en Alicante es la síntesis perfecta de una temporada nefasta. Un proyecto diseñado para cotas altas donde nada ha salido como estaba previsto. Los futbolistas, llamados a ser diferenciales en la categoría, han estado muy lejos del nivel esperado, obligando al club a redefinir sus objetivos a mitad de camino: de la ilusión del ascenso a la cruda realidad de luchar por la permanencia.
Aunque la salvación está virtualmente en el bolsillo y no debería peligrar en las jornadas restantes, las sensaciones son de agotamiento. La UD Ibiza transita por el final del campeonato con el único deseo de que se baje el telón de una campaña para el olvido y empezar, cuanto antes, a reconstruirse sobre las cenizas de un año decepcionante.






