Los sindicatos no han conseguido reunir a más de dos centenares de personas en la jornada reivindicativa del 1 de Mayo en Ibiza. Ni con música (había un concierto) ni en un día nublado que no invitaba especialmente a ir a la playa (a primera hora de la mañana cayó un aguacero) han conseguido movilizar a la clase trabajadora en un año en el que la problemática de la vivienda ha pasado por encima de cualquier reclamación laboral.
Poder pagar el alquiler de un piso o de un apartamento en Ibiza se ha convertido en el principal escollo de los trabajadores en la isla. Muchos de ellos necesitan dos empleos para poder hacer frente a este gasto, ha subrayado la responsable de Comisiones Obreras, Consuelo López. «Y el segundo de ellos, en muchos casos, lo cobran en B», ha señalado. «Sin vivienda no podemos hacer nada, no podemos tener un proyecto de vida».
López ha lamentado la poca afluencia que ha tenido el acto. «Sería de obligado cumplimiento que todos nuestros delegados sindicales estuviera hoy aquí (en el Parque de la Paz), al igual que todas las personas que viven en los asentamientos. No sé por qué no han venido. Habría que preguntarles a ellos».
Por otro lado, Pedro Campillo, secretario general de UGT en Ibiza y Formentera, ha comentado que «es increíble» que la gente no participe en el 1 de Mayo, «en una reivindicación centrada en mantener, no mejorar, los derechos que se han conseguido hasta ahora, sobre todo cuando vamos a pasos agigantados hacia una democracia mucho más pobre y débil, con pérdida de libertades y derechos».
Sobre el difícil acceso de la clase trabajadora al mercado inmobiliario de la isla, Campillo ha dicho que la situación actual representa «un verdadero drama». Como solución, plantea «una planificación que proporcione resultados a corto plazo», algo que tiene «muchas aristas en un lugar como Ibiza, donde no se puede construir mucho más debido a la falta de suelo, de recursos básicos como el agua y la ausencia de un servicio de tratamiento de residuos» adecuado a la población actual.
Asimismo, se ha mostrado partidario de poner límites: «No se puede crecer mucho más. Si en un lugar caben 100, no podemos poner a 180 (personas)».
A pesar de la discreta afluencia, los secretarios generales de los sindicatos mayoritarios han evitado realizar cualquier tipo de autocrítica sobre su capacidad de convocatoria. Tanto Pedro Campillo (UGT) como Consuelo López (CCOO) han mostrado su desconcierto ante la baja participación, pero no han cuestionado las estrategias empleadas.
A la cita no han faltado algunos de los rostros más conocidos de la izquierda insular, como el senador por las Pitiusas Juanjo Ferrer, la diputada balear Pilar Costa, el exsecretario del PSOE de Ibiza, Josep Marí Ribas, Agustinet, o la consellera insular en la oposición Elena López, entre otros.
Poco antes de las dos de la tarde, la lluvia ha cerrado el acto.







En realidad no hay nada por lo que protestar, Pedro lo está haciendo genial, recogiendo los frutos de la gallega.
Respecto a los que han faltado es porque estaban trabajando, alguien tiene que servirles la langosta.
Lo de señalar a la vivienda (sobre lo que ni pinchan ni cortan) y no a los salarios (que deberían subir a ritmo estratosférico en una isla con pleno empleo durante 6 meses) es digno de los mejores tahúres.
El psicópata de La Moncloa lo sabe.
¿Por qué no va más gente? Sencillo: la clase obrera (que no es lo mismo que la trabajadora, porque trabajar, también trabaja el patrón), sabe que este acto no sirve para nada.
La escasa participación, os lanza un claro mensaje: la clase obrera ya no cree que vosotros sirvais para nada; mucho menos para abogar por una vivienda digna.
Los datos dicen que el sindicato sí que sirve para tener una vivienda digna.
Cuánto más se asciende dentro del sindicato, mejor es la vivienda!
Algunos no hemos ido porque estábamos trabajando. La hostelería es así.
Es muy fácil de entender, porque los sindicatos están más preocupados de los derechos de colectivos LGBT+, inmigrantes, trans, y de todo menos del currito que se pega doce horas diarias para poder seguir sobreviviendo un mes más… por no hablar de todo el tema subvenciones, que algún día nos enteraremos a qué bolsillos van a parar.
Cada día que pasa le queda menos de vida a este régimen del 78