Un nuevo estudio publicado en la revista científica Biology Letters analiza por primera vez el impacto de las colonias de gatos silvestres en un entorno insular, en concreto en la isla de Tenerife, y los resultados resuenan de forma alarmante con el contexto de Ibiza y Formentera. Mediante este estudio ha quedado evidenciado cómo los gatos silvestres no solo reducen el número de ejemplares de lagartos tizón allá, en el ecosistema canario, sino que además los ejemplares de lagarto hallados en el entorno de colonias felinas son también más reducidos en tamaño.
El estudio en el archipiélago canario lleva por título Las colonias de gatos modifican la abundancia y el tamaño corporal de los lagartos y ha sido liderado por Airam Rodríguez. El estudio ha sido publicado el pasado 1 de julio, hace apenas unos días.
El equipo de investigación, con integrantes del Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Universidad de La Laguna, y el Grupo de Ornitología e Historia Natural de las islas Canarias, ha comparado poblaciones de lagarto tizón (Gallotia galloti) en áreas cercanas a colonias felinas con zonas de control alejadas de ellas que comparten un hábitat similar.
El estudio ha analizado más de 200 lagartos en las proximidades de 22 colonias de gatos y los resultados son sorprendentes, ya que ponen de manifiesto un hecho del que por otro lado expertos en Ibiza en campos como la biología y la veterinaria han alertado en varias ocasiones: el Felis catus, es decir los gatos, tiene impacto sobre especies reptiles de lagarto.
A falta de estudios científicos sobre el impacto de colonias de gatos sobre la población de lagartijas en Ibiza, el caso de estudio del lagarto tizón en Tenerife no está nada alejado del contexto ibicenco y es muy similar en sus condiciones a la Podarcis Pytiuensis —la lagartija ibicenca.
Así lo afirma a Noudiari rotundamente la reputada bióloga ibicenca y estudiosa de la lagartija Antònia Maria Cirer, tras ser consultada por este mismo estudio.
“No hay ningún estudio así en Ibiza pero este es perfectamente extrapolable”, afirma la bióloga.
“Los gatos silvestres son actualmente el principal riesgo para las faunas autóctonas en cualquier lugar del mundo”, explica Cirer, quien advierte de la necesidad de concienciar a la ciudadanía de que también, los felinos que viven en libertad “son un depredador terrible ya que incluso teniendo comida al alcance continúa cazando y además enseña a sus crías a cazar —las colonias felinas hacen estragos en todas las especies salvajes”.
Las rotundas palabras de Cirer no chocan, ni mucho menos, con las conclusiones de este estudio que quizá es, por ahora, una de las referencias más cercanas al contexto que vive la lagartija ibicenca, actualmente ya tremendamente amenazada por la invasión de la serpiente en las Pitiusas.
Lamentablemente, el ofidio no es su único enemigo.
El estudio evidencia el lagarto como parte de la dieta felina
En declaraciones del investigador principal divulgadas por el Museo Nacional de Ciencias Naturales, institución que participa en el estudio, Rodríguez explica el impacto directo e indirecto de la presencia del felis salvaje en entornos de convivencia con el lagarto tizón: “Hemos llegado a detectar la presencia de hasta 14 lagartos en los restos de presas hallados en una sola colonia de gatos. Sin embargo, el efecto de las colonias no se limita a la depredación. Nuestros datos muestran que también influyen en la estructura de las poblaciones de lagartos e incluso en el tamaño que llegan a alcanzar los ejemplares”.
Una de las alarmantes evidencias del estudio es la diferencia en abundancia de lagartos en zonas de colonias felinas, y otras zonas.

Tras seleccionar una muestra representativa de 22 colonias de gatos en Tenerife, los autores analizaron también a los ejemplares de lagarto existentes en zonas de colonia y zonas alejadas.
En las zonas alejadas de las colonias felinas se detectó una media de tres lagartos más —un 120% más— que en zonas alejadas de los gatos silvestres. “Además, los lagartos no solo eran menos abundantes, sino que también eran de menor tamaño en las zonas con mayor presencia de gatos”, explican desde el Museo Nacional de Ciencias Naturales sobre el estudio.
Los lagartos acuden a la comida de los gatos
Uno de los resultados confirmados por este estudio, tras analizar la comida de los gatos en colonias felinas, y tras analizar excretas de lagartos, es que los lagartos consumen frecuentemente la comida que se pone en los comederos de los felinos.
“Esta disminución del tamaño se podría explicar porque, según los restos de lagartos depredados que hemos encontrado en las colonias, los gatos prefieren cazar los ejemplares más grandes”, ha dicho Rodriguez, el investigador principal del estudio.
El hecho de que los reptiles de cuatro extremidades y cola alargada se acerquen a comer allá donde comen sus depredadores es cuanto menos llamativo también si se plantea —a falta de un estudio científico en el ecosistema ibicenco— que este dato es extrapolable en el contexto de Ibiza.
Precisamente, uno de los peligros de las serpientes en relación con las lagartijas en Ibiza ha sido hasta ahora el hecho de que el ofidio ha supuesto una enorme amenaza sobre la lagartija ya que comparten hábitat y refugio —las paredes de piedra seca o similares, habitualmente.

Para la investigadora ibicenca, Antònia Maria Cirer, el gato es uno de los depredadores principales en la fauna autóctona de las Pitiusas, y de hecho, se han registrado imágenes de los mismos cazando a sus presas avícolas en entornos con especies protegidas como en ses Feixes de Vila.
En comparación al riesgo que suponen las serpientes, el gato impone un riesgo “diferente” con el que Cirer explica que en cierta manera puede llegar a existir un equilibrio depredador-presa.
No así en el caso de las serpientes.
“Para la fauna en conjunto el gato afecta a todas las especies por igual”, explica Cirer. “No entran dentro de los refugios de las lagartijas y por tanto pueden convivir en un equilibrio depredador-presa, mientras que las serpientes entran en su refugio y las excluyen de su lugar y por eso las extinguen”.
En el caso de los felinos, el acercamiento del lagarto tizón en el contexto tinerfeño a los puntos de alimentación que se evidencia en el estudio, alerta ahora de un mayor riesgo para estas especies reptiles vulnerables que acuden atraídas por la comida disponible allá donde vive su depredador felino.

Las colonias felinas, un problema agravado en las Pitiusas
En Ibiza y Formentera, la proliferación de colonias felinas descontroladas y el abandono de gatos —cuyo bienestar propio no está exento de riesgos y sufrimiento viviendo en libertad—, debe afrontarse con medidas y en las Pitiusas eso es algo de lo que han alertado las asociaciones animalistas en numerosas ocasiones.
Desde este sector y desde asociaciones como la Asociación de Colonias Felinas d’Eivissa, PACMA o Cats4Cats, entre otras, han reiterado la necesidad de campañas urgentes de esterilización en Sant Josep; en la ciudad de Ibiza se calcula que hay al menos 800 gatos comunitarios; en Santa Eulària hay al menos 600 gatos comunitarios repartidos en unas 50 colonias en el municipio, y tampoco se han elaborado campañas de esterilización recientemente; lo mismo ocurre en Sant Joan, mientras que en Sant Antoni las asociaciones han denunciado prácticas contrarias a la Ley de Bienestar Animal, y también la carencia de campañas públicas de esterilización felina, una de las herramientas principales que las administraciones locales pueden emplear contra la proliferación de gatos abandonados a su suerte, muchos de los cuáles corren el riesgo de acabar malviviendo, desequilibrando el hábitat natural y potencialmente creando un fuerte impacto en sus entornos.







Lo que tienen que hacer los ayuntamientos es aplicar la ley de bienestar animal controlar las colonias felinas con el método CES ( captura, esterilización y suelta), alimentarlos y que los pobres animales puedan vivir en condiciones dignas que no hagan que tengan que comerse los lagartos.
Pero claro, no destinan ni un euro para esta causa.
…tota aqesta gent que dona de menjar a nes gats i ajuden a que ses sargantanes desapareixin poden agafar d sa ma a nes que van amollan serpens,posarsa a caminar hasta dalt d ses murades i no parar..
Espero con ansia el estudio sobre el impacto de los molinos heolicos sobre las aves de la zona y el entorno, para controlar sus colonias y proliferaciones, pero seguramente este no interese, porque los enemigos de las pardelas son sólo los felinos,,,
Que colonias felinas ni que ocho cuartos, el que quiera gatos que los tenga en su casa.
Hasta los huevos de pelosvy pulgas por una perroflauta que nos ha invadido el barrio.