Tras el grave episodio ocurrido el pasado jueves, cuando los vecinos de Caló des Moro se quedaron sin agua durante doce horas al colapsarse el sistema debido a que tres hoteles de la zona pretendían llenar sus piscinas a la vez con el agua de la red municipal, la organización Salvem sa Badia de Portmany considera «urgente» la aprobación, por parte del Ayuntamiento de Sant Antoni, de una ordenanza que prohíba específicamente el vaciado de las piscinas.
En un comunicado emitido a los medios, remarcan que ya hay municipios, como por ejemplo el de Santa Eulària, que ya cuentan con normativa municipal que obliga a las piscinas de nueva construcción a incorporar las instalaciones necesarias para la aplicación de tratamientos a lo largo de todo el año, que permitan la conservación del agua de una temporada a otra, y a disponer también de un certificado de estanqueidad emitido por el constructor o fabricante, al tiempo que otorga un plazo determinado a las piscinas anteriores a estas ordenanzas para adaptarse a estos mismos requisitos.
Asimismo, la Ordenanza de gestión y uso sostenible del agua en el término municipal de Santa Eulària prohíbe “el vaciado total de piscinas públicas y privadas, que sólo se podrá hacer en caso de reparación o por motivos sanitarios”.
En esos casos, siempre que se vaya a vaciar y/o llenar una piscina se debe avisar al Servicio Municipal de Aguas, para que determine los horarios y caudales máximos del vertido o llenado para no alterar el normal funcionamiento de la red, haciendo responsable el usuario que incumpla esta ordenanza de los daños y gastos derivados de una posible sobresaturación del sistema, tal y como ocurrió la semana pasada en Sant Antoni.
Bajo el punto de vista de Salvem sa Badia de Portmany, «regular el uso del agua para impulsar una mayor sostenibilidad, en una isla en la que constituye un bien cada vez más escaso y que requiere de costosos medios de producción a través de desaladoras, es una necesidad urgente.
«El inicio de la temporada turística se concentra en un breve periodo de tiempo y, por tanto, la posibilidad de que un suceso así se vuelva a repetir es muy elevada. Rellenar las piscinas de noche, como se ha planteado ahora, no es una solución adecuada por el gasto de agua que representa y por los problemas que implica también el vaciado de las piscinas, que sobrecarga las depuradoras», remarcan.
Se da la circunstancia de que el Ayuntamiento de Sant Antoni dispone de una ordenanza redactada por la Aliança per L’Aigua desde el año 2024, que sigue pendiente de tramitación y aprobación. Dicha ordenanza contiene medidas similares a las de Santa Eulària des Riu






