Sergio Braga Rodríguez, el segundo futbolista brasileño que aterrizó en la isla para enrolarse en las filas del Ibiza Fútbol Sala tras la llegada de su compatriota Addison, falleció este pasado domingo en Brasil a la edad de 59 años víctima de un cáncer de pulmón.
Sergio quiso despedirse de quienes fueron sus compañeros en el único club ibicenco de este deporte que jugó en la máxima categoría del fútbol sala español y antes de ‘partir’ les mandó un emotivo vídeo en el que agradecía la ayuda que estos le brindaron a su llegada a la isla y en los años sucesivos.
Jugó en el Ibiza FS por espacio de tres temporadas (de 1990 a 1994) sus compañeros y entrenadores le recuerdan por su carácter, entrañable. «Era una persona amable, cariñosa y que se hacía querer», recuerda el exportero Fabián Arias.
Pero también por su enorme calidad técnica. Jugaba de cierre, era hábil, seguro e infranqueable en el uno contra uno. No eran sus únicas virtudes en la pista, puesto que su aportación ofensiva resultó, además, clave en los conjuntos en los que estuvo.
Abandonó Ibiza para seguir creciendo como futbolista y de una isla se fue a otra para jugar en el Gáldar de Gran Canaria en la División de Honor, club que le ha brindado un bonito recordatorio en sus redes sociales (en la imagen inferior) tras conocer la triste noticia de su fallecimiento. Dejó huella en ambos clubes y en sus compañeros y entrenadores.
En Ibiza estuvo bajo las órdenes de los entrenadores Alberto de Miguel y Enrique Saez y tuvo, entre otros, a Fabián, Pablo Duque, Juan, Luisito o Martínez Ato como compañeros de vestuario.







