Irse de excursión a buscar playas recónditas en chanclas y sin mapa o cobertura es más común de lo que parece. No hay más que salir a caminar un fin de semana de julio en Ibiza para comprobarlo. Otra cosa es necesitar que nos rescaten por nuestra imprudencia – eso ya es liarla parda.
En verano lo vemos: turistas que se van de excursión en chanclas de dedo, sin agua ni sombra con altas temperaturas, o incluso sin GPS y total desconocimiento de los senderos y rutas. Poco pasa, y algunas de esas aventuras terminan en rescate. El año pasado los bomberos concentraron 52 rescates en el medio natural especialmente en los meses de verano, en zonas como Sant Joan y Sant Josep. Y según fuentes del Consell de Ibiza, la máxima institución pitiusa identificó en 2025 al menos tres casos de hechos constitutivos de propuesta para sanción a excursionistas imprudentes, tal y como ha informa Noudiari.
Un rescate, siempre que se evidencia una imprudencia manifiesta por parte de los excursionistas, no sale gratis.
En un caso un hombre se lanzó al mar en s’Ullal de na Coloms –donde está prohibido zambullirse y así lo indican los carteles en la misma ubicación. Al no lograr salir del agua, su amigo, que se quedó en las rocas, tuvo que regresar por tierra a una zona de cobertura para pedir ayuda a Emergencias.
En otro caso expedietado por el Consell una familia de cuatro miembros bajó a sa Pedrera de Cala d’Hort en plena ola de calor – con aviso vigente de la Aemet –, y a uno de los miembros le dio un soponcio por las altas temperaturas y el esfuerzo físico. El incidente, que se podría haber evitado atendiendo a los avisos de precaución por ola de calor, requirió intervención de los Bomberos.
En un tercer caso dos excursionistas quedaron atrapados en una zona rocosa y de claro difícil acceso en la zona de Cala Blanca, en es Figueral. También tuvieron que ser rescatados por efectivos de Emergencias.
Desplazarse para un rescate no solo implica estar ahí para ayudar a dos excursionistas en apuros, sino que ello también implica que ciertos recursos y efectivos dejen de estar disponibles para llamadas de socorro en otro lugar de la isla de Ibiza.

Es por ello que en ciertos casos, en los que la imprudencia es comprobable y evidente, se aplica una ordenanza para exigir responsabilidades y sancionar a aquellos que básicamente, como diría aquella, la han liado parda.
La Ordenanza Fiscal reguladora de la tasa para la prestación de servicios y la realización del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamentos (SEIS) del Consell de Ibiza establece las tarifas a pagar en caso de rescate por servicio y personal, además de por el uso de vehículos involucrados en un rescate.
Se especifican costes por rango de trabajador (desde bombero de primera, a sargento); por tipo de vehículo (como unidad móvil de mando o vehículo autobomba); y también por kilómetros recorridos y por horas de servicio dedicadas por cada uno de los vehículos involucrados en un rescate.
También se define el concepto de “imprudencia manifiesta”: “Se considera imprudencia manifiesta el acceso a lugares de riesgo sin la oportuna equipación, sin informarse en canales adecuados de la dificultad de la ruta, sin disponer de la preparación física adecuada o sufriendo enfermedades previas que aumentan su vulnerabilidad, participando de aglomeraciones en lugares de alto riesgo, habiendo consumido alcohol u otras sustancias, con niños o mascotas, con previsiones meteorológicas desfavorables”.
Irse a ver ‘Atlantis’ en plena ola de calor
Los valores de las sanciones no son fijos y dependen de esta serie de variables. Desde Noudiari hemos cogido esta ordenanza para calcular cómo de caro puede salir un rescate de Bomberos a excursionistas en dos ubicaciones bien conocidas por estos profesionales: sa Pedrera en Sant Josep y Cala Aubarca, en Sant Mateu.
La ordenanza fiscal establece una tarifa de 21.96 euros por hora por bombero de primera escala técnica involucrado, y un coste de 23.68 euros por hora en el caso de que intervenga un caporal.

Cojamos como ejemplo un accidente en sa Pedrera que requiere la intervención de tres bomberos y un caporal, además de una unidad móvil de mando –un equipo habitual en estos rescates. Sa Pedrera está aproximadamente a unos 27 kilómetros del Parque Insular de Bomberos de Ibiza, y suponemos que desde que se inicia el operativo hasta que termina pasan cinco horas. En este caso hipotético el coste del rescate puede salir por al menos unos 590 euros.
Podemos tomar otro caso práctico como ejemplo: dos excursionistas que se pierden en los acantilados de la zona norte de Cala Aubarca buscando s’Ullal de na Coloms. Al salir, con apenas un par de horas de luz, confunden caminos, se pierden entre la maleza y sin cobertura ni mapa, acaban atascados al borde de un precipicio. La hipotética situación, inspirada en hechos reales, requiere la intervención de 6 bomberos de primera escala y un caporal, un furgón de salvamento y una unidad móvil de mando, en un operativo que se alarga hasta las 7 horas de rescate.
Aplicando la ordenanza reguladora, la cuenta en este caso puede subir a más de 1540 euros.
En Baleares aún no está tasada la participación de medios de emergencias de nivel autonómico, como un helicóptero, en un rescate por negligencia.
Si la sanción se aplica a varias personas, son sanciones individuales a sumar.
Y lo más importante, más allá de las sanciones: un rescate que podría haberse evitado hace que un importante número de recursos dejen de estar disponibles para otras emergencias importantes en otro punto de la isla de Ibiza.






