Hay meses, en lo económico, que pueden ser como una racha de mala suerte. Conseguir ahorrar un pequeño colchón de seguridad y que se rompa la lavadora y a la semana el frigorífico. “Eso es ser autónomo”, explica Marco Suela, uno más de los 7.612 autónomos inscritos en Ibiza, que el próximo día 2 de marzo se unirán a las más de 40 manifestaciones en el Estado para reivindicar mejoras para esta categoría laboral.
El próximo día 2 de marzo los autónomos en Ibiza también están llamados a una manifestación ciudadana que saldrá desde el Parc de la Pau a las 11 horas.
Tras la primera del pasado 30 de noviembre, que también salió en la isla reuniendo a más de 400 personas, en esta segunda convocatoria se dobla el número de ciudades que salen a la calle convocadas por la Plataforma por la Dignidad de los Autónomos 30N, un movimiento que se define como horizontal y apartidista.
El manifiesto de esta plataforma tiene once reivindicaciones principales, que van desde ajustar las cuotas mensuales a los ingresos mensuales reales (y no a estimaciones anuales) y la exención del IVA hasta el ingreso anual de 85.000 euros — siguiendo una directiva europea que otros países ya aplican. Otras de las mejoras que reclaman incluyen aspectos como el derecho al luto, el apoyo en sustituciones por baja médica y una mejora de las condiciones del “paro del autónomo”, que es casi como un unicornio para estos profesionales.
Para Suela, diseñador gráfico con dos empresas propias y además un contrato por cuenta ajena, la palabra vacaciones suena a risa. “Una semana en Navidad”, asegura al otro lado del teléfono con Noudiari, junto a su mujer, con quien tiene una niña.
Para él, la imagen del autónomo es la de “recaudador del Estado”, y precisamente esta, dejar de ser los recaudadores del Estado, es una de las reivindicaciones de esta plataforma.
En su caso lleva sus negocios desde casa, donde trabaja. “Como autónomo puedo tener meses muy buenos”, explica Suela, “cuando viene la pretemporada puedes hacer mucha venta, por ejemplo en mi caso para vestir a todo un restaurante, pero la cuota de 300 euros la tengo que pagar tanto el mes que vendo 5.000 euros como el mes que no vendo nada. Es imposible planificar”.
Y planificar es muy difícil porque cualquier beneficio es incierto hasta que se demuestra lo contrario.

Para Estefanía Arcos, una joven emprendedora de 37 años con una tienda de regalos artesanos en la zona del Mercat Nou, mirar por encima del hombro hacia la Agencia Tributaria se ha convertido en obligatorio para la supervivencia.
“Este año hicimos el cierre anual después de una buena campaña de Navidad”, explica Arcos, “cuando el gestor me dijo todo lo que había que pagar pensé: Es una broma, ¿para qué trabajo?”.
Los autónomos denuncian burocracia excesiva, desproporcionalidad de las cuotas, e impuestos abusivos a veces incomprensibles a los que deben hacer frente mes sí, mes también, independientemente del volumen de negocio. Por eso, la gran mayoría de autónomos decide contratar una gestoría para evitar errores, y por tanto retrasos o sanciones.
Para esta emprendedora de Ibiza, tener una buena campaña de Navidad no era tener beneficios, sino crear un colchón para los dos meses “flojos” de enero y febrero que generan menos ingreso – dinero para cubrir la cuota de 500 euros que paga, el alquiler, la luz, el agua y el contrato de una persona a la que tiene empleada en la tienda. “Al final ese colchón quedó en un 10% de lo que había imaginado que quedaría”, dice todavía incrédula.

Arco montó un proyecto de regalos hechos a mano en 2020, año de la pandemia. Entonces no tenía una tienda física, pero ahora expone su material en la tienda desde hace cuatro años. Empezó pagando la cuota de autónoma mínima, en torno a 60 euros. Con el tiempo y el aumento de ingresos se vio a pagar una cuota mensual más alta, de más de 500 euros. Pero ha tenido que retroceder, y no por no vender. “Me he bajado el sueldo de 1.400 a 1.300 euros – para los meses que sí cobro – para ingresar menos y pagar una cuota de 310 euros en lugar de más de 500 euros… Pagar menos cuota también es ingresar mucho menos”.
Un ingreso menor que incluso se convierte en elección para algunos porque si deciden ampliar el negocio, y esto supone más ingreso, las cuentas empiezan a no merecer la pena.
Bajas médicas, pérdidas inevitables
Los autónomos pitiusos comparten con el resto del Estado las complejidades de su categoría laboral. Entre las más sonadas está el desafío de las bajas médicas.
En un momento dado, por un problema de cervicales, Arco explica que tuvo que el médico quería darle una baja médica, ya que sufría vértigos y mareos, entre otros. “La mutua me dijo que me pagaban 6 euros al día,” explica la artesana, que rechazó la baja porque no compensaba.
La fama del autónomo (o la autónoma) que no enferma nunca es terrible. Estar de baja o de vacaciones es perder dinero, ya sea por la necesidad de contratar personal o por dejar de producir o subir la persiana. Por ello, desde la Plataforma reivindican la posibilidad de facilitar la contratación de sustituciones.
Marian Aparicio es autónoma y emprendedora con una peluquería abierta en la Vía Púnica, junto con una socia. Actualmente está de baja por maternidad, tras tener una bebé que cumplirá pronto cuatro meses. Es un tiempo en el que cobra 900 euros al mes, en función de la nómina que tiene asignada por la empresa.

Sabe que este es un tiempo que aunque no trabaje, trabaja. “Si yo cojo unos días de vacaciones sé que los días antes y después tengo que hacer jornadas de 12 horas para compensar”, asegura.
Como Suela y Arco, Aparicio también tira de gestoría para llevar las cuentas y evitar errores, una contratación que al final supone un gasto mínimo de entre 1300 y 2500 euros al año.
Aunque tiene dos personas empleadas en su peluquería, más su socia y ella, Aparicio coincide con el resto de entrevistados por Noudiari en la casi obligada decisión a no crecer como empresa. Es decir, el anti-emprendimiento. “Llega un momento en que te preguntas ¿me sigo expandiendo o qué hago?” cuestiona Aparicio. “Porque cuanto más me expando más pago, y si tengo un empleado más pago, y si tengo otro empleado más pago, y si facturo más, más pago. Te quedas como estancado en una franja de la que es muy difícil salir”.

Suela lo reconfirma. “Te puede ir bien, puedes crecer, puedes generar empleo y dar servicio”, dice el diseñador, “pero entre las cuotas y los impuestos sientes que no te dejan crecer. Al rico le hacen rico, y al pobre le hacen pobre. Esa es la vida del autónomo”, sentencia.
“No queremos no trabajar”
Trabajar no es algo que les cueste a estos autónomos. De hecho, todos aseguran que dedican horas, carga mental, y dedicación eterna a sus proyectos. Para los tres es importante salir a la calle este lunes en defensa de sus reivindicaciones.
Aparicio, que además actúa actualmente como portavoz de la Plataforma en Ibiza, asegura que estas quejas no son gratuitas, sino que aman su trabajo. “No queremos no trabajar”, asegura. “No quiero ser millonaria ni hacerme rica con mi negocio, yo quiero venir a trabajar y al final del día no tener que decir: ¿dónde está todo lo que trabajé?”
Para la emprendedora con una tienda en el Mercat Nou es importante salir a la calle. “Tenemos que luchar por nuestros derechos,” dice Arco. “El autónomo y el pequeño comercio en sí es muy importante porque movemos todo muchísimo, podemos generar empleos y tiran mucho de nosotros. Nos ahogan”.





