Miguel Campello (Elche, 1979) vuelve a hacer las maletas para regresar a Las Dalias este jueves 30 de abril, en un concierto muy especial dentro de la celebración de sus 25 años de trayectoria. Desde Águilas (Murcia), el cantante y compositor mira hacia atrás sin perder de vista el presente, en un momento donde el camino recorrido cobra un nuevo sentido sobre el escenario.
Su visita al espacio de Sant Carles se presenta como algo más que un reencuentro: una oportunidad para reconectar con el público desde la cercanía y la emoción que definen tanto su música como el entorno que lo acoge.
–Vienes este año a Las Dalias celebrando 25 años de carrera. Si echas la mirada atrás, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza?
Lo primero que me viene a la cabeza es el recuerdo de todo lo pasado, de todo lo vivido… como una especie de resumen a cámara rápida que me lleva a este presente lleno de historias vividas que se convierten en canciones.
-Cuando empezaste, ¿imaginabas cómo ha ido yendo el camino o todo ha ido tomando forma sobre la marcha?
Yo creo que es un destino escrito que no podemos alterar… creo en la elección de
caminos dentro de ese destino, como un libro en el que tú eliges tu historia.
-En todas las carreras, hay momentos puntuales o etapas que marcan toda una
trayectoria. ¿Cuál dirías que ha sido ese punto de inflexión en tu carrera hasta el
momento?
Creo que uno de los momentos fue el camino de Elbicho a Miguel Campello. Fue como volver a empezar después de un huracán que pasa y deja todo patas arriba. El momento de parar y pensar que camino coger en ese momento, y ese camino fue el que nos ha traído hasta aquí.
–Tu raíz está ligada al Elbicho. ¿Qué parte de aquel origen sigue viva hoy en tu manera de crear?
La raíz sigue estando donde estaba. Fueron apareciendo tallos nuevos que se convirtieron en ramas y que al final dieron sus frutos.
-¿Qué ha cambiado más en ti como artista en este cuarto de siglo: la forma de
componer o la forma de sentir lo que haces?
Si tengo que elegir puede ser que mi forma de componer… pero sigo con un pensamiento parecido y un sentimiento que no cambia.
-Hay algo muy emocional en tus canciones. ¿Sigues escribiendo desde el mismo lugar que al principio o ese lugar también evoluciona?
Sigo dejándome llevar por ese impulso que te coge y que te sienta… Que te hace coger papel, guitarra y boli y no te suelta hasta que sueltes lo que llevas dentro. Así ha sido siempre y así dejaremos que siga siendo.
-Este directo forma parte de una celebración. ¿Cómo se construye un concierto
cuando lo que celebras es todo un camino?
Es imposible meter 25 años en 2 horas de concierto. Son muchas las canciones que no están en este resumen… Pero lo hemos intentando y creo que el viaje tiene esa cronología desde ese principio tan lejano hasta este presente tan cercano.
–En un show así, ¿te dejas llevar por la nostalgia o prefieres reinterpretar el pasado desde el presente?
Como en la vida misma, hay un poco de todo.
–Después de tantos años, ¿qué sigue siendo lo más importante cuando te subes a un escenario?
Que haya público… Sin público no se podría llamar escenario.
–Has pasado por todo tipo de espacios, pero Las Dalias siempre has dicho que tiene algo especial. ¿Qué significa para ti volver aquí y montar esta celebración para tu público de Ibiza?
Las Dalias es un espacio único. Es como la casa de unos amigos que una vez al año te invitan a celebrar un año más de vida llena de vida.
-Mirando hacia adelante, después de 25 años, ¿qué te queda por descubrir?
Me queda por descubrir todo eso que desconozco. Cada vez sé menos de todo lo que no sé y hay muchas cosas que dejé de buscarle explicación. No hay tiempo que perder, solo vida por vivir.
-Y si pudieras hablar con el Miguel que empezaba hace 25 años, ¿qué le dirías?
No le diría nada… Porque todo ha sido porque tenía que ser.






