La decana balear del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, la ibicenca Sara Lobato, ha compartido con Noudiari.es su sorpresa sobre la propuesta en los pliegos técnicos preliminares del nuevo diseño del aeropuerto de Ibiza de ‘soterrar’ un torrente, el de sa Font, de forma parcial o completa.
“A mí me parece atrevido que en un nivel de pliegos técnicos para contratar proyectos se hable ya concretamente de la actuación de ‘soterramiento’”, afirma Lobato en conversación con Noudiari.es. La decana balear de ingenieros de caminos, canales y puertos recuerda que un torrente es una ‘infraestructura natural’ con una funcionalidad que “no es antropológica y está ahí antes que nosotros”. Por ello, insiste, su disciplina se basa siempre en el análisis del territorio y los análisis de alternativas “antes que nada”.
Los pliegos técnicos presentados en la Plataforma de Contratación de Aena para elegir a la empresa que se responsabilice de la asistencia técnica y la redacción del nuevo diseño de la terminal en Sant Josep proponen soterrar al menos 200 metros del torrente de sa Font –en este tramo conocido como torrent des Rafal– e incluso contempla el “soterramiento” completo de esta vía hídrica, con desembocadura en es Codolar.

Todo ello para la ampliación de la fachada suroeste del aeropuerto, que se desplazaría más allá del Camí des Còdols a parcelas de propiedad del aeropuerto, pasando por encima de dicho torrente que ahora discurre paralelo a las pistas aeronáuticas.
Para Lobato, hay varias opciones, desde el encauzamiento –como está ahora en gran parte–, encauzarlo de manera cubierta completa, “que sería lo que entiendo que dicen por soterramiento”, incide Lobato molesta con el planteamiento de Aena: “Puedes querer incorporar unas superficies que ya de hecho son de servicio del aeropuerto e implementar unos usos, pero luego los estudios técnicos dirán que es lo que hay que hacer para compatibilizar esos usos con la función del torrente o del cauce”.
Estas formas de encauzamiento parcial o completo no son las únicas opciones para la ingeniera, quien destaca que existe metodología según la cuál es posible incluso permitir que el cauce y los usos de la zona ampliada convivan, incluso si hay un momento de avenidas determinadas. “Si por allí va a pasar sí o sí un volumen de agua existen tecnologías para no comprometer la vida de las personas o bienes, actuar con emergencias, formar a las personas que trabajen allí y la propia infraestructura para que cuando eso pase sea seguro”. Es un planteamiento que compara, para que lo entendamos claramente, a la realidad de Japón con los terremotos, donde los edificios son adaptados a la posibilidad de un temblor.
En todo caso, “encauzarlo, soterrarlo, o desviarlo será el resultado del análisis de los proyectos”.
La desconexión de las obras con el territorio insular
El problema para Lobato es que los pliegos de este proyecto no inciden en el resto del territorio, sino que se concentran en la zona de construcción del aeropuerto como nodo independiente.
“¿Se pueden hacer intervenciones aguas arriba, como por ejemplo laminar para que el cauce abajo soporte un volumen de agua determinado sin tener que hacer infraestructura física?” cuestiona la ingeniera, que advierte: “Un torrente no se puede separar por trozos”.
El torrente de sa Font, de unos 9 kilómetros de recorrido, nace en sa Serra Grossa, a unos 160 metros de altura, cerca de ca na Berri (en la intersección de las fonts des Cirer, d’en Bellet y d’en Mestre), según la Enciclopedia de Ibiza y Formentera.
El torrente, que baja desde la sierra atravesando la carretera de Sant Josep a la altura del kilómetro 4,3 hacia es Racó, se une a otro torrente hasta llegar a la zona del aeropuerto hacia el camí des Códols. En este último tramo se conoce como torrent des Rafal.

La decana del Colegio de Baleares de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, recuerda la necesidad de conectar el territorio a los diseños que se realicen, teniendo en cuenta nuevas metodologías de análisis climáticos a futuro, con una previsión científica de fenómenos de lluvias más agresivos y cambios más allá del centro geográfico del aeropuerto.
“Evidentemente es más fácil trabajar cuando solo estás dentro de tus propiedades, pero desgraciadamente el territorio no funciona así, el territorio está interconectado”, afirma Lobato, quien no excluye la posibilidad de que finalmente se concluya el encauzamiento cubierto propuesto por Aena como la mejor solución –“una vez se hayan realizado los estudios”.
Precisamente, para abarcar esa desconexión territorial, la decana balear de ingenieros lamenta que en estos pliegos técnicos no se requieran perfiles de gestión del territorio con conocimiento del contexto local.






Tiene razón en que se redactan proyectos sin conocer la realidad territorial… pero esta chica tiene en su haber numerosas «cagadas» y su criterio técnico es un poquito cuestionable. Supongo que necesitaba su minuto de gloria.