El Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany ha hecho balance de sus tres primeros años de legislatura con la vista puesta en el futuro urbanístico y social del municipio. El alcalde, Marcos Serra, acompañado por las tenientes de alcalde Neus Mateu y Maria Ribas, ha desgranado las líneas clave de un mandato que busca transformar la localidad a través del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
El avance de este nuevo planeamiento urbanístico es, sin duda, el pilar más ambicioso del ejecutivo local. El documento estratégico contempla la construcción de más de 1.000 viviendas asequibles, una de las principales demandas de la ciudadanía. Además, prevé la reserva de casi 600.000 metros cuadrados de zonas verdes —superando los mínimos legales— y la creación de más de 1.700 nuevas plazas de aparcamiento público, junto a nuevos equipamientos educativos, deportivos y sociales.
La seguridad y el control del orden público han acaparado gran parte de los recursos. La plantilla de la Policía Local ha alcanzado los 69 agentes tras la creación de diez nuevas plazas. Sin embargo, la novedad más destacada es la incorporación de la figura del Agente contra el intrusismo y para la convivencia (AICS), un cuerpo de ocho efectivos destinado específicamente a cazar los alquileres turísticos ilegales y el transporte pirata.
Paralelamente, el consistorio ha anunciado la puesta en marcha de un servicio de vigilancia privada discontinua para espacios municipales y ha triplicado el número de cámaras de videovigilancia en las calles, alcanzando las 119. De ellas, 23 están destinadas a la lectura de matrículas y 18 se utilizarán para pillar in fraganti a quienes realicen vertidos ilegales en los contenedores.
Transformación del centro y 6 millones para el deporte
En el plano urbano, la reforma de la calle Vara de Rey para convertirla en un bulevar que conecte el paseo marítimo con la zona de la puesta de sol marca el nuevo rumbo estético del centro histórico. Una transformación que ya cuenta con el impacto visual de la intervención artística de gran formato realizada por Okuda San Miguel en la calle Santa Agnès.
En el ámbito deportivo, la inversión supera los 6 millones de euros. Tras triplicar las ayudas a los clubes locales (que pasan de 100.000 a 280.000 euros), el Ayuntamiento ejecuta mejoras en el pabellón de Sa Pedrera y el campo de Can Coix, y arrancará de forma inminente la reforma integral del pabellón de Quartó de Portmany y de las gradas del campo municipal de Sant Antoni.
Ayudas sociales y rebaja fiscal
El balance del equipo de gobierno también saca pecho en materia social y fiscal. Se ha puesto en marcha la nueva escoleta de Sant Rafel (67 plazas) y se ha creado una nueva línea de 50.000 euros en ayudas al alquiler para mayores de 30 años, que complementa a las de los jóvenes. En el bolsillo del ciudadano, el ejecutivo destaca la bajada del IBI, que ha pasado del 0,74 al 0,68 durante esta legislatura.
Para el último año de mandato, Serra ha fijado como prioridades culminar las obras deportivas en marcha, ejecutar el reasfaltado de calles, construir el nuevo parque infantil de ses Païsses y redactar los pliegos de la nueva contrata del servicio de limpieza, cuyo contrato actual expira en 2027.







Me gustaría hacer un inciso qué me ha afectado personalmente respecto al ayuntamiento de Sant Antoni. :
Este tiempo de atrás es tube pidiendo ayuda para la asistencia social de mi madre con dependencia de grado III., los servicios sociales me negaron la persona cuidadora por superar mi madre el importe de ingresos económicos, ella cobra una pensión de viuda y jubilación qué entre las dos no superan los 1000 euros.
Me dijeron que si quería una asistenta la tenia que pagar por horas por mi parte, el importe de económico de tres horas diarias superaba los 135 euros.
Realmente hacemos política social? Una persona viuda que ha estado trabajando toda la vida y con ingresos de 1200 euros mensuales no tiene derecho de ninguna clase.
Luego en enero para las fiestas de SANT Antoni les piden el voto y les prometen cosas que jamás cumplirán.
A estos políticos les aplicaría la política de incumplimiento qué aplicaba el gobierno alemán en los años 40.