¿Recuerdan lo feministas que éramos hace una semana? Nuestro último 8 de marzo. Ah, qué tiempos. Hablamos de brecha salarial, de violencia machista, de cuidados y, en general, de esas historias que afectan al furgón de cola. Por desgracia, los adultos somos con la información igual que un bebé al que encandilas con un sonajero y él lo mira y abre la manita para cogerlo mientras sonríe y se le cae un hilillo de baba, pero lo olvida al segundo si lo escondes y le señalas el vuelo de una mosca y entonces sonríe, babea y estira los deditos para agarrarla porque ya solo existe el bicho. Antes del Día Internacional de la Mujer tuvimos a los therians y antes lo de Montoro y antes a Palestina y antes…cualquiera se acuerda. La rabiosa actualidad se apretuja en el baúl de los olvidos y ahí queda, a no ser que un medio tenga a bien rescatarla o, en el tema del feminismo, hasta el siguiente 8 de marzo.
Este año se cumplen 25 años del caso Nevenka, ese asunto que nos obliga a lamentarnos y a elevar la vista al cielo porque cómo pudo suceder, cómo fue posible que él se quedara y la chavala tuviera que marcharse. Menos mal que hemos avanzado, ¿verdad? Jaja. No. El caso Nevenka se ha repetido en Móstoles con un PP que defenestra a la víctima y cierra filas con el denunciado, Manuel Bautista; en Xàtiba con el portavoz de Vox, y en el PSOE de Paco Salazar, aunque estos echaron el freno –tarde y mal– cuando el suceso saltó a la prensa.
Nuestras comisarías también están para tirar cohetes. Llegamos a marzo con ecos de denuncias a miembros de las fuerzas de seguridad por violencia machista, a menudo aderezadas con detalles sobre agentes se cubren entre ellos. Resuenan las acusaciones por agresión sexual por parte de altos mandos en embajadas en la India y en Argelia, y no es reverberación, sino estruendo, la dimisión del máximo responsable de la Policía Nacional tras una denuncia por violación, además del acoso que sufre la víctima desde grupos de whatsapp formados por policías. Nos machacan con el “denuncia, mujer” en un país en el que acudir a los juzgados o a la policía pone en riesgo desde nuestra reputación hasta nuestra vida.
Después de nuestro Día Internacional, regresamos a la rutina. La justicia sigue sin plantar cara al asedio ultra a mujeres de izquierdas –Sara Santaolalla, Cristina Fallarás– porque total, estamos tan acostumbradas a malvivir con miedo que qué más dará que existan jaurías de varones que se organizan para agredirnos en el mundo virtual y en el real. Y luego está lo de Errejón, que seguramente se irá de rositas porque una segunda denunciante del político se ha echado atrás ante un sistema judicial incapaz de proteger su anonimato.
Y piensas: chica, que no todo es política, policía, justicia y medios de comunicación. Y es verdad. También hay música. Por ejemplo, Carlos Vives, un cantante de chumba-chumba que ha dicho en una entrevista que las mujeres somos la obra suprema de la creación (pánico me da pensar qué significa eso) y que él aprendió de (atención) Julio Iglesias. Esto ni lo comento, que me está saliendo una úlcera y ni siquiera es 8 de marzo.







muy bueno!. comparto!. gracias, feliz día 😘