Ganó el proceso selectivo con el número uno. Había quince plazas. Llevaba años queriendo volver a su tierra. Y aun así tuvo que renunciar: no encontró vivienda. La historia de este profesional ibicenco, actualmente residente en Mallorca, evidencia un problema estructural que la isla arrastra desde hace tiempo y que alcanza a sectores clave del servicio público.
En abril de 2025 el Ayuntamiento de Santa Eulària abrió una convocatoria para cubrir plazas de auxiliar de administrativo. Para él era una oportunidad: regresar a Ibiza, recuperar raíces y estabilidad laboral. Aprobó los exámenes en julio, compitió con conocidos de su etapa previa en la administración y terminó encabezando la lista. Número uno de quince plazas.
Consciente de que tenía opciones reales, comenzó desde julio la búsqueda de vivienda. Preguntó a antiguos contactos, se movió por grupos de Telegram, rastreó anuncios. La respuesta se repetía: “no hay sitio”, “no conozco a nadie”, “está todo fatal”. Las pocas opciones que encontraba eran inviables con un sueldo aproximado de 1.500 euros mensuales. “Prácticamente irme a Ibiza me salía a pagar”, relata. Ni siquiera compartiendo piso la ecuación cerraba.
Quedaba una decisión amarga: aceptar un puesto fijo de por vida en su isla natal sin tener dónde vivir, o quedarse en Mallorca apoyado en la familia —no porque allí el mercado esté mejor, sino porque al menos tiene red para subsistir—. “Ibiza pierde funcionarios y gente que viene a aportar a la sociedad”, lamenta.

Aplazó la decisión hasta el último día. Tenía el billete de barco comprado y la cita para la toma de posesión un martes a las diez de la mañana. El domingo por la tarde presentó la renuncia. Fue el desenlace a meses buscando la posibilidad de regresar y la constatación de un fenómeno que ya no es anecdótico: profesionales que quieren trabajar en Ibiza, formarse en Ibiza y servir a Ibiza, pero que no pueden vivir en Ibiza.
«Ha sido duro… y me costó mucho, y sufrí mucho. Pero no podía simplemente vivir en un coche. No lo hubiera soportado», confiesa en conversación a Noudiari, mientras muestra el tatuaje de la diosa Tanit que lleva en el brazo. Ibiza siempre está presente para él.
Del proceso extrae tres lecciones: “Ibiza ha perdido el rumbo, y el siguiente paso es perder profesionales de servicios básicos. Pronto no habrá policías, bomberos o médicos que se puedan permitir venir. ¿En qué mundo hemos normalizado que el alquiler —compartido— supere un sueldo de 1.500 euros? Ibiza vale la pena, pero no a este precio”.
Mientras continúa con su preparación para una oposición en su actual municipio de Mallorca para al menos afianzar y no perder también su trabajo allí, su caso retrata un problema más amplio: cuando la vivienda expulsa incluso a quienes sacan el número uno, el mercado no sólo se lleva vecinos; también se lleva funcionarios, sanitarios, profesores y el futuro funcionamiento de la isla.







y el maldito catalán…. Es una vergüenza. Estamos en España.
Liberación de terreno en transición para residentes de más de 15 años para poder construir vivienda unifamiliar aislada de manera urgente o en los próximos 3 años tendrán que formar todas las compañías de nuevo a su personal lo que crea una falta de competitividad del destino que debe mantenerse como destino maduro atractivo y es la última oportunidad antes del declive .Acción Política y empresarial deben trabajar al unísono o el declive puede comenzar ya.
un problema molt greu que el govern espanyol no s’atreveix a ficar-hi mà i que govern balear, si hi fica má ho empitjorarà. Tot plegat molt trist i vergonyos
Com es (inútils) des polítics d’aquí, es de Palma i es de Madrid no facin res (construir habitatges per funcionaris, rehabilitar hotels O edificis), Eivissa sense funcionaris se’n va a la p**a m***a
pareix mentida, però ben verede, tením una porquería de politics, inútil, mediocres totals, i qué no serveixen absolutament per res
también habría que limitar la compra de viviendas a los turistas y el alquiler Bnb. para no hablar de los fondos buitre
en el 92 fui destinado a Barcelona y los primeros días dormí en una pensión que estaban todas llenas pero al decirle que era funcionario me encontraron un sitio.vFui buscando y encontré un alma caritativa viuda que me alquiló una habitación, que luego alkilaba a estudiantes y fue una fuente de ingresos. Y, en esa época durante las olimpiadas ya se pagaban 300 €.
Luego en el 93 fui al País vasco y encontré una señora que tenía un piso que alkilaba habitaciones y se ocupaba de limpiar la ropa y la limpieza y también no era nada barato pero me compensaba mucho màs que compartir piso xl tenía privacidad.
Luego con el dinero ahorrado di entrada en Palma de una casa y me vine a mi tierra.
La gente no sé que se cree pero fácil no lo ha sido nunca.ni antes ni ahora. una amiga mía maestra en Eivissa tivo que alkilar una habitación y volar todos los fines de semana a Palma para poder estar con su familia esto también en el 92.
A mi me van axplicar los problemas de vivienda ahora. Vamos hombre!!!!
Así es. Por no hablar de las dificultades que tienen los estudiantes ibicencos cuando van a estudiar fuera, acaso no tienen qué pagar precios abusivos y disparados? hace ya 20 años un piso ruinoso en Barcelona ya costaba 1000 €…esto no solo pasa en Ibiza. Mucha demanda, poca oferta, incremento de precios. Ibiza es cara, está saturada, llena de caraduras, delincuentes, vividores… y aún así siguen viniendo gente por qué? no puedo entenderlo
Terrible y triste , y nadie es capaz de solucionar esto..Se vienen tiempos horribles en Baleares por la avaricia humana.