El Ayuntamiento de Santa Eulària defiende la continuidad de los dos históricos chiringuitos o quioscos de Cala Llonga, conocidos actualmente como La Casa on The Beach —antiguo Kiosco Pedro— y Hollywood, tras la polémica generada por la posible demolición de ambas instalaciones por parte de Costas.
El administrador de La Casa on The Beach, Paolo Colombo, explicó ayer a Noudiari que sobre ellos no solo pesa amenaza de derribo, sino que han estado cerrados durante la temporada 2025 y lo que llevamos de la de 2026. La noticia ha generado un gran revuelo e incluso se ha puesto en marcha una recogida popular de firmas, similar a la que consiguió miles en apoyo de Es Puetó, que tampoco podrá continuar en la bahía de Portmany.
En el caso de Cala Llonga, los dos negocios, ambos con entre 40 y 50 años de historia, se enfrentan a la aplicación de la normativa estatal de Costas, que limita las construcciones fijas de hormigón en dominio público marítimo-terrestre y apuesta por instalaciones desmontables.


Ante esta situación, el Consistorio ha explicado a Noudiari el histórico de actuaciones realizadas y ha insistido en que la voluntad municipal ha sido “en todo momento mantener y regularizar unas instalaciones ya existentes” vinculadas tanto a la prestación de servicios básicos en la playa como a la mejora de la accesibilidad.
Según detalla el Ayuntamiento, el pasado 7 de noviembre de 2025 recibió una resolución del conseller del Mar y del Ciclo del Agua [las competencias que antes eran de la Demarcación de costas, nacional, ahora son del Govern balear] por la que se no se admitía a trámite la solicitud de concesión presentada por el propio Consistorio para ocupar bienes de dominio público marítimo-terrestre destinados a dos quioscos y pasarelas en Cala Llonga.
El Ayuntamiento recuerda que estas instalaciones fueron implantadas en su momento al amparo de una Orden Ministerial de 1989, que consideró la actuación de interés público y autorizó tanto los edificios de servicios como el paseo peatonal que conecta ambos extremos de la playa.
En la solicitud presentada ante la Conselleria, el Consistorio defendía que «los quioscos cumplen una función de interés público y que son necesarios para garantizar cuestiones relacionadas con la limpieza, la higiene, la salubridad y especialmente la accesibilidad universal en una playa de grandes dimensiones y configuración muy alargada», relatan.
Además, el Ayuntamiento planteaba incluso adaptar parte de los usos previstos hacia servicios vinculados al baño adaptado y a actividades náutico-deportivas.
Tras la inadmisión del expediente, Santa Eulària ha presentado un requerimiento previo al amparo del artículo 44 de la Ley de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa al considerar que la resolución no tiene en cuenta el actual marco normativo aplicable en Baleares.
En este sentido, el Consistorio sostiene que la normativa vigente sí permite excepcionar las distancias mínimas entre instalaciones en casos excepcionales debidamente justificados.
La posición municipal se fundamenta, según explican, en que Cala Llonga está considerada una playa accesible y en que su especial configuración con un largo arenal hasta alcanzar la orilla, obliga a recorrer largas distancias para acceder a servicios esenciales. Por ello, consideran que estas instalaciones tienen una incidencia directa tanto en la calidad de los servicios que se prestan como en las políticas de accesibilidad comprometidas por la administración local.
La normativa de Costas prevé la sustitución de este tipo de construcciones por otras desmontables, una posibilidad que podría suponer el fin de estos dos negocios.
“Defender este tipo de establecimientos es también defender parte de nuestra historia.
Hay que recordar que hace solo unos días, el presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, se desplazó a Es Puetó para visibilizar la defensa de la continuidad de los chiringuitos tradicionales de gestión familiar «como parte de la identidad social, turística y patrimonial de la isla».
Marí destacó que “este tipo de establecimientos representa una manera de entender Ibiza vinculada a la proximidad y a la sencillez”. El presidente insular subrayó además que se trata de “uno de los chiringuitos tradicionales que forman parte del paisaje humano y social de nuestro litoral y representa una forma de turismo y convivencia muy vinculada a la esencia de Ibiza”.
En este sentido, aseguró que “defender este tipo de establecimientos es también defender parte de nuestra historia y de nuestra identidad como isla”.
Marí consideró igualmente que “la protección del litoral y el cumplimiento de la normativa son irrenunciables”, aunque incidió en la importancia de que las administraciones “sean capaces de abrir espacios de diálogo y estudiar fórmulas que permitan preservar aquellos negocios tradicionales que forman parte de la memoria colectiva de Ibiza”.







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