El Costa Smeralda, considerado uno de los cruceros más grande del mundo con sus 337 metros de eslora, ha atracado este martes en el puerto de Ibiza con capacidad para 6.600 pasajeros y unos 1.700 tripulantes, en una jornada que coincide con un nuevo episodio de críticas al modelo de turismo de cruceros por parte de entidades ecologistas y vecinos de la isla.
Con 2.612 camarotes distribuidos en 20 cubiertas, el buque se ha convertido en uno de los protagonistas del día en el puerto ibicenco.

La llegada del Costa Smeralda se produce, además, pocos días después de que vecinos de las inmediaciones del puerto denunciaran en redes sociales las emisiones de humo procedentes de las chimeneas de grandes cruceros, especialmente del Virgin Voyages, cuya escala es ya habitual en Ibiza.
En este contexto, Amics de la Terra Eivissa ha difundido un comunicado en el que rechaza el actual modelo de turismo de cruceros y reclama medidas que protejan la calidad de vida de los residentes, las infraestructuras y el medio ambiente de la isla. La organización recuerda que Ibiza registra una ratio de 27 turistas por habitante al año, una cifra que considera incompatible con la capacidad de carga del territorio y que, a su juicio, solo puede corregirse mediante un «decrecimiento turístico bien planificado y socialmente justo».
Vigilancia de emisiones y dudas sobre la electrificación
El colectivo ecologista recuerda que desde mayo de 2025 está en vigor la Área de Control de Emisiones del Mediterráneo (MED ECA), que obliga a las navieras a utilizar combustibles con un menor contenido en azufre para reducir la contaminación atmosférica. No obstante, reclama más inspecciones y sistemas de medición independientes para garantizar que la normativa se cumple de forma efectiva.
Asimismo, Amics de la Terra respalda la futura electrificación de los muelles para que los barcos puedan apagar sus motores durante la estancia en puerto, aunque advierte de las dificultades que presenta esta medida en Ibiza. Según señala, un único crucero puede requerir una potencia cercana a los 10 megavatios, por lo que conectar dos buques simultáneamente supondría una demanda de unos 20 MW, una carga que consideran difícil de asumir con la infraestructura eléctrica actual.
La entidad también alerta sobre el consumo de agua de estos grandes barcos en una isla que vive una situación recurrente de estrés hídrico y cuestiona que se destinen recursos procedentes de acuíferos o desaladoras al abastecimiento de estas embarcaciones.
Cuatro propuestas
Entre las medidas planteadas por Amics de la Terra figuran respetar el límite actual de 8.000 cruceristas diarios, reforzar el control de las emisiones contaminantes en el puerto, adaptar la red eléctrica antes de implantar la conexión eléctrica a los barcos y restringir el suministro de agua a grandes cruceros durante los periodos de sequía.
La llegada del Costa Smeralda vuelve así a situar sobre la mesa el debate entre el peso económico del turismo de cruceros y el impacto que este tipo de embarcaciones genera sobre una isla saturada.






