Los pescadores profesionales de Formentera alertan de las dificultades que atraviesa el sector y consideran que la masificación turística es una de las principales amenazas para su supervivencia. La ocupación del litoral por embarcaciones recreativas y el fuerte incremento de los costes, especialmente del combustible, están poniendo contra las cuerdas a una actividad que actualmente cuenta con unas 14 o 15 embarcaciones operativas en la isla.
Estas preocupaciones fueron trasladadas la semana pasada por Iván Pérez Marí, miembro de la Federación Balear de Cofradías y vicepresidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, a la senadora de Ibiza y Formentera, Neus Massanet Florit. La senadora se ha comprometido a llevar las reivindicaciones del sector a la Comisión de Pesca del Senado, de la que forma parte.
Uno de los principales problemas señalados por los profesionales es la creciente ocupación del litoral de Formentera.
La presencia de embarcaciones recreativas, chárteres, barcos particulares y el tráfico marítimo obliga a los pescadores profesionales a alejarse de las zonas donde tradicionalmente desarrollaban su actividad. Esto implica, según el sector, asumir mayores costes y riesgos durante las jornadas de pesca.
Pérez Marí considera que Formentera tiene un límite de capacidad y que “no puede continuar creciendo indefinidamente”.
En este sentido, el representante de los pescadores ha valorado positivamente la nueva normativa que obliga a disponer de titulación para gobernar determinadas embarcaciones recreativas. También reclama reducir la velocidad de navegación en el litoral y avanzar hacia un modelo náutico diferente y más sostenible desde el punto de vista medioambiental.
Llenar el depósito, 1.150 euros
A las dificultades derivadas de la presión turística se suma el problema económico.
Los pescadores de Formentera aseguran que los costes de explotación de las embarcaciones han aumentado considerablemente en los últimos años, especialmente por el precio del combustible.
El ejemplo que ponen sobre la mesa refleja el impacto: hace aproximadamente tres años llenar los depósitos de una embarcación podía costar unos 450 euros, mientras que actualmente la misma operación puede alcanzar los 1.150 euros.
El sector dispone de ayudas del Govern balear, pero los profesionales consideran que resulta complicado acceder a ellas debido a los requisitos establecidos. Entre otras condiciones, algunas de estas ayudas están vinculadas a unos mínimos de facturación que pueden resultar difíciles de alcanzar para determinadas embarcaciones.
Actualmente, la pesca profesional en Formentera cuenta con alrededor de 14 o 15 embarcaciones operativas.
Más pescado, pero también más barcos de fuera
A pesar de las dificultades económicas, los pescadores defienden el modelo de gestión pesquera desarrollado en Formentera.
Según los datos aportados por la Cofradía, durante 2024 se contabilizaron unas 170 toneladas de capturas, aproximadamente un 35% más en kilos que el año anterior.
La recuperación de los recursos pesqueros genera, sin embargo, una situación paradójica para el sector local.
La disponibilidad de pescado en las aguas de Formentera está despertando el interés de embarcaciones procedentes de Alicante, que estarían mostrando su intención de desplazarse hasta la isla para faenar.
Por este motivo, los pescadores consideran necesario que el esfuerzo realizado durante años en la gestión de los recursos tenga también un retorno para el sector profesional local y cuente con una protección adecuada.
Las particularidades de Formentera
Otra de las reivindicaciones trasladadas a la senadora es la necesidad de que las políticas pesqueras tengan en cuenta las particularidades territoriales de las islas.
Los profesionales consideran que las medidas diseñadas con carácter general no siempre responden a la realidad de territorios insulares como Formentera, donde el espacio disponible, la presión turística y el coste de desarrollar la actividad condicionan especialmente la pesca profesional.

La senadora Neus Massanet Florit se ha comprometido a trasladar estas cuestiones a la Comisión de Pesca del Senado.
El objetivo del sector es conseguir medidas que permitan garantizar la viabilidad económica de las embarcaciones, proteger las zonas tradicionales de pesca frente a la creciente presión náutica y asegurar que la gestión de los recursos pesqueros repercuta también en los profesionales que desarrollan su actividad en Formentera.
Una actividad que busca asegurar su futuro
La pesca profesional sigue siendo una actividad minoritaria en Formentera, pero los representantes del sector defienden su importancia económica, ambiental y cultural.
Con unas 14 o 15 embarcaciones operativas, el futuro de la actividad depende, según los pescadores, de que puedan mantener una actividad rentable en un entorno cada vez más condicionado por la presión turística y náutica.
El aumento del precio del combustible, la ocupación del litoral y la llegada potencial de embarcaciones de otros territorios son algunos de los principales retos que el sector quiere poner sobre la mesa ante las administraciones.
Los pescadores reclaman así que el crecimiento turístico y náutico de Formentera sea compatible con la continuidad de una pesca profesional local que, según sus propios datos, ha mejorado sus capturas en los últimos años.






