La comunidad de aficionados y aficionadas a la música latina en Ibiza —y quienes aún no saben que también forman parte de ella— está de enhorabuena. El Teatro Pereyra ha elegido su escenario único, en pleno centro de la ciudad, para rendir homenaje a este amplio universo de géneros musicales con una fiesta que se celebrará todos los sábados de julio, agosto y septiembre: La Cucaracha.
Prueba de ello fue el gran estreno del pasado sábado, una fiesta de apertura dedicada a celebrar la música latina en todas sus formas: salsa, son cubano, merengue, chachachá y bachata. Una mezcla de ritmos que conquistó la pista de baile, donde coincidieron tanto quienes se han criado entre güiros y bongós como quienes todavía prefieren observar desde la barra con una copa en la mano. Al final, todos acabaron compartiendo el mismo espacio.
La noche comenzó con un momento especialmente emotivo. Los músicos de la orquesta Son de Cuba quisieron rendir homenaje a una figura histórica de la música en la isla: Ricardito. El músico de origen cubano, afincado en Ibiza desde hace décadas y responsable de acercar el son cubano, la salsa y otros ritmos latinos a varias generaciones de ibicencos, fue invitado a subir al escenario al inicio del concierto. El público, plenamente consciente de quién era, lo recibió con un cálido y prolongado aplauso. Ricardito interpretó La Negra Tomasa, popularizada por Ismael Rivera, elevando su fina voz al servicio de un público que mostró su agradecimiento a esta leyenda.

Inspirada en las fiestas populares del Caribe y en la manera en que allí la música se vive de forma colectiva, La Cucaracha nació con la intención de unir calle, ritmos latinos y comunidad. El proyecto comenzó el año pasado en Madrid, en el club El Internacional, donde rápidamente se consolidó como una propuesta de referencia en la escena crossover y de músicas tropicales, combinando actuaciones en directo, DJs, performances y bailarines, pero, sobre todo, una pista de baile marcada por la energía, la libertad y el sentido de comunidad.
En una misma noche pueden convivir clásicos como Chan Chan, de Compay Segundo, interpretado en directo por los músicos, con la sesión en vinilo de los DJs invitados, Sabor a Mi y Jean Franco, que recuperan temas originales como Un verano en Nueva York, de El Gran Combo de Puerto Rico, popularizado recientemente entre nuevas generaciones tras el éxito de Bad Bunny.

En realidad, no hace falta ser un apasionado de la música latina para disfrutar de esta fiesta. La Cucaracha desprende buena música, alegría y una energía contagiosa. Su combinación de música en directo, performances y electrónica tropical aterriza en Ibiza con una acogida muy positiva, tan contagiosa como la invitación de Celia Cruz a cantar La Vida es un Carnaval.
La pista del Teatro Pereyra favorece además una mezcla de públicos tan diversa como natural: residentes e ibicencos aficionados a los bailes latinos —o aún tímidos con ellos—, amantes de la música en directo que buscan una alternativa a la electrónica, la amplia comunidad latina de la isla, que lleva estos ritmos en la sangre, e incluso bailarines y bailarinas profesionales que, casi de incógnito entre el público, terminan regalando auténticas exhibiciones de talento y energía. Sea cual sea el nivel de baile de cada uno, el espíritu de La Cucaracha invita a disfrutar sin complejos.


Resulta especialmente estimulante que un espacio histórico y patrimonial como el Teatro Pereyra apueste por una propuesta que celebra la música en vivo y pone en valor la diversidad cultural y la riqueza migrante que forman parte de la identidad de la Ibiza actual.
Este sábado, La Cucaracha celebra su segunda cita con un nuevo protagonista sobre el escenario: el trombonista venezolano Óscar Dudamel y su orquesta. La noche se completará con las sesiones de otro venezolano, Eddy Lover XO (Punto Parlante Crew), y desde el mismo Puerto Rico, Tu Ex. ¡Azúcar!






