Cada año, cuando la primavera se acerca, reaparece uno de los mayores riesgos para las mascotas que transitan por zonas de pinar en Ibiza y Formentera: la procesionaria del pino. Estas orugas, aparentemente inofensivas y llamadas así por su manera peculiar de desplazarse en fila india, contienen miles de pelos urticantes capaces de provocar graves reacciones en animales domésticos, especialmente en perros, y que también pueden causar irritaciones o alergias en las personas que viven cerca de pinares con bolsones de estas orugas.
Así, las clínicas veterinarias advierten de que durante la época en la que las orugas abandonan los bolsones de los pinos para desplazarse aumentan notablemente las urgencias veterinarias.
Según explica Jordi Masip Guiu, veterinario oficial del Consell d’Eivissa —junto a Joan Riera— y delegado del Colegio Oficial de Veterinarios de Baleares (COVIB) en Ibiza y Formentera, el problema se repite todos los años en cuanto se produce la eclosión.
“Siempre que llega el momento en que los bolsones eclosionan, evidentemente hay un incremento de las problemáticas por el tema de la procesionaria”, advierte.
El riesgo es especialmente grave para los perros. Las orugas están cubiertas de diminutos pelos urticantes que funcionan como pequeños dardos microscópicos. Al contacto con la piel o las mucosas provocan reacciones inflamatorias intensas.
“El problema es que tienen unas células urticantes, unos pinchos que lanzan y que afectan sobre todo a las bocas o hocicos de los perros”, explica Masip.


Los perros son los animales más afectados porque exploran el entorno con el olfato y la boca. Cuando detectan el movimiento de las orugas o sienten curiosidad por ellas, las huelen o las tocan, lo que provoca el contacto inmediato con los pelos tóxicos.
Las consecuencias pueden aparecer en cuestión de minutos.
“Dependiendo de la gravedad, si es un pinchazo en la mejilla quizá el animal apenas lo note, pero si es en la lengua puede hincharse excesivamente”, detalla el veterinario.
En los casos más graves se produce necrosis del tejido —la muerte de las células— que puede afectar a partes de la lengua o la boca. Esto puede derivar en una glosectomía parcial de la lengua, es decir, la extirpación de una parte de la lengua afectada por necrosis.
Aunque los gatos suelen verse menos afectados debido a su comportamiento más cauteloso, también pueden sufrir lesiones si entran en contacto con las orugas o con sus pelos urticantes.
Las reacciones en animales pueden ser muy rápidas. Una inflamación severa de la lengua o de las vías respiratorias puede poner en peligro la vida del animal si no se actúa con rapidez.
El testimonio de una propietaria en redes sociales refleja bien lo que puede ocurrir en pocos minutos.
“Para todos los que piensan que no es para tanto lo de la oruga procesionaria, puedo decir: ten mucho cuidado, de verdad. Mi perra las olió durante tres segundos y casi la pierdo esa misma tarde. En nada tenía la lengua el doble de grande. Gracias a que la veterinaria acudió tan rápido la hemos podido salvar. Por los pelos”.
Este tipo de casos no es raro durante la temporada de procesionaria, que cada primavera vuelve a poner en alerta a veterinarios y propietarios de mascotas.
Además del impacto en animales domésticos, la procesionaria también puede afectar a las personas. Los pelos urticantes pueden provocar irritaciones en la piel, reacciones alérgicas o problemas respiratorios si se inhalan, especialmente en entornos con alta presencia de orugas o cuando el viento dispersa estos diminutos filamentos. Se ha reportado casos incluso de personas a los que se les han clavado los filamentos urticantes en los ojos en días de viento. El dolor que esto provoca es insoportable y solo se pueden quitar uno a uno, un proceso también muy molesto.
Esta es a situación de la procesionaria en Ibiza y Formentera
“El Gobierno balear tiene un plan de control de la procesionaria porque es un problema tanto para animales como para personas”, explica Masip.
“Las personas, si no te agachas o no entras en contacto directo, normalmente no tienen ese problema. Las mascotas, en cambio, están justo a su altura”, añade.
La procesionaria es además una plaga forestal que afecta gravemente a los pinares mediterráneos. Se trata de un insecto defoliador que se alimenta de las acículas de los pinos, debilitando los árboles y alterando el equilibrio de los ecosistemas forestales.
En Ibiza la presencia de esta especie no es nueva. La procesionaria se detectó por primera vez en la isla en 1975, por lo que lleva ya cerca de medio siglo formando parte de los problemas ambientales de los pinares pitiusos. Actualmente existen más de 25.000 hectáreas de pinar potencialmente afectadas, lo que obliga a mantener campañas de control periódicas.
La Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal mantiene desde hace años un programa intensivo de control de esta especie en las Pitiusas.
A finales de 2025 se presentó una nueva campaña que incluye tratamientos aéreos con avión y helicóptero en las zonas más afectadas de Ibiza, especialmente en el norte, centro-oeste y centro-este de la isla, así como en el Parque Natural de Ses Salines.
Las actuaciones se aplican sobre unas 15.000 hectáreas de masa forestal en Ibiza y Formentera.
El tratamiento utiliza Bacillus thuringiensis variedad kurstaki, una bacteria presente de forma natural en el suelo que actúa como insecticida biológico contra las larvas. Este producto se degrada rápidamente por efecto de la radiación ultravioleta y no afecta a las abejas, por lo que puede utilizarse incluso en agricultura ecológica.
El coste total de las actuaciones previstas para 2025 asciende a 3,3 millones de euros, mientras que el presupuesto destinado hasta 2028 supera los 11,1 millones de euros.
Además de los tratamientos aéreos, se están reforzando otras medidas como tratamientos terrestres, eliminación manual de bolsones, instalación de trampas de feromonas para capturar mariposas adultas, colocación de cajas nido para aves insectívoras y refugios para murciélagos, especies que ayudan a controlar de forma natural la población de este insecto.
Entre enero y marzo de 2025 se eliminaron 15.539 bolsones en Ibiza y 6.332 en Formentera, según datos del Govern balear.
¿Qué hacer si encontramos procesionaria?
Las autoridades recomiendan no manipular las orugas directamente, ya que los pelos urticantes pueden afectar también a las personas.
“Si no se sabe qué hacer, lo mejor es avisar al Servicio Forestal o llamar al 112 para que lo gestionen”, explica Masip.
También se ha habilitado un correo específico para notificar la presencia de orugas o bolsones en las Pitiusas: procesionaria.pitiusas@tragsa.es. La comunicación debe incluir la ubicación aproximada, un nombre de contacto y un teléfono.
Los agentes de medio ambiente son los encargados de gestionar estas incidencias, incluso cuando se encuentran en propiedades privadas.
Los veterinarios recomiendan extremar las precauciones durante los paseos en zonas de pinar durante los meses de mayor actividad de la procesionaria. La rapidez en la atención veterinaria puede marcar la diferencia entre una reacción leve y una lesión grave, especialmente cuando la inflamación afecta a la lengua o a las vías respiratorias.
En el ámbito rural, algunos propietarios utilizan métodos caseros para intentar evitar que las orugas bajen de los árboles. Un agricultor explica en redes sociales una técnica que considera eficaz: colocar cinta adhesiva de embalar alrededor del tronco del pino con la parte pegajosa hacia fuera para que las orugas queden atrapadas al descender.
Sin embargo, los expertos recuerdan que manipularlas siempre implica riesgos, ya que los pelos urticantes pueden dispersarse fácilmente con el viento. Por ello insisten en que la opción más segura es avisar a los servicios forestales para que actúen con los equipos y medidas de protección adecuados.






