Las nubes bajas han jugado su suerte en Ibiza y Formentera, y en numerosos puntos incónicos de la isla el esperado halo solar no ha podido apenas vislumbrarse cuando el reloj ha tocado las 20.33 horas, hora de solapamiento total entre la Luna y el Sol. En otras partes de la isla la corona dorada de la totalidad del eclipse se ha dejado ver en sus momentos finales.
A las 19.38 horas la Luna ha hecho aparición en el horizonte, mordiendo el diámetro solar y obligando a numerosos ibicencos, formenterenses y visitantes a sacar las benditas gafas homologadas para no herir las retinas en un visionado celebrado en las Pitiusas con gran interés.
Puntos de Sant Josep, Sant Antoni y Sant Joan han sido los favoritos entre las zonas de observación debido a la buena visibilidad de la posición del sol en la isla de Ibiza, y en Formentera, zonas como el Cap de Barbaria han servido como epicentro y paisaje de seguimiento.
En la tarde de hoy ha sido común ver a grupos de excursionistas, fotógrafos aficionados o profesionales de la naturaleza y también turistas y ciudadanos de a pie acercarse a zonas del litoral o a puntos elevados para contemplar el fenómeno, que no era visible desde 1905 en Ibiza.

El hito de los astros ha obligado a las administraciones públicas a activar los máximos niveles de alerta en algunas dimensiones de Emergencias debido a las esperadas aglomeraciones, concentraciones de vehículos en las carreteras y en puntos calientes de observación.
El fenómeno no solo ha sido visible desde el litoral sino también desde el trabajo, la montaña, la oficina, la casa, el parque, la parada de autobús o cualquier punto con visión despejada y libre de obstáculos ante un Sol encaminado a su hora de puesta. Cerca de las 20 horas, en zonas como Sant Jordi, por ejemplo, era posible ver a curiosos móvil en mano haciendo lo que no se debía hacer, que era mirar hacia el Sol sin gafas para encuadrar una foto de recuerdo. Un paseo a la fresca que empezaba a confundirse con un cielo anochecido de forma temprana.
En Dalt Vila también ha podido verse a numerosas personas acercarse al punto más alto tras las murallas de Ibiza para mirar hacia poniente. En la bahía de Sant Antoni numerosas personas se han situado en la bahía para disfrutar de esta clásica ubicación para las puestas de Sol, hoy con el especial aliciente de un fenómeno astronómico.
Pero cerca de las 20,15 horas las nubes bajas se plantaban con poca pinta de moverse, impidiendo la visibilidad de esa corona anaranjada que a día de hoy miles de personas hemos visto en fotos y vídeos. Numerosas personas habrán sufrido este impacto al menos desde las Pitiusas, mientras que en otros puntos de Baleares la visión ha sido más viable.
En los tres o cuatro minutos previos a que el disco lunar placase completamente al Sol en Ibiza, ha sido posible apreciar un oscurecimiento más rápido del cielo, con gallinas, gatos, perros y otros animales ocupando el habitual lugar del solpost.

A las 20,33 la sensación de anochecer se ha acelarado en Ibiza y Formentera, dando al cielo una mezcla de tonos anaranjados en la zona baja del horizonte, difuminados por esa capa de nubes grisáceas en algunos puntos, y vestidos de un tono azulón sin llegar a caer en una oscuridad intensa, más bien típica de ese momento en que el Sol ya prácticamente se ha ido y solo queda la Luna.
En los momentos finales de esa totalidad del eclipse, cuando parecía que no podríamos ver nada desde las Pitiusas, las nubes se han retirado dejando que las miles de personas en el litoral noroeste de la isla pudiesen apreciar esa corona dorada. No parece haber sido así en zonas ubicadas más al sur de Sant Antoni, hacia Sant Josep y el sur de la isla, ni desde Formentera, donde las nubes también han entorpecido la observación de la fase de eclipse total cerca de las 20,33 horas.
Poco después, el cielo ha recuperado por unos minutos cierta luminosidad, mientras la Luna continuaba su trayectoria dejando entrever un Sol anaranjado que se marchaba por el horizonte, llevándose un aplauso multitudinario.






