Hay libros que se leen y otros que se viven. Eso es precisamente lo que han hecho los integrantes del Club Náutico de Lectura “Tinta de Mar”, que el pasado fin de semana se trasladó hasta Menorca para adentrarse en escenarios reales cargados de historia, leyendas y tradición marinera.
Quince miembros del club “Tinta de Mar”, organización perteneciente al Club Náutico de Ibiza y coordinado por el escritor y psicólogo Javier Serapio, participaron en una experiencia que convirtió la lectura en una auténtica travesía cultural por algunos de los rincones más emblemáticos de la isla vecina.
La expedición arrancó navegando en catamarán por las aguas del puerto de Maó, uno de los puertos naturales más espectaculares del Mediterráneo. El destino era la Illa del Rei, donde los participantes celebraron una sesión especia del club de lectura inspirada en Menorca Mágica, obra del escritor y periodista Carlos Garrido. Rodeados por el paisaje que alimenta muchas de las leyendas recogidas en el libro, los asistentes pudieron sumergirse en relatos de ciudades perdidas, historias marineras y tradiciones transmitidas de generación en generación.

La visita permitió además conocer la extraordinaria labor de recuperación del antiguo hospital militar británico que desarrolla desde hace más de dos décadas la Fundación Hospital Isla del Rey, considerada hoy uno de los ejemplos más destacados de conservación patrimonial impulsada por el voluntariado en Baleares. Uno de los momentos más sorprendentes del viaje llegó con la visita a la Cantera de Robadones. Oculta en el interior de una montaña cercana al puerto de Maó, esta antigua cantera de marés alberga cerca de un centenar de embarcaciones tradicionales que conviven entre muros de piedra, herramientas de restauración y rincones cargados de memoria.
Guiados por José María Zardoya, presidente de la Associació d’Amics de la Mar des Port de Maó, los visitantes recorrieron un espacio donde la luz se cuela entre las galerías creando una atmósfera tan singular que, por momentos, parece que los viejos barcos vuelven a navegar entre las sombras.

Durante el fin de semana tampoco faltaron las visitas a algunos de los lugares más representativos de la costa menorquina. Los puertos de Calesfonts y Fornells, la caminata hasta el faro de Favàritx o la visita al faro de Cavalleria permitieron a los participantes descubrir diferentes paisajes y formas de entender la relación histórica de Menorca con el mar.
La gastronomía y la música también tuvieron su protagonismo. Las tradicionales ortigas de mar formaron parte de las degustaciones realizadas durante el viaje, mientras que una noche de habaneras y canciones populares en el emblemático Es Cau, en Cala Corb, puso la banda sonora a la experiencia. Entre las peticiones de los asistentes no faltó “Ciutat de Parella”, una canción vinculada a la leyenda de la ciudad sumergida que, según la tradición popular, yace bajo las aguas entre Menorca y Mallorca.
Más allá de las actividades culturales, el encuentro sirvió para fortalecer los lazos de hermanamiento y la colaboración entre entidades de ambas islas. El Club Náutico de Ibiza, la Associació d’Amics de la Mar des Port de Maó y la Fundación Hospital Isla del Rey acordaron impulsar futuros convenios de colaboración que faciliten intercambios y actividades conjuntas relacionadas con la cultura marítima y la conservación del patrimonio.

Desde “Tinta de Mar” destacan especialmente la cálida acogida recibida durante toda la estancia y agradecen la hospitalidad mostrada por las entidades anfitrionas, en particular por Luis Alejandre y José María Cardona, presidente y vicepresidente de la Fundación Hospital Isla del Rey, y por José María Zardoya, presidente de la Associació d’Amics de la Mar des Port de Maó.
Porque cuando la literatura habla del mar, a veces la mejor forma de leerla es navegando.





