Una pasajera de mediana edad fue evacuada este lunes por la Guardia Civil de un vuelo de Ryanair que cubría la ruta entre Ibiza y Barcelona después de que, según varios pasajeros, comenzara a grabar con su teléfono móvil a miembros de la tripulación y se negara a dejar de hacerlo cuando se lo solicitaron.
El vuelo tenía prevista su salida a las 14.15 horas desde el aeropuerto de Ibiza, pero finalmente despegó con alrededor de dos horas de retraso debido a este incidente y a otras circunstancias ocurridas durante el embarque.
Una vez que los pasajeros se encontraban a bordo, la tripulación informó de que la salida se demoraría porque uno de los pasajeros no había accedido al avión pese a que su equipaje ya se encontraba en la bodega. En ese momento, la mujer habría comenzado a grabar a las azafatas con su teléfono móvil.
Según los testimonios presentes el avión, los miembros de la tripulación le pidieron que dejara de grabar. La pasajera, sin embargo, habría continuado utilizando el teléfono, por lo que finalmente se solicitó la presencia de la Guardia Civil.
Dos agentes acudieron al avión y pidieron a la mujer que abandonara la aeronave. Ante su negativa, los agentes procedieron a sacarla del aparato. La pasajera comenzó a gritar mientras era conducida al exterior, en una intervención que sorprendió al resto de viajeros.
La mujer habría negado en todo momento haber realizado las grabaciones. Algunos pasajeros presentes en el avión señalaron que la actitud de la pasajera hacia la tripulación no les había parecido especialmente agresiva, aunque el episodio generó nerviosismo y tensión dentro de la aeronave.
Tras la evacuación de la pasajera y la resolución de las incidencias relacionadas con el embarque, el vuelo pudo finalmente continuar su trayecto hacia Barcelona, aunque con un retraso aproximado de dos horas.






