Una adolescente de 15 años mirando a los ojos de su entrevistador y contando, sin adornos, lo que se siente al saber que te vas a morir pronto y decidir, aun así, que esa despedida sirva para algo.
Ese es el legado de Naia Llabrés y, por eso, cientos de miles de personas no han podido terminar de ver la entrevista sin llorar en algún momento.
La conversación con Carlos Roca, grabada en el podcast Roca Project con la condición de emitirse después de su muerte, se publicó ayer jueves, dos meses después de que Naia falleciera de un osteosarcoma craneal el 18 de julio, con 16 años recién cumplidos.
El capítulo, titulado «Naia y su grito a la vida: un legado imborrable», lleva ya millones de reproducciones entre YouTube y redes sociales.
Y lo que está calando en la gente es ella, Naia. Ver lo que cuenta y cómo lo cuenta. Sin hablar de batallas y luchas y sin el tono heroico con el que a veces se envuelve a quien está enfermo. Habla de miedo. Habla también de rabia, la rabia de tener que despedirse de sus hermanos pequeños, Kirian y Carla, de dejar atrás una vida que apenas empezaba. Y habla de una aceptación que no es resignación tranquila, sino algo más difícil porque ella quería vivir y que, a pesar de eso, elige mirar de frente lo que le tocó.
Esa mezcla —el miedo confesado sin vergüenza, la rabia no escondida («es injusto», dice, y Roca le da la razón) y una paz que llega a medias, peleada— es lo que ha convertido esta entrevista en un espejo incluso para mucha gente que nada tiene que ver con el cáncer.
En los comentarios, una madre que perdió a su hijo con la misma enfermedad hace unos años escribe que, al escuchar a Naia, sintió que volvía a ver a su propio hijo hablar. Otra persona, en tratamiento por un linfoma, confiesa que a sus cincuenta y tantos años es incapaz de hablar de su enfermedad con la entereza con la que lo hace esta chica de 15. Y hay quien, sin enfermedad de por medio, simplemente admite que llevaba días agobiado por cosas que, de repente, le han parecido diminutas.
La entrevista recuerda que la salud es lo único que de verdad tenemos y que casi nunca la valoramos hasta que falta. Pero no es un mensaje bonito de autoayuda sino la lección que deja alguien que no tuvo elección.
Una denuncia nacida del dolor
Pero Naia no solo quiso contar cómo se despedía de la vida. Ha querido dejar también una denuncia muy concreta y que nos toca de lleno en las Pitiüses. Ha dicho ante uno de los micrófonos más escuchados de España y del mundo en habla hispana que ni Ibiza ni Menorca disponen de una unidad de oncología pediátrica propia. Eso obliga a los menores diagnosticados de cáncer, y a sus familias, a trasladarse a Mallorca, al hospital Son Espases, durante todo el tratamiento.
En la conversación con Carlos Roca, Naia describe con crudeza lo que supone ese desarraigo en plena adolescencia porque supone instalarte lejos de casa, de tus amigos, de tu rutina, mientras el mundo sigue girando sin ti.
Habla también del trastorno que supone para las familias —madres y padres que tienen que dejarlo todo para acompañar a sus hijos fuera de la isla— y de los esfuerzos que hacía su mejor amiga para poder visitarla. Menciona varias veces a Aspanob, la asociación que ayuda a tantas familias baleares en estos desplazamientos.
Pone sobre la mesa también la falta de cuidados paliativos pediátricos en Menorca y reconoce que la atención domiciliaria que estaba recibiendo al final de su vida fue, en sus propias palabras, casi un favor personal de su enfermera y su médico, no un recurso garantizado.
Los menores de las islas menores, como ella misma lo planteó, tienen derecho a los mismos recursos sanitarios que los de Mallorca, sin pagar el precio añadido de la distancia en el momento más duro de sus vidas.
La realidad en Ibiza y Formentera
Ni el hospital Can Misses ni el Mateu Orfila disponen de una unidad específica de oncología infantil. Los casos se derivan a Son Espases, en Mallorca, como centro de referencia.
Un mensaje que ya no depende de ella
Carlos Roca, director del podcast y menorquín, ha defendido durante la entrevista la postura de Naia recordando que cada isla balear vive de forma independiente pese a depender administrativamente de Mallorca, y que eso no puede traducirse en una atención sanitaria desigual para quienes son menos en número.







Una chica estupenda, valiente de mucha fuerza y conciente de su enfermedad, gracias Naia por ayudarme a portar mi duelo por mi madre k paso tu mismo proceso, que estes en paz, serena y feliz con los tuyos en tu nuevo lugar, yo tengo fe que estas bien y con tus abuelos.gracias mil gracias .