La UD Ibiza despidió la temporada con una derrota por 3-2 en el campo del CE Europa en un partido que acabó siendo el reflejo perfecto de una campaña para olvidar del conjunto ibicenco.
El encuentro disputado en el barrio barcelonés de Gràcia reprodujo muchos de los males que han acompañado al equipo durante todo el curso: falta de regularidad, desconexiones defensivas y una sensación permanente de no haber estado a la altura de las expectativas generadas al inicio de la temporada.
Porque la realidad es que la UD Ibiza arrancó el campeonato como uno de los grandes favoritos al ascenso y ha terminado peleando por evitar el descenso, un escenario difícil de justificar para un proyecto construido con aspiraciones de regresar al fútbol profesional.
El conjunto celeste completó una floja primera mitad y antes de la media hora ya perdía por dos goles. El primero llegó en el minuto 21, obra de Jordi Cano, que volvió a golpear siete minutos después transformando un penalti para colocar el 2-0 en el marcador.
Con el partido muy cuesta arriba, Fran Castillo recortó distancias justo antes del descanso y devolvió algo de esperanza al equipo ibicenco.
Tras el paso por vestuarios, la reacción visitante pareció confirmarse con el empate firmado por Unai Medina apenas doce minutos después del inicio de la segunda parte. Sin embargo, cuando mejor parecía estar la UD Ibiza, el Europa volvió a adelantarse gracias a un tanto de Óscar Cano Vacas en el minuto 68.
El marcador ya no volvería a moverse y los tres puntos se quedaron en Barcelona mientras la expedición ibicenca emprendía el regreso a la isla cerrando una campaña marcada por la frustración.
Una temporada muy lejos del objetivo
Más allá del resultado, la derrota deja una sensación amarga en torno a un proyecto que nunca encontró estabilidad ni continuidad competitiva. Ni desde los despachos ni sobre el césped el club logró responder al papel que se le presuponía en la categoría.
El ascenso al fútbol profesional nunca es sencillo, algo que la entidad ha podido comprobar en los últimos años, pero el rendimiento ofrecido esta temporada ha quedado muy lejos de lo esperado por plantilla, presupuesto y aspiraciones.
Ahora, con el curso ya finalizado, llega el momento de la reflexión en Can Misses. Porque si algo deja esta temporada es la necesidad de corregir errores para evitar que un tropiezo de esta magnitud vuelva a repetirse.





