Orina y heces en forma de aguas residuales discurriendo por la calle, olor a alcantarilla y la sensación de que nadie termina de solucionar el problema. Estas son las denuncias que han hecho llegar a Noudiari vecinos del Camí des Riu Danubi, ubicado detrás del Hipersuerte y cerca de los terrenos conocidos como Can Rova I y II, que fueron desalojados por albergar asentamientos ilegales.
Los residentes de la zona, que pertenece al municipio de Santa Eulària, aseguran que llevan semanas aguantando una situación que describen como «insoportable».
Las imágenes que han hecho llegar a este medio no dejan lugar a dudas: un reguero de aguas fecales recorre la vía pública procedente, al parecer, de una vivienda ocupada ilegalmente.
Esto ha levantado el malestar de quienes viven en la zona, no solo por las molestias del día a día, sino también por el riesgo sanitario que puede suponer.

Los afectados apuntan a una vivienda ocupada como origen del vertido y reclaman una respuesta más ágil por parte de las administraciones.
El Ayuntamiento de Santa Eulària, consultado por Noudiari, confirma que es consciente del problema. Según explica el Consistorio, el foco está en una fosa séptica dentro de la propiedad privada que, por mal funcionamiento o saturación, lleva tiempo desbordándose hacia la calle.
Los técnicos del Departamento de Medio Ambiente se han acercado hasta el inmueble en cuatro ocasiones —la última, este mismo lunes— y sus informes coinciden en el diagnóstico: la instalación no funciona como debería.


El problema para el Consistorio es que no puede actuar de manera directa porque es una propiedad privada. El Ayuntamiento intentó primero localizar al propietario sin éxito, y el pasado 26 de mayo le trasladó por correo electrónico la urgencia de tomar medidas. Hasta ahora, sin embargo, no hay constancia de que se haya vaciado ni reparado la fosa.
Ante la falta de respuesta, el Ayuntamiento ha decidido abrir un expediente sancionador contra la propiedad para forzar una solución.

Mientras tanto, los vecinos añaden otro matiz a la historia: según señalan, el propietario está hospitalizado y son los ocupantes de la vivienda quienes, a su juicio, están provocando los vertidos fecales.
Es decir, que tras el problema sanitario hay otro como es el de la ocupación ilegal de una vivienda. Lo que reclaman —y llevan semanas esperándolo— es que alguien actúe de una vez.





