Tres familias de Ibiza han presentado una denuncia penal contra la entrenadora y presidenta de un club de voleybol de Sant Antoni, el CD La Tribu, por haber cometido supuestos delitos de acoso contra tres menores del equipo femenino.
Las familias, un padre y dos madres, han presentado una denuncia complementaria también ante la Federación Balear de Voleybol, el Consell Insular d’Esports d’Eivissa, el Ayuntamiento de Sant Antoni y la Dirección General d’Esports del Govern balear.
Los delitos de los que se acusa a la entrenadora incluyen supuestos delitos contra la integridad moral, delito de maltrato psicológico en el ámbito de menores bajo posición de responsabilidad, delito de acoso y delito de falsedad documental.
En la denuncia, remitida al Juzgado de Instrucción de Guardia el 24 de marzo, las tres familias acusan a la entrenadora de haber implementado, supuestamente, “un patrón de hostigamiento sistemático, consistente en la manipulación de reuniones, en el interrogatorio de menores, el señalamiento grupal, la ocultación de información y la discriminación de familias”.
Un patrón que según denuncian habría generado en el club “un clima de intimidación” con grave afectación para las menores y sus familias.
La denuncia, a la que ha tenido acceso Noudiari, incluye el testimonio de las familias denunciantes; incluye también capturas de imagen de las conversaciones mantenidas en Whatsapp entre los tutores de las niñas y la entrenadora, y documentos adicionales.
Por el momento, la Federación balear de Voleybol ha abierto una investigación, mientras que la entrenadora y presidenta del club niega todos los hechos de los que se le acusa.
Las jugadoras pertenecientes a las familias denunciantes han sido expulsadas del club.
El inicio de los problemas: un caso de bullying y falta de límites
Según denuncia el padre de una de las niñas del equipo, Carlos Pávez, al menos una de las familias arrastraba malestar por una experiencia previa de bullying, pero en el club, según denuncia, no se imponían suficientes límites. “No entendíamos por qué la entrenadora no estaba controlando de una manera profesional y ética, desde el punto de vista formativo, a estos niños, que al final son muy competitivos, no se dan cuenta, pueden dañar y necesitan límites”, dice Pávez.
Según la misma denuncia, la entrenadora, presuntamente, aprovechó momentos con las jugadoras del equipo para señalar a menores específicas por las acciones de sus familias y comentarios de sus padres y madres, delante de otras compañeras de equipo. Esto generó que algunas, según la denuncia, llegasen a casa “llorando” y pidiendo a sus padres que no dijeran nada más, creando un “clima de presión y autocensura”.
La situación en el equipo pareció agravarse, según se desprende de un acta de reunión del club aportada por las denunciantes, tras un partido en la jornada del 21 y 22 de febrero en la que se enfrentaban dos equipos del mismo club.
Según ese acta de reunión del club, varios familiares increparon a la árbitra y al equipo técnico. Consultado por estos hechos, Pávez, uno de los implicados en esa situación, explica que uno de los entrenadores de los dos equipos de la categoría infantil “abandonó el partido a medias” y aparentemente con prisa. “Las niñas se pusieron a organizarse entre ellas, a pesar de que había una entrenadora del club allí, y le pedimos a la árbitra si iba a incluir esto en el acta”, explica. Pávez añade que las menores tenían planeado un viaje deportivo a otra isla y cuestionó entonces si iban a abandonar al equipo a medio partido también allí.
“No somos unos hooligans del voleybol,” dice este padre. “Nosotros le preguntamos al árbitro si iba a dejar eso especificado en acta, era una chica de 16 años, muy joven, y ellos utilizan esto para decir que hemos increpado a un árbitro. Se lo preguntamos de buenas formas, nada más”.
La situación se agravó, según la denuncia, cuando la entrenadora y presidenta del club convocó una reunión para hablar del reglamento en la que estarían presentes el equipo técnico, la árbitra involucrada en el anterior partido, las jugadoras menores de edad, y las familias. Las familias denunciantes pidieron una reunión sin menores para tratar sus preocupaciones, pero esta fue rechazada y se prohibió transmitir quejas, según evidencia la documentación aportada.
Sin embargo, en dicha reunión, se expulsó a las familias denunciantes cuando estas intentaron alzar sus quejas.
Recientemente, las tres menores pertenecientes a las familias denunciantes han sido expulsadas del equipo mediante un documento enviado por la entrenadora, según Pávez, que cuestionan, ya que carece de firmas o sello de la junta directiva del club.
Las familias denuncian ahora que se castigue a las menores, y que se les utilice, presuntamente, para manipular el conflicto.
Investigación en curso por parte de la Federación balear de Voleybol
Por el momento, mientras por un lado hay una denuncia ante el juzgado, y denuncias complementarias ante diversas instituciones a nivel local, insular y balear, la Federación balear de Voleybol ha abierto una investigación de los hechos.
Las tres familias aplauden la investigación abierta desde la federación, que “en todo momento” ha ofrecido un apoyo “impresionante”, tras su denuncia en el canal ético de esta.
El resto de familias han sido convocadas por la entrenadora y presidenta de La Tribu, para informarles del caso en cuestión en una reunión.
Mientras, las denunciantes esperan que se investigue y si el juzgado lo considera necesario, se dé parte a la Fiscalía de Menores, y se tomen medidas cautelares, que incluyen garantizar la protección de las menores afectadas, evitando cualquier contacto que pudiera perpetuar el supuesto hostigamiento.






