El Consell de Ibiza llevará al pleno de octubre la aprobación definitiva del Reglamento de protección del medio nocturno, una normativa que establece límites a la iluminación exterior pública y privada para reducir la contaminación lumínica, proteger la biodiversidad y mejorar la eficiencia energética. El texto contempla plazos de hasta cuatro años para adaptar las instalaciones existentes, que podrán ampliarse a ocho años en determinados equipamientos públicos.
La regulación desarrolla la Ley 3/2005 de protección del medio nocturno de Baleares y entrará en vigor veinte días después de su publicación íntegra en el Boletín Oficial de las Illes Balears (BOIB). Durante la exposición pública se recibieron 38 alegaciones, que han sido estudiadas para valorar su incorporación al documento definitivo.
Cuatro categorías de protección lumínica
El reglamento divide el territorio de Ibiza, incluido el litoral y los islotes próximos, en cuatro categorías, de la E1 a la E4, en función de sus características ambientales y urbanísticas.
Las zonas E1, con el máximo nivel de protección, incluyen espacios naturales protegidos, áreas de especial interés ambiental y paisajístico y lugares de interés astronómico. Las E2 corresponden principalmente al suelo rústico que queda fuera de las áreas de máxima protección. Las E3 abarcan los núcleos urbanos y las zonas urbanizadas, mientras que las E4 se reservan para determinados espacios urbanos con una elevada actividad comercial, de ocio o de movilidad nocturna, donde se permiten niveles de iluminación superiores.
Entre los enclaves que requieren una protección especial figuran el entorno del Observatorio Astronómico de Cala d’Hort, el Parque Natural de ses Salines, varios tramos del litoral y distintos islotes del entorno de Ibiza.
La clasificación determinará las condiciones que debe cumplir la iluminación en cada lugar, desde su intensidad y orientación hasta la temperatura de color de las lámparas y la proporción de luz azul. El objetivo es evitar que la luz se proyecte hacia el cielo o sobre espacios que no necesitan iluminación.
Restricciones horarias y ahorro energético
La normativa establece horarios para el alumbrado exterior en función de la época del año. El periodo nocturno restringido comenzará, con carácter general, a las 22.00 horas en invierno y a las 00.00 horas en verano. A partir de esas horas, determinadas instalaciones deberán reducir la intensidad de la iluminación o apagarse, según su uso.
Las medidas afectan al alumbrado viario, ornamental, comercial, publicitario, deportivo, recreativo y de seguridad, aunque se contemplan particularidades para cada actividad y excepciones para fiestas locales, Navidad y acontecimientos específicos.

Los ayuntamientos deberán elaborar planes para adaptar el alumbrado público a las nuevas exigencias. Además, las instalaciones existentes tendrán que ajustar sus horarios de encendido y apagado en un máximo de tres meses desde la entrada en vigor del reglamento.
Según las estimaciones presentadas por los responsables técnicos, la adaptación de los sistemas de iluminación podría generar un ahorro energético de entre el 50 % y el 60 %, dependiendo de las características de cada instalación y de las mejoras que se apliquen.
Durante la presentación, Susana Malón, de la empresa Lumínica Ambiental SL, encargada de la redacción técnica del reglamento, y David Galadí, doctor en Astrofísica y profesor de la Universidad de Córdoba, defendieron que el propósito no es reducir indiscriminadamente la luz, sino dirigirla mejor y evitar emisiones innecesarias.
Protección de la fauna y del descanso vecinal
La normativa busca también reducir los efectos de la iluminación artificial sobre los ecosistemas y los ciclos naturales de la fauna. La luz inadecuada durante la noche puede alterar el comportamiento de distintas especies y afectar a sus hábitats.
Otro de los aspectos regulados es la intrusión lumínica, es decir, la luz que llega a espacios distintos de aquellos que se pretende iluminar. La iluminación procedente de calles, establecimientos y otras instalaciones puede penetrar en las viviendas y perjudicar el descanso al interferir en los ritmos circadianos.
Por ello, el reglamento incorpora criterios para limitar estas molestias y proteger tanto las viviendas como los entornos naturales y costeros. También pretende conservar la calidad del cielo nocturno de Ibiza como parte de su patrimonio natural, paisajístico, cultural y científico.
El Consell realizará un seguimiento de la aplicación de las medidas en coordinación con los ayuntamientos, incluida la evolución de la calidad del cielo nocturno. Además, ha organizado jornadas informativas dirigidas a técnicos municipales, profesionales de la instalación y el mantenimiento de sistemas de iluminación y otras personas interesadas para explicar los requisitos y los plazos de adaptación.
El reglamento completo puede ser consultado en la web del Consell de Ibiza.







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