Un avance del informe anual del Observatorio del Agua elaborado por la Aliança per l’Aigua, a partir de los datos del Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC) del Ministerio de Sanidad de 2025, arroja cifras preocupantes para las Pitiusas y el conjunto de Baleares. En Ibiza, 5.390 habitantes censados convivieron en 2025 con agua declarada no apta en algún momento del año en seis zonas de abastecimiento, a los que se suman otros 4.296 residentes en seis áreas consideradas «en riesgo» por incumplimientos recurrentes.
En total, en el conjunto del archipiélago balear son 145.027 las personas afectadas por agua no apta (98.452) o en situación de riesgo (46.575). Una problemática que la entidad atribuye de forma directa a la sobreexplotación continuada y la salinización de los acuíferos provocada por décadas de crecimiento urbanístico y presión demográfica desmedida.
«Esto no se resuelve con más cloración ni con más analíticas. El agua que sale del grifo es el síntoma; la enfermedad está bajo tierra», advierte Rafael Tur, portavoz de la Aliança per l’Aigua.
En Ibiza, seis zonas repartidas en tres municipios registraron analíticas no aptas durante 2025. El núcleo con un mayor impacto poblacional fue Cala de Bou – Port des Torrent (Sant Josep, 4.918 habitantes), donde en julio de 2025 se detectaron niveles de bromato superiores a los permitidos, un subproducto derivado de la desinfección cuando el agua contiene bromuro por intrusión marina. El resto de zonas afectadas fueron Vicent Ribas-Ferreret (Sant Antoni, 229 habitantes), Can Aubarca (121), Cala Mastella (53) y Es Canar Cosmi (35), estas tres últimas en Santa Eulària, además de Sant Josep Zona I (34).
El informe recalca con especial preocupación la situación de Sant Josep Zona I (con 13 analíticas no aptas desde 2016) y Es Canar Cosmi (8 no aptas desde 2016), que arrastran problemas estructurales no resueltos por patrones de intrusión salina (conductividad, sulfatos y cloruros), coherentes con la sobreexplotación de acuíferos explotados por encima del 108% y 119% de su capacidad de recarga.
Asimismo, otras seis zonas ibicencas están catalogadas «en riesgo»: Siesta, Cala Llonga, Buenavista y Montañas Verdes (Santa Eulària), Isla Blanca (Sant Joan) y San Rafael (Sant Antoni), todas con picos recurrentes de sulfato que históricamente anteceden a la declaración de no aptitud.
Formentera: estabilidad basada en la desalación
Por su parte, Formentera no registró ninguna zona con agua no apta durante el ejercicio 2025. La Aliança per l’Aigua señala que este buen resultado se debe a que el suministro de la menor de las Pitiüses procede de forma mayoritaria de agua desalada, tras la histórica sobreexplotación que sufrió su acuífero. No obstante, la zona de Distribució Riu La Mola se mantiene en vigilancia por fallos recurrentes en la dosificación de cloro libre residual desde 2023.
Datos en el resto del archipiélago: Mallorca y Menorca
En el resto de las islas, los problemas obedecen a distintas dinámicas ambientales:
- Menorca: Es la isla con peor tasa de incumplimiento de Balears (26,1% de analíticas no aptas). Afecta a 22.705 residentes en Maó, es Castell y Ciutadella, con picos crónicos de nitratos por actividad agrícola y salinización de masas subterráneas sobreexplotadas al 104%.
- Mallorca: Concentra el mayor volumen de población afectada, con 70.357 residentes en 26 zonas no aptas de 13 municipios (destacando Manacor o la costa de Santanyí), además de 37.601 personas en zonas en riesgo como Llucmajor o Can Picafort. Los nitratos en el interior y la intrusión salina en el litoral son las causas principales.
Petición de medidas e inconveniente normativo
La Aliança per l’Aigua ha reclamado un control urgente a la Conselleria de Salut y a la Conselleria de la Mar i el Cicle de l’Aigua para fiscalizar las extracciones y exigir el cumplimiento de los Planes Sanitarios del Agua. Asimismo, insta a los ayuntamientos a no autorizar nuevos desarrollos urbanísticos sin garantías de suministro hídrico de calidad.
En este sentido, la entidad alerta de que el 60% de los acuíferos baleares están en mal estado y critica que la recien aprobada Ley 4/2026 (ley ómnibus) «va en la dirección contraria» al reducir las exigencias del informe de suficiencia hídrica para nuevas promociones urbanísticas.





