«Fartes (Hartas)». Así de rotundo —con esta contundente palabra y con la silueta de una lagartija— se presenta el cartel de una convocatoria vecinal en Ibiza que busca ocupar las calles.
La palabra resume un malestar que este verano se repite en distintos puntos de Balears: playas saturadas, delincuencia, consumo de drogas, presión sobre los recursos hídricos, vertidos de aguas fecales, cortes de suministro eléctrico, yates y motos de agua ocupando zonas de baño y, cada vez más, la sensación de que los espacios públicos dejan de ser de quienes viven en la isla.
En Ibiza, ese hartazgo se ha transformado ahora en una movilización. Un grupo de vecinos y vecinas de la isla ha convocado para el próximo jueves 27 de agosto, a partir de las 19.30 horas, un «tardeo/cena popular» con el objetivo de reivindicar el uso de los espacios públicos por parte de la población residente. El encuentro tendrá lugar en la zona del Monumento a los Hippies, en el barrio de La Marina de Ibiza ciudad.
La iniciativa llega después de la repercusión de las movilizaciones celebradas este verano en otras islas. En Mallorca, unas 25.000 personas, según la Policía —70.000 según los organizadores— salieron a la calle el pasado 26 de julio para participar en la gran manifestación convocada por Menys Turisme, Més Vida, en una protesta contra el actual modelo turístico.

El movimiento ha continuado con nuevas acciones. El pasado 8 de agosto, unas 2.500 personas se concentraron en Sóller, mientras que en Menorca se organizó una cena popular en la calle que reunió a alrededor de 800 personas en Ciutadella.
«Recuperar las calles y hacer comunidad»
La convocatoria de Ibiza comparte con estas iniciativas la idea de convertir el espacio público en el escenario de la protesta y, al mismo tiempo, recuperar su uso colectivo.
Sus impulsores denuncian que «la saturación turística llena las playas y vacía los acuíferos», pero consideran que sus efectos van mucho más allá del litoral. «También transforma nuestras calles», señalan, ante la proliferación de terrazas y las dificultades cada vez mayores para acceder y disfrutar de los espacios públicos con normalidad.
La propuesta, por tanto, no plantea una manifestación al uso. Los organizadores animan a quienes quieran participar a llevar «comida y bebida de casa, y cositas para pasar el rato (cartas, juegos de mesa, etc.)» y compartir la tarde-noche en la calle.
«Porque recuperar el espacio público también es una manera de defender Eivissa», concluyen, en la línea de otras acciones en las islas vecinas.





