El alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra, afronta una temporada marcada por tragedias que han situado al municipio en los titulares internacionales: turistas fallecidos y varios heridos en accidentes relacionados con el consumo de alcohol, drogas y caídas desde balcones. Serra insiste en que la falta de efectivos de la Guardia Civil lastra la seguridad en el municipio, defiende que “Sant Antoni está cambiando de tipo de turista” y reivindica un modelo equilibrado que combine ocio, cultura y vivienda asequible, con un casco antiguo que se pueda recuperar para los antiguos residentes que lo han ido abandonando. En esta entrevista desgrana los retos de presente y futuro: desde el plan de 1.000 viviendas de protección oficial hasta el nuevo PGOU, pasando por la convivencia vecinal con el ocio nocturno, «el problema de la okupación» y la necesidad de «un cambio legislativo para frenar la venta de óxido nitroso» o gas de la risa, que se ha convertido en una lacra.
—Sant Antoni afronta un verano especialmente trágico, con cinco personas fallecidas en sucesos relacionados con caídas desde balcones e ingesta de alcohol o drogas, además de heridos en las mismas circunstancias. Ha sido, además, en hoteles del centro de Sant Antoni. ¿Cómo asume como ayuntamiento, como alcalde, salir en los medios de comunicación, por noticias de chicos, chicas, que vuelven a sus lugares de origen en un ataúd?
—Primero lamentamos estos fallecimientos. Son situaciones poco agradables y una lástima para estos turistas y sus familias. Tenemos que decir que el tema de seguridad no es competencia del Ayuntamiento, es competencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y hay que decir que Sant Antoni no tiene los efectivos necesarios de Guardia Civil. Lo que sí está en nuestra mano es la promoción y el cambio de modelo: hacemos una gran labor desde hace ya años en el tema de promoción turística, apostando por un turismo diferente, gastronómico, deportivo, cultural… Promovemos un turismo que sea más respetuoso con el municipio. Lamentablemente, este año, no sé por qué motivo, ha habido estas desgracias, estos accidentes, que esperamos que no se repitan.
—¿Ha habido contactos directos con los responsables de los hoteles donde han sucedido estas muertes?
—Me he reunido con la propiedad de alguno de estos establecimientos y estamos buscando que hagan mejoras en temas de seguridad, tanto de vigilancia como de prevención, con cartelería avisando de los peligros de apoyarse en una barandilla y que puedan caer. También se ha estudiado incrementar las alturas de estos balcones para evitar estos fatales accidentes.
—Más allá de medidas de vigilancia o información, aquí hablamos de un problema de base que es un tipo de turismo que sigue viniendo a Sant Antoni y que identifica la diversión con drogarse, beber sin límite hasta casi perder el conocimiento… ¿de qué manera se puede atajar?… Porque esto sigue existiendo.
—Sí, no solamente en Sant Antoni: hay otras zonas turísticas de la isla en donde hay mucho más ocio nocturno que aquí y donde también hay mucho más consumo. Al final, en todas las zonas turísticas, sobre todo cuando hay gente joven de cualquier parte del mundo, acaba habiendo excesos con alcohol o con estupefacientes, con drogas y… la verdad es que daña nuestra imagen turística.
Insisto en que en Sant Antoni está cambiando el tipo de turista que llega porque hemos hecho muchas promociones por los países nórdicos de Europa y estamos viendo más belgas, más holandeses, más alemanes y también más españoles y la idea es esa, que se diversifique el cliente que viene y, sobre todo, que sea más respetuoso, de más edad y más familiar. Una de las primeras actuaciones que implementé cuando llegué como alcalde en 2019 fue dar prioridad de licencia de reforma a todos los hoteles que quisieran subir de categoría. Con ello conseguimos que muchos hoteles hayan aumentado de dos, tres a cuatro, cinco estrellas. Desde 2019 tenemos el primer hotel de cinco estrellas del municipio [OKU]. Ahora ya hay otros [TRS y Bonito] y pronto habrá más, tras la reforma del antiguo Stella Maris y otro en la bahía. Y eso hace que la calidad del turismo también sea mejor.
—Sant Antoni recibe muchas críticas por muchos motivos, pero basta darse una vuelta para ver que también hay cabida todavía para un turismo de poder adquisitivo medio, más familiar, que ha desaparecido de otras zonas por completo, porque los precios son prohibitivos. ¿No cree que apostar solo por el lujo puede ser un error?
—Yo creo en el equilibrio. Tampoco me gustaría que fuesen todo hoteles de cinco estrellas en Sant Antoni. Fue el primer municipio turístico de Ibiza cuando empezó el boom turístico y muchos hoteles tenían que reformarse. En los últimos años se han reformado muchos hoteles que eran de 2 y 3 estrellas. A lo mejor mantienen las estrellas, pero son de calidad, con aire acondicionado y reformados por dentro… Yo creo que hay que buscar un equilibrio y no cerrarse a un solo sector, sino que haya diversificación.
—El turismo joven está demonizado pero no todo el turismo joven es de excesos.
—Exacto, yo creo que tiene que haber turismo joven siempre sea respetuoso, familias de todo tipo… serán bienvenidos siempre que sean respetuosos con el entorno y con los residentes.
—Fuera del núcleo urbano tenemos dos problemas recientes pero que vienen de lejos: uno son las quejas por la actividad del 528 en Can Bonet, que lleva tiempo molestando al vecindario y el otro está relacionado con los dos recientes atropellos en Can Guillemó, en una zona donde se ha puesto un radar pero donde los vecinos reclaman también una pasarela-puente peatonal…
—Por una parte, como ya decía, compaginar el ocio con los residentes a veces es complicado. En Sant Antoni no tenemos una zona exclusivamente turística y eso lo sufren los residentes. En el caso del 528, pues sí, es un establecimiento que lleva décadas trabajando allí. Antiguamente, cuando era el Gala Night, el impacto era menor porque todos los turistas venían con touroperadores, iban en autobús y apenas se notaba el impacto. No había el trasiego de gente subiendo y bajando y con sus propios vehículos como hay ahora. Se ha incrementado el número de vehículos que van por las tardes a este establecimiento y esto causa molestias a los vecinos con atascos, coches mal aparcados y con ruido….
Este establecimiento no abre todos los días de la semana, pero los días que abre hay algunas veces que tienen fiestas importantes y causan estas molestias. Estamos en contacto directo con ellos para intentar paliarlas. Han puesto personal para limpiar los alrededores por si dejan botellas o residuos. Han creado una zona de taxis para que puedan recoger y dejar a los clientes y no crear atascos tan importantes… Han ampliado la zona de parking también para que no tengan que aparcar tantos vehículos fuera de su establecimiento. Sé que han hecho muchas mejoras pero seguimos trabajando con ellos para que los vecinos de la zona no sufran las consecuencias de los turistas.



—¿Pero actúa la Policía Local?
—La Policía Local actúa siempre. Este año hemos ampliado la plantilla con diez policías locales más, que es una de las mayores subidas de los últimos años: hemos pasado de 59 a 69 agentes.
Pero quiero recordar que estamos haciendo continuamente trabajos que le corresponderían a la Guardia Civil. La policía está para el tráfico urbano y para las ordenanzas, pero, al final, tenemos para hacer muchos trabajos de seguridad, tanto de robos como de estupefacientes… que corresponden a la Guardia Civil. Si no tuviéramos que hacer todo este trabajo al que no llega la Guardia Civil, posiblemente podríamos atender mucho mejor lo que son nuestras competencias.
Tengo que remarcar que la Policía Local tiene muy buena relación con la Guardia Civil pero no puede ser que, a final de año, tengamos miles, y cuando digo miles, son miles, de llamadas que corresponderían a la Guardia Civil y que luego no podamos hacer nuestro trabajo como deberíamos.
—¿Cómo es la relación con la directora insular, Raquel Guasch?
—La directora insular defiende la misma postura del Gobierno de España, que todo va muy bien… pero la realidad es que la Policía Local está haciendo tareas de la Guardia Civil. Le solicitamos que nos traiga más Guardia Civil todo el año. Vienen refuerzos puntuales durante el verano, pero luego también se distribuyen por toda la isla y no son suficientes.
—Es de todos sabido que el problema de la vivienda disuade la llegada de más agentes…
—Hemos puesto a disposición de la Guardia Civil una vivienda propia en Sant Mateu, con unas diez plazas, más o menos… de manera gratuita para tener más presencia no solo en Sant Antoni, sino en toda la isla. Sé que van entrando y saliendo y parece que está llena. Hacemos todo lo que podemos para colaborar y que tengamos más Guardia Civil.
—¿Es aquella casa que estaba okupada?
—Efectivamente, es una casa que heredamos pero que, antes de tomar posesión, fue okupada. Se desalojaron los okupas, la arreglamos y la dotamos de los servicios necesarios y la cedimos a la Guardia Civil.
—¿Tiene muchos casos de okupación el municipio de Sant Antoni?
—Los hay. Hay viviendas ocupadas desde hace muchos años y es difícil echarlos porque la justicia es muy lenta y demasiado protectora hacia los okupas… Y, bueno, hubo un caso muy sonado a principios de este año en Sant Antoni.
—¿Cómo vivió el caso como alcalde? Porque se dieron unas circunstancias peligrosas con una manifestación de gente frente a la vivienda…
—El problema es que los okupas no solamente ocuparon la casa, sino que faltaron al respeto al propietario y a quienes se lo recriminaron, mofándose ante la cámara y tocándose sus partes… Ese fue uno de los motivos que alteró a los vecinos de Sant Antoni.
La Policía Local estaba atada de manos, con la ley en la mano no pudieron hacer nada pero luego, al final, con la manifestación que hubo delante de la vivienda y la actuación de la Policía Local y la Guardia Civil se pudo desalojar esta vivienda y el propietario pudo recuperarla.
No puede ser que sigan esas leyes tan garantistas para los okupas en España: hay que cambiarlas ya. No se entiende que tengas, encima, que permitir que te la tengan ocupada y pagar los servicios como el agua y la luz… en caso de gente que, como en este caso, son unos sinvergüenzas que prefieren okupar a trabajar y buscarse una vivienda por su cuenta.
—¿En Sant Antoni la okupación es un problema?
—Lo es, aquí y en toda España. Es un problema porque la gente a veces tiene miedo de dejar su casa, tiene miedo de volver algún día de vacaciones a su vivienda, segunda vivienda y encontrarla ocupada.
—Se nos ha quedado en el tintero la reclamación de los vecinos de Can Guillamó por los atropellos. ¿Habrá pasarela?
—Se puso un radar y hay un proyecto también por parte del Consell Insular para hacer una acera peatonal desde esa zona hacia Sant Antoni y mover algún paso de peatones también, que está peligroso. Son actuaciones que se han ido realizando a petición de los vecinos.
—¿Y la pasarela elevada?
—Estaba en estudio, era una petición que se había hecho, pero una pasarela elevada tiene una ocupación importante y no se puede hacer en cualquier lugar y de momento sé que se había planteado pero no sé si tiene previsto iniciarla.
—Llevamos varias temporadas con un problema importante: la venta de gas de la risa en globos, el famoso óxido nitroso. Suelen ser personas que quedan libres enseguida y el problema sigue estando en la calle. ¿Cómo se puede terminar con esto, atajarlo de todo?
—Necesitamos un cambio en las leyes. El óxido nitroso [se usa originalmente en cocina para crear espumas] no está prohibido en España, como sí lo está en Gran Bretaña. Tanto el año pasado como el anterior detuvimos alrededor de unos 100 vendedores de óxido nitroso, pero a las 24 horas vuelven a estar en la calle porque no se considera penado por ley y, por lo tanto, lo tenemos muy difícil. Este año seguramente acabaremos con cifras similares al final de temporada, pero si los vuelven a soltar… Lo que urge es un cambio legislativo que lo prohíba y que podamos detenerlos y, si son reincidentes, encarcelarlos y así podríamos disuadir esta venta. Pero a día de hoy se sienten impunes y entiendo que, con el dinero que ganan, pasar una noche en el calabozo es un mal menor para ellos.
—El ocio nocturno está relacionado con el consumo de drogas y la prueba está en que destinos sin una oferta tan potente de ocio nocturno presentan menores índices de tráfico de drogas y mafias dedicadas a ello, como es el caso de Menorca. ¿Hay que mantener e incluso incentivar un modelo de turismo de ocio nocturno?
—Necesariamente no todo el que va de fiesta consume, así que no es el 100%, pero nosotros promocionamos, como he dicho antes, gastronomía, deporte, nuestra bahía, nuestro interior, actuaciones culturales que vamos haciendo. Las grandes discotecas que tenemos en Ibiza tienen un buen presupuesto para marketing y ya promocionan ellas suficientemente el ocio con sus medios.
—Por mucho esfuerzo que hagan las instituciones, que se hace, no hay más que entrar en redes sociales y ver la potencia que tienen estas discotecas para tener presencia…
—Al final Ibiza tiene un reclamo por sus discotecas, entre otras cosas, evidentemente, porque tenemos muchas otras cosas… pero la fiesta también es buscada por los turistas. Se ve fácilmente cuando hay openings y closings, con el repunte que hay de turistas fuera de temporada alta. Así que es un atractivo más que no hay que perder. Yo creo que todo tiene cabida.

—¿A pesar de la cara ‘b’, de ese lado oscuro?
—Todo tiene lo bueno y lo malo, es como si quisiéramos prohibir el conducir porque hay gente que conduce borracha, entonces no vas a prohibir que haya discotecas porque hay gente que le guste excederse con drogas o con alcohol cuando va de discotecas. Yo creo que también hay ocio sano, se puede disfrutar del ocio nocturno como hemos hecho muchos. Aunque sea verdad que muchas veces mucha gente que va de fiesta acaba consumiendo drogas, no por eso hay que prohibir.
—Hay voces en la isla que reclaman no tanto prohibir sino no promover o promocionar el ocio nocturno. Por ejemplo, recuerdo que el grupo ecologista GEN pedía que no se permitiera la apertura de una nueva discoteca en lo que era Privilege aprovechando que cerró antes de la pandemia.
—Sant Antoni tiene prohibido por planeamiento urbanístico el dar más licencias de actividad para nuevas discotecas. Privilege, ahora UNVRS, tenía licencia. Estuvo parada unos años por un litigio entre los propietarios [por entonces José Maria Etxániz y Grupo Matutes]. Ahora la han reformado, la han vuelto a abrir, pero no es una discoteca nueva, es un local que ya tenía licencia como tal. La gente no entiende muchas veces que el no dar una licencia que corresponde es tanta prevaricación como dar una licencia que no corresponde. No dar la licencia de reforma a UNVRS era prevaricar porque la ley les ampara. Así que insisto que es tanta prevaricación el dar una licencia que no corresponde como el que no dar la que corresponde.
—Hay una asociación, Noches de Ibiza AEON, compuesta sobre todo por empresarios de Sant Antoni, que mantiene una cruzada contra el ocio diurno, de beach club y en hoteles, tipo Ushuaïa. ¿Qué opina de sus reclamaciones?
—Bueno, al final son modas. Antes era todo ocio nocturno y lo que hoy se dice ‘ocio diurno’ son los beach clubs. Pero antes había after hours, es decir, que sí había ocio diurno. Luego se prohibieron… Hay que entender el contexto de cada persona, hablo en general, y cada empresario defiende sus intereses. Si es un beach club defenderá el ocio de día y si es una discoteca, el ocio de noche… Y es legítimo que cada uno proteja lo suyo.
Yo creo que todo tiene cabida en Ibiza, pero siempre que sea respetuoso y que pueda convivir con el resto de negocios de la isla y que unos no pisoteen a los demás. Ibiza siempre ha sido muy diversa y lo seguirá siendo y tiene cabida todo tipo de turistas.
TEMPORADA 2025
—Estamos ante una temporada anómala, con un arranque muy potente y un mes de agosto en el que hay voces que alertan de que no se han cumplido las expectativas. ¿Qué impresiones tiene como alcalde del balance que le transmiten comercios, hoteles….?
—Así es, me han comentado que la temporada empezó más fuerte al principio, incluso mejor respecto al año pasado, pero, a medida que han ido pasando los meses, julio y agosto no están siendo como la temporada pasada. Yo insisto en que hay que esperar a octubre, a que termine la temporada, para hacer un balance real de todo.
—¿A qué se atribuye este cambio? ¿Por qué ha sucedido?
—No lo sé… quizás los turistas busquen venir en temporada baja o media, en vez de venir en temporada alta. Es algo que habrá que analizar al final.
—Los precios temporada alta, julio y agosto, se han disparado muchísimo en Ibiza. ¿Puede ser un factor determinante?
—Quizás sí, además los turistas han acortado sus vacaciones a una media de tres días, cuando antes venían una semana. Así que entiendo que debe ser, posiblemente, por un incremento en los precios tanto de los hoteles como de los servicios complementarios.
—¿Hay alguna diferencia entre Sant Antoni y el resto de la isla en el comportamiento de la temporada o es algo generalizado?
—Es una isla pequeña y creo que esa impresión es generalizada. Insisto en que hay que esperar al cómputo global, aunque es verdad que agosto está siendo un poco extraño.
VIVIENDA
—Algunos de los titulares más impactantes de este año han tenido que ver con asentamientos de infraviviendas y desalojos, sin embargo en su municipio, salvo ‘conatos’ de campamentos en sa Talaia no hemos visto que haya lugares donde se asienten caravanas, tiendas de campaña, etc… ¿tienen conocimiento de asentamientos en su municipio?
—En este municipio no hay asentamientos de envergadura como puede haber en otros. A veces encontramos pequeñas tiendas de campaña, sobre todo en la zona de sa Talaia… algún inicio de algún prefabricado con palets, alguna infravivienda, pero rápidamente las desmantelamos por seguridad, por tema de incendios, sobre todo en sa Talaia donde cada año tenemos algún incendio o algún susto. Hemos conseguido que en Sant Antoni no tengamos esta problemática, con una labor preventiva.
—Hablando de vivienda, uno de los anuncios más llamativos de esta semana —dentro del Plan General de Ordenación Urbana que acaban de presentar— ha sido el de más de 1.000 viviendas de protección oficial. ¿Es la primera vez que el ayuntamiento promueve viviendas protegidas? ¿De qué plazos hablamos?
—Hay alguna vivienda del Ibavi pero por parte del Ayuntamiento es la primera vez que se promueven viviendas protegidas o de precio limitado. Este nuevo planeamiento, además de rebajar el techo poblacional a unos 57.000 habitantes —teniendo en cuenta que en el planeamiento actual vigente, del año 1987, el techo está en unos 97.000 habitantes— y de haber reducido la zona turística y la zona hotelera respecto al planeamiento vigente, hemos querido ayudar a solventar el problema de la vivienda. El reto era hacer que salieran como mínimo más de mil viviendas de protección oficial o de precio limitado… luego ya se estudiará la fórmula. Tal y como está el mercado de la vivienda hoy en día, creo que es un planeamiento muy bueno y que estamos de enhorabuena.

—¿Nos puede dar un calendario realista de cuándo serán una realidad esas viviendas? ¿Hablamos de medio o largo plazo?
—Aprobar el planeamiento urbanístico llevará alrededor de tres años y luego se podrá construir… Es un planeamiento a futuro, pensando en las necesidades del municipio, por eso hemos previsto tantas viviendas y muchas zonas de equipamiento, educativo, deportivo y cultural en previsión de ese crecimiento.
—Pero el problema de la vivienda es ahora, está sobre la mesa. ¿Qué otras medidas implementan desde el Ayuntamiento?
—Colaboramos con el Consell Insular en el tema de intrusismo, buscando pisos turísticos que se están alquilando de forma ilegal para sancionarlos. Buscamos que estos pisos acaben siendo de alquiler para todo el año y que den una salida real a la gente que vive aquí. No queremos que funcionen como un hotel.
El Consell Insular también está dando ayudas a los municipios para temas de vivienda. A Sant Antoni le toca alrededor de medio millón de euros y estamos estudiando invertirlo en la compra de algún solar para destinarlo a vivienda de precio limitado o esta figura nueva que es la de ‘construir para alquilar’, que es el build to rent: se ofrece a un constructor que durante unos años explotará el alquiler y luego estas viviendas pasan otra vez a propiedad del Ayuntamiento. Si no, irá para ayudas a compras o alquileres… se está estudiando en qué invertirlo.
—Sobre las VPO, ¿tienen localizados ya dónde se construirán o los solares que se adquirirán para ello?
—Hay dos solares en Sa Serra que son exclusivamente para vivienda de precio limitado. Luego, lo demás, es a cuenta del 30% que están obligados a dar los constructores cuando se hagan nuevas plurifamiliares. De la suma de todo eso salen las más de mil viviendas.
MODELO TURÍSTICO
—Es notorio el éxodo de familias ‘de toda la vida’ que ya no viven en el núcleo de Sant Antoni por ruidos, porque todo es turismo. ¿Hay algún plan para tratar de que esto se revierta?
—En Sant Antoni tenemos el hándicap de que, en casi la mitad de las manzanas del casco urbano, hay algún hostal, algún hotel, algún apartamento turístico. Lo ideal en un urbanismo bien planificado es que haya una zona residencial separada de la zona turística para que no haya estas dificultades de convivencia que siempre suceden entre turistas y residentes.
Nosotros nos estamos centrando en obra pública para arreglar estas calles del entorno de la iglesia, del casco urbano, las peatonales… Hemos reformado con infraestructuras nuevas y pavimento nuevo calles como la de Sant Mateu, Colón, Santa Angès, Bisbe Cardona…
La obra artística de Okuda San Miguel tiene el objetivo de atraer a un público diferente y se está consiguiendo: vemos más familias en la zona y propietarios de locales nos dicen que han notado un incremento de ventas gracias a que la gente viene a visitar la ‘calle del Okuda’.
También llevamos ya tres años incentivando con 80.000 euros a todo aquel que quiera hacer una reforma para convertir un bar o una discoteca de esta zona en un comercio o en un restaurante… La idea es que haya menos bares de ocio nocturno para conseguir un turismo más amable, que se pueda mejorar la convivencia en el casco urbano de Sant Antoni. Creo que todo lo que he comentado es un incentivo para que las familias vuelvan a residir en el casco urbano, con este intento de cambio de modelo turístico.
—Precisamente una de las preguntas era si el Okuda, que ha tenido sus defensores y detractores, ha impactado de alguna manera…
—Sí que ha habido un impacto. De noche todavía no ha habido ese cambio, pero es algo que no nos pilla por sorpresa. De día sí que hemos conseguido lo que buscábamos, que haya gente que venga a hacer vídeos y fotos en la zona. Y eso lo notan las tiendas de complementos que hay allí, las tiendas de ropa de niños o los bares que venden desayunos. Nos dicen que lo han notado, que respecto al año pasado hay un incremento de ventas, o sea, que es positivo.
También estamos con el nuevo boulevard de 4,8 millones de euros, que se está construyendo ahora mismo desde la puesta de sol hasta la calle Santa Agnés. Intentamos también atraer también al turismo que viene a visitar la puesta de sol hasta el centro del casco urbano y, con todo ello, intentamos dinamizar la restauración y el comercio del casco urbano.
—Dado que Okuda les ha dado buenos resultados, ¿está prevista alguna otra intervención cultural?
—Sí, estamos en redacción de pliegos para licitar y hacer alguna escultura más, porque la idea del Departamento de Turismo es crear una ruta del arte que arranca con este artista, de talla internacional, y continúa haciendo ese itinerario para también atraer un turismo diferente.
—Hay algunos grandes murales de artistas internacionales en edificios que son herencia del Bloop Festival. ¿Se hacen tareas de conservación?
—Conservarse no se conserva, intentan mantenerse tal como están, pero normalmente no se tocan… a no ser que luego se tenga que hacer alguna reforma de la fachada y a veces se van perdiendo esos murales.
CRECIMIENTO URBANÍSTICO
—El nuevo PGOU, aunque reduce mucho el techo poblacional del actual, sigue contemplando un crecimiento importante [de los 28.000 actuales a 57.000] en una isla acuciada por problemas gravísimos de agua, con desaladoras al 100%, acuíferos desgastados y explotados… ¿cómo se conjuga la idea de crecer cuando no hay agua?
—Hay que empezar por recordar que hemos realizado una gran inversión en renovación de la red de aguas. Instalamos más de 10 kilómetros de nuevas tuberías y, con ello, conseguimos ir tapando muchas fugas, con lo que hemos conseguido tener un rendimiento de más de un 90 % de la red de agua, de los mejores rendimientos de las Illes Balears. Hemos hecho un gran trabajo en este sentido para el ahorro de agua.
En la aprobación inicial del PGOU, que se espera que sea el año que viene, tendrán que salir informes del Govern balear respecto a recursos hídricos, de medio ambiente, de depuradoras para las aguas fecales, de viabilidad económica en general que nos informarán de si es viable o no lo es.
—Pero insisto en que, por mucho que las pérdidas de agua mejoren, las desaladoras están al 100%, los pozos están a mínimos, los campos están secos por la sequía… Realmente preocupa pensar qué futuro tiene esta isla si sigue creciendo con estos problemas de recursos.
—Se espera que en un par de años la desaladora de Santa Eulària se pueda ampliar y dar más suministro de agua. También a finales de este año se espera que haya una ampliación de la de Sant Antoni con un nuevo contenedor que suministrará mil toneladas diarias… y además, de cara a un futuro, ya se está buscando también la ubicación para hacer una desaladora en Sant Josep para pasar de tres a cuatro las desaladoras y con ello poder abastecer a la población de agua y no tirar tanto de los acuíferos, que están ya por debajo del 30%.
—Ibiza es un destino que ya está en el punto de mira por masificado. ¿Hasta qué punto cree que podemos seguir hablando de ampliaciones, de crecer y crecer?
—Bueno, evidentemente el territorio es limitado; es una isla. Pero, como te explico, en Sant Antoni en el planeamiento actual, que data de 1987, tenía previstos muchos más urbanos de los que hay ahora. Son zonas urbanas que se desclasificaron con unas directrices de ordenación territorial que salieron en 1999. Esas zonas urbanas al final pasaron a ser rústico y nosotros, en nuevo planeamiento, no las incorporamos como urbano y por eso hay este techo poblacional que se reduce en unos 40.000 habitantes. Evidentemente que tenemos un tope. Pero Sant Antoni no es el municipio más grande, es el cuarto en población de los cinco que hay, así que creemos que todavía teníamos un poquito de holgura para crecer y mucho más si este crecimiento viene acompañado de estas mil viviendas de protección oficial y de precio limitado.
—Los vertidos de fecales a la bahía son resultado de una gran presión poblacional con infraestructuras obsoletas. ¿Qué planes hay al respecto?
—Por una parte, en las calles que hemos renovado y en las que vamos a renovar, se cambian todas las infraestructuras cada vez que se hace obra. Con ello se cambia también la red de agua, vamos eliminando muchas fugas y también se cambia la red de saneamiento. Por lo tanto, todas estas calles quedan con una red nueva.
La empresa concesionaria del agua también se encarga de hacer revisiones de todas estas tuberías, pero hay que remarcar que nos encontramos con gente que hace mal uso de estas canalizaciones y hemos hallado restos incluso de grava y de obra en las tuberías. Obviamente eso atasca la red. Otro problema son los grandes vertidos de aceite que, junto a las fecales, crean una masa como de jabón sólido. A eso hay que añadir también las toallitas. Por mucha revisión que se haga y muchas inversiones que haya en nuevas tuberías, si se da un mal uso es muy difícil que no acaben creando un atasco y haciendo que haya vertidos al mar.
EQUIPAMIENTOS DEPORTIVOS y APARCAMIENTO
—El PGOU contempla nuevos equipamientos deportivos ¿cómo va el proyecto de ampliación y mejora de Sa Pedrera para que las instalaciones estén a la altura del proyecto del CB Sant Antoni, de su posible ascenso a LEB Oro y, sobre todo, a la altura de la afición?
—Está en marcha, ya llevan todo el verano trabajando. Se coordinó con el club de básquet para no entorpecer la temporada. Están levantando el parqué para reforzar, se pondrán las nuevas gradas supletorias, un nuevo sistema de audio, las pantallas perimetrales alrededor del campo para la publicidad de los patrocinadores… Se hace una reforma muy importante y se dotará a Sa Pedrera de toda la infraestructura que necesita.
—Suba o no suba a LEB Oro, porque….
—Acabará subiendo.
—¿La reforma estará terminada para el inicio de la temporada?
—Sí, ahora mismo no sé la fecha exacta. Pero sí, para la próxima temporada.
—Dentro del PGOU se contempla la creación de nuevas plazas de aparcamiento. Pero a corto plazo, en Sant Antoni ya es complicado estacionar y lo será aún más con el cierre del aparcamiento de Ses Variades…
—Las 1.700 plazas a las que nos referimos son un mínimo. Actualmente, todos los aparcamientos existentes en Sant Antoni son terrenos arrendados a particulares en zonas residenciales. Eso significa que, en cuanto el propietario decide edificar, dejan de funcionar como aparcamiento. No son parkings municipales ni están contabilizados como tales.
Con el nuevo planeamiento, lo que se establece son 1.700 plazas que serán de titularidad municipal, lo que garantiza que no podrán desaparecer por una decisión privada. A esa cifra hay que sumar los nuevos aparcamientos que se han ido habilitando en calles ampliadas para dotarlas de plazas en sus viales y laterales. Tampoco se contabiliza aquí la posibilidad de crear parkings subterráneos o en altura, que permitirían duplicar la capacidad. Solo se incluyen los espacios en superficie, a cielo abierto.
Además, en la entrada de Sant Antoni abrimos hace tres años un aparcamiento de 250 plazas que ahora está previsto ampliar.
—Otro problema relacionado es la falta de un transporte público atractivo, eficaz, con buenas conexiones… El Consell sigue con la concesión atascada… Estudiantes y trabajadores son quienes más lo sufren. ¿Cómo lo ven desde el Consistorio?
—Pues con ganas de que empiece la nueva contrata… que parece que ya va para adelante y que en los próximos meses será una realidad. Son autobuses nuevos, muchos de ellos híbridos… algunos eléctricos en zonas urbanas por lo que me consta. La verdad que los actuales son ya muy antiguos y dan muchos problemas. Espero que pronto tengamos un mejor servicio durante todo el año para los residentes como para los turistas, con refuerzos en temporada alta.
CAN COIX
—El curso pasado fue complicado para los padres y madres que llevaban a sus pequeños a Can Coix. Paros y quejas de las trabajadoras por bajos sueldos y poca plantilla… ¿Este curso va a cambiar el panorama?
—La escoleta de Can Coix es propiedad del Ayuntamiento pero se externaliza su gestión con una empresa. Una gestión que, además, terminaba ahora al inicio de este curso escolar (en octubre). Se ha sacado a licitación con un nuevo pliego que incentiva que las empresas que entren paguen por encima de lo que marca el convenio a las profesoras, para que se vean mejor pagadas, y, además, ponemos más personal para que estén más desahogadas y puedan hacer más trabajos directamente con los niños, mejores proyectos… Y la empresa también tiene más margen de beneficio —era muy ajustado— de manera que puede pagar sueldos más altos.
—¿Y esto cuándo se va a resolver?
—Están en ello ahora mismo, porque ya caduca. En las próximas semanas estará resuelto y se acabará licitando definitivamente a la empresa que lo haya ganado, que posiblemente sea la misma pero con mejores condiciones tanto para las educadoras como para la propia empresa.
—Y respecto a equipamientos de educación, ¿qué novedades hay? ¿Se planea algún nuevo centro educativo?
—Nosotros ahora inauguramos la nueva escoleta Sant Rafel, en la que podrán ya entrar los profesores y luego a partir del día 10, los niños. Y después de esto hemos marcado muchas zonas de equipamiento educativo en el nuevo planeamiento, porque la Conselleria de Educación hace tiempo que nos solicita hacer un nuevo colegio.
—¿El próximo proyecto sería un nuevo CEIP, o sea, un nuevo colegio de primaria?
—Posiblemente. No está todavía proyectado, pero es posible que sea un nuevo CEP.
—¿Cómo van a hacer llegar a toda la gente los cambios del PGOU, la posibilidad de alegaciones, etc?
—Hay 45 días de plazo abierto para hacer propuestas o sugerencias, no son alegaciones como tal en este momento del procedimiento. A partir de hoy ya se pueden descargar los planos de nuevo planeamiento en la página web del ayuntamiento y la intención es que, dentro de unas semanas, cuando la gente los haya podido estudiar y ver sus dudas, hacer una presentación en algún auditorio del municipio, con una explicación de todo y luego dar la voz y palabra a los asistentes que quieran consultar sus dudas.
También se hará un proceso participativo, que también está por detallar, y la idea es eso, que sea lo más transparente y participativo posible.
—Hablando de procesos participativos, han aprobado la moción del PSOE para llevar a consulta el cambio de denominación del West End…
—No resta, sino que puede sumar, así que lo hemos apoyado. No creemos que ese nombre —que no es el oficial, sino que se lo puso un portmany hace años (no un turoperador como ellos decían en la moción)— sea la raíz del problema ni que vaya a solventar nada.
Lo que solventa es hacer inversiones públicas, como hemos hecho nosotros, dando ayudas para abrir nuevos bares y restaurantes en la zona, mucha promoción turística, arreglando calles, haciendo un bulevar nuevo, inversión cultural como lo hemos hecho con Okuda San Miguel, para traer un turismo diferente durante el día…. el nombre era una cosa más.
Y como no lo veíamos negativo, lo apoyamos para hacer un proceso abierto de participación y que la gente haga propuestas de nombres. Insisto, además, en que West end no es un nombre oficial. El Ayuntamiento no tiene como tal registrado el nombre de ese barrio.
—¿Cómo le gustaría ver Sant Antoni dentro de 20 años?
—Pues como un pueblo mucho más bonito, más peatonal. Con un turismo mucho más respetuoso con los vecinos. Un turismo con un perfil algo más mayor en edad, pero que no deje de venir el joven pero no solamente de fiesta, sino que venga a disfrutar de nuestra gastronomía, nuestras playas y nuestra cultura.
—¿Qué balance hace de estos dos años de legislatura actual? ¿Se volverá a presentar o cree que se paga un precio importante en lo personal, siendo ahora padre, además?
—No me aburro ni en el trabajo ni en casa [sonríe]. Por una parte, el balance es positivo. Dijimos que esta era la legislatura de las inversiones públicas. Así está siendo: nueva escoleta, nueva oficina SATE de la Policía Local y la Guardia Civil junto a la playa de s¡Arenal, con el nuevo boulevard en marcha, que son 4,8 millones de euros, con la reforma del polideportivo de sa Pedrera… En definitiva, muchos proyectos a la vista y muchos que se han realizado. Así que… contento y un reto que tengo para antes de la legislatura es sacar la nueva contrata de limpieza. La que tenemos ahora caduca en dos años, en noviembre de 2027 y la idea es que antes de acabar la legislatura podamos haber sacado los pliegos y tener una contrata de basura mucho más dotada, con más operarios, con más máquinas de limpieza y tener un pueblo mucho más limpio.
Respecto a si me volveré a presentar… sí que tiene un coste personal y familiar elevado, pero como es tu municipio y buscas el bien de tus vecinos y el futuro de tus hijos, sarna con gusto no pica. Tengo muchos proyectos por acabar y no descarto una tercera legislatura.
Perdona?., Este hombre «FLIPA’ en colores., debe de ser por el tabaco que fuma. Cambiese al DUCADOS de toda la vida.
En el nuevo plan urbanístico, creo, que aparecen pocas zonas verdes, pocas áreas culturales y recreativas, pocas plazas de aparcamiento.
Vd., como persona y como alcalde, es un desastre y todo lo que hace es para tener contentos a sus amigos con los que se lo pasa muy bien.
Empiece cerrando y clausurado locales qué incitan al consumo de, según, qué sustancias tóxicas.
Sant Antoni de Portmany, es un pueblo de droga, alcohol, sexo y mierda, mucha mierda.