Vecinos y comerciantes de la zona del Eixample de Ibiza, en concreto del entorno de la calle Aragón, calle Catalunya y calles adyacentes del centro de la ciudad, vuelven a alzar la voz por el mal estado de limpieza de sus calles. Tras unos meses de cierta mejoría, las quejas han regresado con fuerza: aceras con restos de lixiviados y grasa pegados al suelo, voluminosos abandonados fuera de los contenedores a deshoras, defecaciones y orines de perros sin recoger, y puntos fijos —como un portal— donde, según denuncian, alguien orina cada noche dejando un olor «espantoso».
«No es solo barrer, es fregar»
El principal reproche de los vecinos no es la ausencia de barrenderos, sino la falta de una limpieza en profundidad. Aseguran que el servicio actual retira papeles y colillas, pero no actúa sobre la grasa y los residuos que quedan adheridos al pavimento, lo que provoca que se cree una capa pegajosa y maloliente en algunos tramos del centro.
Según relatan a Noudiari, cuando algunos comercios han intentado fregar con cepillo y jabón las aceras frente a sus negocios, han recibido advertencias por parte del Ayuntamiento, al considerarse que el suelo mojado con jabón puede aumentar el riesgo de resbalones. Los afectados consideran esta lógica contradictoria: el peligro real, sostienen, no es el agua con jabón, sino la suciedad acumulada que esa agua simplemente revela.
Cucarachas y plagas
Otro de los problemas señalados es la proliferación de cucarachas, especialmente en esta época del año, que entran en viviendas y locales por debajo de las puertas. Vecinos consultados por profesionales de control de plagas alertan de que se trata de un insecto portador de salmonela, y lamentan ver cómo, en plena calle, conviven terrazas de bares y restaurantes con cucarachas muertas pisadas por los viandantes.
La «teoría de las ventanas rotas»
Varios residentes apuntan a un fenómeno que va más allá de la limpieza municipal: el incivismo, tanto de parte de la población residente como de los turistas que visitan la isla. Citan la conocida «teoría de las ventanas rotas», según la cual el deterioro visible de un espacio (suciedad, abandono, falta de mantenimiento) invita a que el entorno siga degradándose, porque genera una sensación de desidia colectiva.
Bajo estas líneas imágenes de suelos malolientes y pegajosos a pesar de que se han barrido:



Algunos vecinos llegan a describir el centro de Ibiza como una ciudad que «ha tirado la toalla» con su propio aspecto, lo que repercute, dicen, también en el estado de ánimo de quienes la habitan y favorece el aislamiento de quienes prefieren no ver el problema antes que denunciarlo.
Eso sí, los propios vecinos matizan que no se trata de cargar toda la responsabilidad sobre la administración: reconocen que buena parte del problema lo genera la propia ciudadanía y los visitantes, que ensucian de forma reiterada las calles. Aun así, insisten en que un mantenimiento municipal más exigente y constante ayudaría a frenar ese deterioro, en línea con la propia teoría que invocan: cuidar lo que ya existe evita que todo lo demás se abandone también.
Vertidos de voluminosos y petición de cámaras
Los vecinos también reclaman al Ayuntamiento la instalación de cámaras de seguridad en los puntos de contenedores —especialmente en la zona situada detrás de Santa Cruz— para controlar los vertidos incontrolados de muebles y enseres, que conviertan ese rincón en lo que describen como «un auténtico vertedero» con el que se topan cada mañana antes de ir a trabajar.
Consultado por este medio, el Ayuntamiento de Ibiza ha respondido que se trata de una zona que «ha contado con cámaras», aunque estas se van rotando por los distintos puntos del municipio, sin que de momento haya una cámara fija e instalada en este enclave concreto.
El nuevo sistema de recogida de voluminosos
La polémica llega varios meses después de que el Consistorio pusiera en marcha, el pasado septiembre, un nuevo calendario de recogida de residuos voluminosos por barrios, con el objetivo declarado de mejorar la limpieza viaria y evitar la acumulación de objetos en la calle. Según esta normativa, los vecinos solo pueden depositar muebles, electrodomésticos y otros enseres de gran tamaño a partir de las 20 horas del día asignado a su barrio, siempre junto al contenedor más próximo y sin obstaculizar el paso. El incumplimiento puede acarrear sanciones de hasta 2.000 euros.


El calendario por zonas establecido por el Ayuntamiento es el siguiente:
Lunes y viernes: sa Colomina, es Clot, sa Bodega, ses Canyes, es Palmer, es Llimoners, sa Real, can Beiet, s’Hort des Bisbe, Can Partit, sa Capelleta, Puig des Molins, Dalt Vila, sa Peyna, La Marina, s’Alamera y es Pratet (zona centro).
Martes: Illa Plana, ses Figueres, Talamanca, Paseo Marítimo, s’Hort de sa Fruita, es Clot d’en Llaudis, Can Bernat, es Gorg, Ca na Glaudis, Cas Dominguets, Cas Ferró, es Raspallar y sa Blancadona.
Miércoles: Can Bossa, Can les Ànimes, Sa Punta, es Viver y ses Figueretes.
Jueves: Cas Mut, es Putxet, Can Misses, sa Joveria y Can Bufí.
Domingo: Can Sifre, Cas Serres, Can Sant, Can Escandell y Can Cantí.
A pesar de este sistema, los vecinos del Eixample sostienen que, en la práctica, los vertidos siguen produciéndose fuera de horario y de forma descontrolada en su zona, lo que refuerza su petición de mayor vigilancia mediante cámaras.
Una ciudad que crece en población y turismo
De fondo, los vecinos consultados señalan que el problema se agrava por el aumento sostenido de población y de visitantes que soporta la ciudad de Ibiza, lo que a su juicio exige una contrata de limpieza y un servicio municipal a la altura de esa presión creciente.
Para más información o consultas sobre el servicio de recogida de voluminosos, el Ayuntamiento de Ibiza pone a disposición de la ciudadanía el teléfono del Departamento de Medio Ambiente: 971 39 76 00.







Tal vez se deberían implementar patrullas de la policía municipal a pie; pues las motorizadas, bastante tienen con estar pendientes del tráfico.
Al poco tiempo de la segunda tanda de voluminosos en Santa Cruz, pasé por la zona a pie y vi una reforma en un piso, y en la acera no había un contenedor para los escombros, por lo que deduzco que no tendrían licencia de obras. Pero claro, si van en moto, no lo ven.
Patrulleros a pie asignados por barrios, que estuvieran al tanto, y conocieran a los comerciantes, pienso que serían de utilidad.
i sí sa gent no fos tan insolidaria i fos mes respectuosa i educada? guarros ni a per tot