Contar la historia de la música moderna de Ibiza no es posible sin contar la historia de los músicos, las bandas y orquestas, las salas de conciertos y de fiestas, promotores musicales, festivales y estudios de grabación que desde 1950 hasta la década actual han tenido esta isla como epicentro. Ese es el objetivo del libro que ya está en las librerías editado por Balàfia Postals, Retro!, escrito por el periodista Pep Ribas Hereva e impulsada por la asociación Retro y en particular su fundador Pep Pilot, quien ha participado también en la realización de entrevistas junto a Ribas.
Tras varios inviernos dedicado a entrevistar a más de 150 personas, Ribas recoge en este catálogo las historias personales y el recorrido social de grupos míticos de la isla, desde Es Amics a grupos más actuales como Statuas d Sal; salas de fiestas pioneras – desde Mar Blau a la llegada de las discotecas; todo en su debido contexto – desde el franquismo, pasando por una isla revitalizada por la llegada del turismo, el movimiento hippy y el músico migrante, hasta una actualidad que a pesar de democrática sigue presentando dificultades para que a las salas se les permita la música en vivo.
Hablamos con Pep Ribas sobre la historia de la música que recoge Retro! Memoria de la música moderna en Ibiza y Formentera (1950-2020).
¿Qué tenían en común todos estos músicos en los años 50, donde empieza este libro? ¿A qué tipo de isla y escena se enfrentaban?
En los años 50 salieron las primeras bandas de música, es cuando empezó a haber cierto espíritu y euforia de cambio en una sociedad que estaba estancada en la isla de Ibiza. El franquismo estaba avanzado y el régimen nos tenía olvidados. Empezaron a venir extranjeros, gente de fuera, que traían otro espíritu y había una necesidad de alegrarse, de salir a bailar, y de bailar ball de vila. No solo en Ibiza se bailaba, sino también en los pueblos, y se bailaba ball de vila en contraposición al baile payés, que era una cosa que había quedado superada.

¿Qué era el ball de vila?
Era lo que se bailaba cuando venía una orquesta a hacer música para que la gente bailase. La gente ya no quería saber nada del baile payés. Estamos hablando de los años 50, ya empezaba a oírse el rock & roll y estas cosas.
Ponemos los años 50 como inicio porque es cuando empezaron a salir bandas musicales. En Ibiza había dos núcleos o escuelas: la Banda Municipal de Ibiza, fundada en 1925, y la Banda Militar. De ahí salió toda la formación musical que había en Ibiza en la época: baterías, trompetas, todo lo que pudiesen.
De esas bandas salieron también algunas orquestas, y la gente quería bailar su música, divertirse. La música y el movimiento de bandas con influencias de fuera, extranjeras, empezó a llegar en los años 60, con las bandas de pop-rock influenciadas por grupos como The Beatles. Ahí hubo una movida total. De hecho, en el 68 se hicieron dos festivales en Portal Nou. Uno de ellos fue el Festival de Música de Alta Fidelidad, patrocinado por la marca Grundig. La organizadora en Ibiza fue la recordada princesa Smilja Mihailovitch. Tuvo grupos internacionales (como el famoso dúo Nina y Frederick) y fue la primera gran fiesta con sonorización moderna y también hubo grupos locales como Es Amics. El mismo año también se celebró el Primer Festival de la Canción Moderan de Ibiza, con grupos locales.

¿Había muchos grupos locales entonces?
Teniendo en cuenta que hasta hacía poco no había nada, ese año ya había muchos. En el Primer Festival de la Canción Moderna, que organizaron la Sociedad Tanit y el Club Recreativo Juvenil actuaron ocho bandas.
Es Amics fue la primera banda de pop-rock con gente autodidacta. Muchos aprendían por sí solos, sin ir a la escuela.
En esta época de los años 60 hay tres bandas pioneras: Es Amics, Los Diana y Es Trons.
También estuvieron Los Bohemios, que venían con formación musical de la época de Vitorino Planells, salían de las bandas. Los Bohemios duraron con diferentes nombres hasta el 84, siendo una de las más longevas.
¿Ha podido ver a estas bandas en directo o escuchar grabaciones de su música original?
A algunas las vi en directo, sí, yo era pequeño, pero después, a final de los años 60, algunas de estas bandas como Los Diana o Los ovnis, habían venido a Sant Agustí (de donde yo soy). En aquel tiempo Sant Agustí era donde se hacían algunas de las fiestas más grandes de toda Ibiza.

No sabía que lo de Sant Agustí con la música venía de atrás, porque es sabido que en sus fiestas patronales siempre suelen traer bandas originales y de calidad.
¡Uy! Pero de siempre. Fueron modelo para muchos otros pueblos, y a día de hoy quizá nos han superado otros por presupuesto, pero creó escuela.
¿Qué importancia tenían las salas de fiesta o de conciertos en esta época pasada? Hoy en día parece que hay muchos bares y restaurantes que contratan música en vivo pero en realidad es más como entretenimiento y falta verdadera cultura de sala de conciertos.
Las salas que programaban música para bailar y escuchar también surgieron a partir de que el turismo fue creciendo, y se iban necesitando más músicos. La música se convirtió en una necesidad y ahí donde había una necesidad surge el negocio. Hay dos salas que se disputan haber sido la primera: la sala Mar Blau (cuya historia se remonta a 1951), donde se habilitó una gran terraza y se organizaban bailes; y Ses Voltes (abierta en 1952), en Sant Antoni, aunque desapareció muy pronto. Tanto una como otra surgieron por la demanda del turismo, venían turistas y se necesitaba música, pero era para todo el mundo.
En Ses Voltes la dueña, que era una catalana [conocida como la senyoreta Comes], contrató a un pianista también catalán para ambientar la sala. Se llamaba Alfonso Rivero, el Maestro Rivero, su nombre artístico. Vino a Ibiza, a Sant Antoni y empezó a ambientar la sala Ses Voltes, trajo música de orquesta y había incluso bailarinas [en los primeros años la sala tenía solo un fonógrafo a manivela y en 1954 se estrenó ya con música de orquesta]. Después se quedó a vivir en Sant Antoni y llegó a ser alcalde – un músico.

Esto no se ve a menudo, que un músico llegue a alcalde.
Tengamos en cuenta que eran tiempos de franquismo, y el alcalde estaba impuesto. Este hombre estaba bien considerado, era muy popular por Ses Voltes, y cuando cerró la sala él montó otra, que era la sala de fiestas Illa Blanca, muy popular entre los extranjeros y también entre los ibicencos. Aún funciona pero ahora se conoce como el Edén.
¿La gente de Ibiza no iba a esas fiestas?
La gente de Ibiza se apuntaba a todo enseguida que podía pero la gente de Ibiza no tenía un duro. Si había que pagar entrada quizá no podían entrar.
¿Cómo eran las autoridades en estas épocas iniciales con la música en vivo?
La música en Ibiza siempre ha ido a oleadas. Algo es popular, vienen las autoridades, empiezan a poner restricciones, y se fastidia. Siempre ha pasado. Y por ejemplo, la música en vivo.
Las autoridades siempre han sido detractoras de la música en vivo. La aragonesa Pilar Garzón, por ejemplo, la cantautora que fue dueña del Ítaka, cuando llegó a Ibiza se bajó del barco y se fue a cantar a las escaleras de sa Penya, que dan a la calle de la Virgen [era el año 1969 o 1970]. Enseguida se presentaron los municipales y le dijeron que ahí no se podía tocar. La detuvieron y se la llevaron al retén. Luego le dijeron que si quería sacar un permiso para tocar en la calle, quizá podía podía ir a tocar a una fiesta de su jefe, al que le gustaba mucho la música. Le dijeron: “A lo mejor si viene y le gusta quizá le dé un permiso”… Ella les dijo que era profesional y si tenía que ir a actuar debían pagarle, y no fue, como es natural. Poco después se marchó hasta que volvió para quedarse.
Ella había llevado dos locales antes del Ítaka, en los años 90 donde tocaban la guitarra y hacían música en acústico. Estaban en la zona de bares del puerto de Ibiza, donde había bares musicales. Pero no se daban permisos en esa época para música en vivo. Ella decía: decidme qué tengo que hacer para que me den un permiso. Al final le dijeron que tenía que encontrar un local de al menos 3 metros de altura. Pero no había ninguno en toda sa Penya, o La Marina. De alguna manera dos o tres músicos tocando la guitarra en acústico molestaban más que los bares con altavoz y música de tocadiscos. Al final encontró en es Pratet el Ítaka, que tenía 4 metros de alto y allí se instaló durante 16 años.
¿Se organizaban en estas décadas conciertos en los pueblos, en la calle, como ahora?
Los conciertos en los pueblos llegaron hacia los años 70 y 80. El Sant Pepe Rock comenzó en el 85 y fue el primero y el que más ha durado. En consecuencia le dedicamos en el libro uno de los capítulos más amplios.
¿Haber sido una isla ha permitido hacer cosas que quizá en el régimen franquista no se hubieran podido ver tanto, por aquello de estar más en el olvido de las autoridades?
El hecho de ser una isla tiene muchas ventajas e inconvenientes. Para muchos grupos ha sido una gran limitación. Pero el hecho de que Ibiza sea una isla tan cosmopolita como esta, a la que ha venido gente de todo el mundo, es una ventaja. Es un centro internacional de música, y hay capítulos en el libro que hablan mucho de los músicos allegados a la isla, nacionales e internacionales, como por ejemplo Chris González, que gestionaba la sala de Las Dalias y organizó numerosos conciertos con buenos músicos del panorama nacional y más allá.
La música es un lenguaje universal e Ibiza ha acogido música universal. Tanto la gente de aquí como la de fuera hablan este mismo lenguaje. No tiene nada que ver con el localismo de dónde se hace. Hay muchos niveles, hay tantas músicas como músicos pero todos ellos están conectados.

En todos estos años, ¿se ha hecho mucha música en catalán?
No se ha hecho mucha música en catalán en general. Había mucha música en inglés o en castellano, pero hay un capítulo muy importante que es el grupo UC, uno de los capítulos fuertes del libro. También están reflejados Aires Formenterencs, Crits Marins, o Pota Lait, que tuvo una etapa muy divertida.
Hay muchos grupos que juegan con el sarcasmo y el cachondeo cuando cantan en catalán, en ibicenco.
Es que los ibicencos somos bastante cachondos. En Mallorca pasa lo mismo. Creo que es humor payés. Aquí también hay un grupo que se llama Ses Sopris, que dicen hacer rock pudent, y antes estaba Arrós amb Peix, y han hecho música en esta línea. Lo payés siempre causa ganas de reír, la gente se ríe de lo payés. Por eso imagino que se conecta con este tipo de música…
¿Qué le diría a la gente joven que se dedica a hacer música sabiendo todo lo que sabe tras hacer este libro?
Primero de todo que no haya un solo músico que no se haga con este libro (ríe). Primero de todo porque está la base de lo que ha sido la música en Ibiza y Formentera desde la mitad del siglo pasado. Es importante que la gente conozca el pasado para mirar hacia el futuro.






