La roca rojiza de Pou des Lleó es el escenario que hace más de 40 años eligió Toni de Can Salvadó, vecino de Santa Eulària, para abrir un restaurante que desde hace 27 años regenta la familia Riera Ramón.
Sergio y Juan Miguel son dos hermanos que han tomado el relevo de sus padres, Maria y Joan, poniéndose al frente del negocio y además desde este verano también al frente de las cocinas, con Juan Miguel, el primogénito de la familia, como cocinero.
Ambos conocen bien Pou des Lleó, ya que desde jóvenes fueron testigos de la vida en Can Salvadó. Su madre, Maria, jubilada con 68 años, y su padre, Joan, fallecido hace varios años, fueron ambos camareros del restaurante del que ahora ellos toman las riendas. Ahora Maria visita el restaurante de vez en cuando para saludar a la clientela habitual, pero el testigo está pasado.
“Esta debe ser una de las pocas zonas de la isla de Ibiza en las que no hay beach clubs”, dice Sergio, de 35 años. “Hay pocas casas construidas y estamos rodeados de bosque”, explica el camarero.
Aún con los cambios generacionales, este restaurante ha conservado algunos de los secretos mejor guardados de la gastronomía ibicenca, protagonista de la mesa en Can Salvadó.
El mero, la rotja y el gallo de San Pedro son los pescados frescos que se utilizan principalmente para el tradicional bullit de peix, plato que se cocina y se sirve cada día en Can Salvadó a las 14:30 horas.
Además este plato, cuya historia se origina en las barcas de pescadores, se cocina en Can Salvadó tal y como la tradición indica. El bullit de peix incluye un primer plato de pescado y patatas y un segundo plato de arroz caldoso, que a petición del comensal puede ser sustituido por arrós a banda.


“Tradicionalmente los pescadores solían hacer un arroz caldoso junto al bullit de peix pero quizá con los años, con el calor en verano y por el gusto del turista, se hace también arrós a banda, así que también ofrecemos este cuando nos lo piden los clientes”, explica Sergio, quien advierte de que para poder disfrutar de este plato es necesario encargarlo el mismo día por la mañana, debido a su largo proceso de elaboración y la alta demanda.
En Can Salvadó también se disfruta especialmente de la salmorra y de los pescados a la plancha, una plancha de leña por la que, además de pescados frescos como el dénton, la rotja, el gallo o la sirvia, también pasan las paellas para dar un último toque de fuego vivo.


Tras la jubilación del cocinero que durante años marcó el gusto de Can Salvadó, Juanito Fluxà, este verano, como novedad, el hermano de Sergio –Juan Miguel–, aficionado a la pesca, las tradiciones en torno a la comida ibicenca y el campo pitiuso, se ha puesto tras las cocinas del restaurante familiar. “Al principio teníamos algo de miedo porque era algo nuevo, pero estamos muy contentos con cómo ha ido este primer año”, explica Sergio, que confirma que su hermano continuará tras los fogones la próxima temporada.
Café caleta, ambiente familiar, y tradición ibicenca
Además del protagonismo del pescado de la isla y el producto de huerta local, que principalmente obtienen de los productores locales de la Cooperativa Agrícola de Santa Eulària, hay otro protagonista clave en Can Salvadó: el café caleta.
“Hay muchas recetas y en cada casa puede ser distinto, pero aquí usamos siempre conyac”, explica Sergio. De hecho, si hay un comensal especialmente adicto al café de cafetera, tendrá que lanzarse a una aventura en Can Salvadó, donde “nunca ha habido ni habrá” una cafetera industrial. “Si alguien quiere café, tendrá que ser café caleta”.


Y es que en Can Salvadó se respira tradición ibicenca, aire salado, y mucha familiaridad. Con una clientela principalmente ibicenca y residente, o ya conocida y repetidora, Sergio y su hermano Juan Miguel desean que quienes salen por la puerta vuelvan por la buena comida, el buen trato y el ambiente familiar de Can Salvadó.
El restaurante Can Salvadó cerrará puertas el próximo 25 de octubre hasta la próxima temporada en marzo. Horario de cocina: de 13 a 16 horas.






