El atleta Dani Becerra continúa conquistando el planeta a base de maratones. Después de surcar Londres, Berlín, Chicago, Nueva York, Tokyo y Boston, su espíritu de lucha y superación le llevó esta vez a la ciudad de Sídney (Australia), donde ayer, tras completar una durísima carrera de 42 kilómetros, se alzó con la séptima estrella de los maratones más grandes del mundo.
Una insignia con la que Abbott World Maraton Majors premió a los corredores que, como Becerra, ya se habían coronado en las seis ciudades mencionadas, y ayer lo hicieron en Sídney.
«Ha sido un maratón duro y espectacular a parte iguales. El circuito es un auténtico rompepiernas pero ofrece unas vistas y un ambiente espectacular. Me siento agradecido y afortunado de poder vivir esta magnífica experiencia”. Estas fueron las primeras palabras que expresó Dani Becerra tras cruzar la meta en la bahía de Sídney, junto al emblemático edificio de la Ópera, desde donde se vislumbra una panorámica idílica del puente Harbour Bridge y el «skyline’ de una ciudad vibrante que este fin de semana albergó a 35.000 corredores llegados de 156 países.
La cita fue histórica porque este año el maratón australiano se estrenó como séptimo “Major” del famoso calendario que ahora forman siete ciudades y un nuevo metal de siete puntas, «esta medalla representa un sueño hecho realidad y simboliza una época inolvidable de mi vida donde todo ha salido a pedir de boca. Ojalá qué el físico me acompañe muchos años más para seguir recorriendo mundo«, manifestó.
Un galardón que pone en valor el esfuerzo físico y mental que hay detrás de un reto que comenzó hace 16 meses en Londres y donde ha acumulado miles de kilómetros y siete ‘Majors’ de forma consecutiva.
Además, con esta gesta el ibicenco consigue inscribir su nombre en olimpo del atletismo amateur, el ranking de AbbotWMM donde aparecerán los nombres y resultados de los corredores que hayan logrado terminar las siete pruebas.
Para lograr su séptimo “Major”, el veterano atleta tiró de experiencia para gestionar un recorrido muy exigente con casi 400 metros de desnivel positivo y 42 kilómetros con múltiples giros, “aquí tocaba correr con mucha cabeza por la orografía del terreno. Creo que dosifiqué bien los ritmos y las cuestas para llegar con fuerza a la parte final. A pesar de la dureza las sensaciones han sido increíbles”, comentó.
Sin embargo, la preparación para el maratón de Sídney no fue un camino de rosas. Becerra reconoció las dificultades que trajo consigo las altas temperaturas del verano y la humedad extrema de la isla: “Se me hizo muy duro entrenar los meses de julio y agosto. El verano en Ibiza es criminal, te dificulta mucho sacar entrenos y llegar en la mejor forma. Aun así, creo que salvé los muebles”, comentó en tono jocoso tras un excelente crono de 3 horas, 7 minutos y 19 segundos que se marcó en una carrera donde apenas se puede mantener un ritmo constante por los continuos cambios de desnivel.
Otro de los hándicaps fue la falta de descanso por un viaje que duró 24 horas y el jet lag de 8 horas con el que afrontó la carrera: “Cuando hay factores externos que no puedes controlar debes relativizar el resultado y analizar las cosas en un contexto global. Yo estoy muy contento con mi rendimiento, regreso feliz por la enorme experiencia vivida, las sensaciones y todo lo que he podido conocer haciendo lo que más me gusta. Descubrir el mundo a través del deporte es una experiencia maravillosa que va más allá que cualquier resultado”, explicó.
Becerra, que el pasado 21 abril fue el primer ibicenco en lograr la “Six Star” tras finalizar seis maratones en un año, ayer subió otro peldaño en su historial deportivo y ya es uno de los primeros españoles que ostentan el novedoso emblema con el que soñaría cualquier aficionado a este deporte.
No obstante, ya suenan con fuerza las ciudades de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y Shanghai (China) como serias candidatas para unirse al calendario de «Majors» en los próximos años. En cuanto se hagan oficiales estas sedes, Becerra volverá a poner a punto sus piernas para seguir grabando sus huellas por todo el mundo.