La campaña popular para defender la continuidad del Kiosco Pedro —ahora La Casa on The Beach— y el Kiosco Hollywood, los dos históricos chiringuitos de la playa de Cala Llonga amenazados de cierre y demolición por la normativa de Costas, ha alcanzado ya las 1.559 firmas. La cifra no deja de crecer cada día, con nuevas adhesiones de residentes de la isla y de turistas que han veraneado durante años en esta playa de Santa Eulària.
Paolo Colombo, administrador de La Casa on The Beach, se muestra emocionado con la respuesta recibida y destaca el papel de la Asociación de Vecinos de Cala Llonga, de varios difusores en redes y de los medios de comunicación que han visibilizado el caso. «Entre todas las publicaciones online hemos tenido más de 30.000 visitas y más de 500 comentarios. Para ser una zona tan pequeña estoy súper orgulloso de estos números y de estos testimonios», señala Colombo, que subraya haber recibido «el cariño y el apoyo de mucha gente de la isla y muchos turistas que suelen veranear en Cala Llonga».
La petición, impulsada por la plataforma ARC Ibiza —la misma que ya recogió más de 5.000 firmas en defensa del chiringuito Es Puetó, en la bahía de Portmany—, recuerda que ambos negocios llevan sin poder abrir desde 2025 por aplicación de la Ley de Costas, que prohíbe las estructuras fijas de hormigón en el dominio público marítimo-terrestre, aunque en este caso fueron construidas décadas antes de que la norma entrara en vigor.

Entre los firmantes hay muchos visitantes extranjeros con vínculos sentimentales con el lugar. «La playa ha perdido mucha atmósfera estos dos últimos años sin los chiringuitos», escribe Margaret, que lleva 25 años veraneando en Cala Llonga. «Visitamos estos chiringuitos siendo dos y luego volvimos siendo tres. No les neguéis a nuestros hijos esos recuerdos», apunta Andrea. El mensaje de Allen es igual de directo: «Los disfrutamos desde 1991 y los hemos echado muchísimo de menos desde que cerraron».
Los dos quioscos, con entre 40 y 50 años de historia y gestión familiar, dan trabajo a una veintena de empleados en temporada alta. Están situados a unos 50 metros de la orilla y, si nada cambia, serán demolidos y sustituidos por instalaciones desmontables de madera que saldrían a licitación pública.









No hay que olvidar la inestimable ayuda y apoyo incondicional del Ayuntamiento de Santa Eulària, que mira por su municipio y sus gentes de forma profesional y desinteresada, como buenos políticos.