El Ayuntamiento de Sant Josep ha mantenido durante tres meses, entre noviembre y enero de 2026, varias señales de tráfico ilegales en un tramo problemático de la calle Caló de Cala de Bou, según ha denunciado hoy el PSOE.
El Ayuntamiento instaló el pasado noviembre una docena de señales de limitación de la velocidad con una curiosa cifra: 29 kilómetros hora de máxima en la calle des Caló de Cala de Bou, zona cercana a Es Pouet donde el verano pasado se produjeron varios accidentes.
Según denuncian ahora los socialistas, la Policía Local de Sant Josep elaboró, apenas dos días después, un informe en el que dejaban constancia de que las señales instaladas eran contrarias a la normativa.
«El equipo de gobierno tardó tres meses en hacer caso. Tres meses. En un tramo de alta siniestralidad. Esto no es un error administrativo, es una decisión», ha manifestado Vicent Roselló, concejal del PSOE en el Ayuntamiento, denunciando que no fue hasta enero que volvieron a colocar las señales originales de 30 kilómetros por hora.
Cuando el grupo municipal socialista pidió explicaciones al plenario de noviembre respecto a las señales ilegales, el concejal Vicent Torres confirmó que existía un informe policial, “pero se negó a compartirlo”, denuncia Rosellò.
No fue hasta febrero de 2026, «tras tres exigencias consecutivas en plenario», que el documento llegó a manos de la oposición, ha explicado Roselló.
«El motivo de tanta opacidad ahora es evidente”, concluyen desde el PSOE. “El informe, fechado el 16 de noviembre, dejaba claro desde el primer momento que las señales eran ilegales y debían ser retiradas de inmediato. El equipo de gobierno lo sabía. Y decidió ignorarlo.»
El PSOE de Sant Josep ha reclamado la necesidad de saber quién ordenó instalar estas señales irregulares en un tramo peligroso, “cuánto ha costado a los vecinos y vecinas de Sant Josep este despropósito y quién asumirá la responsabilidad política de haber desobedecido durante tres meses el criterio de sus propios agentes de seguridad».
Los socialistas denuncian que no se ha tratado de un error de gestión sino de decisión. “La la de mantener señales ilegales en una calle peligrosa y esconder el informe que lo demostraba.” Rosellò ha acusado al equipo del Ayuntamiento de “mala praxis, opacidad y falta absoluta de respeto hacia los vecinos y hacia la institución».






