La Asociación de Amarristas de Talamanca, entidad que agrupa a 48 socios residentes en Ibiza, ha manifestado su firme rechazo a la actual redacción del proyecto para instalar un campo de boyas ecológicas en la bahía de Talamanca. La iniciativa, impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica y asumida por Ports de les Illes Balears (Ports IB), prevé una inversión de 1,67 millones de euros para licitar 90 puntos de fondeo este próximo mes de septiembre.
Los amarristas sostienen que no se oponen a la ordenación de la bahía ni a la conservación de la posidonia oceanica, sino a la ejecución de un plan «diseñado como un producto turístico de temporada» que prescinde de los estudios ambientales exigidos por la legislación y desaloja a las embarcaciones locales que llevan décadas en la zona.
El proyecto afecta a una superficie de 31,14 hectáreas de dominio público con la instalación de 49 anclajes de taco químico y 41 muertos de hormigón. Sin embargo, el expediente concluye que la actuación queda exenta de evaluación de impacto ambiental.
Desde la asociación tildan este criterio de «incomprensible» y recuerdan que proyectos sensiblemente menores —como el tramitado en sa Mesquida (Menorca) para 25 embarcaciones sobre 1.727 metros cuadrados— sí se someten a evaluación ambiental simplificada. Asimismo, remarcan que los campos de boyas de Porroig y sa Foradada sí requirieron evaluaciones e informes de capacidad de carga biológica en 2023.
La entidad añade que el plan incumple el Real Decreto 191/2026 de praderas marinas al no aportar un estudio de capacidad de carga, cartografía a escala 1:1000 ni la evaluación del impacto sobre la pesca recreativa tradicional de las trece casetas varador existentes en la bahía.
Pérdida de la reserva para amarristas locales
Los usuarios recuerdan que el proyecto municipal tramitado para Talamanca en 2016 sí incluía evaluación ambiental ordinaria, servicio de recogida de sentinas por barco y una reserva explícita de 30 amarres para la población local. Por el contrario, el modelo actual de Ports IB limita la estancia a tres días seguidos entre el 1 de junio y el 30 de septiembre para esloras de hasta 20 metros mediante reserva online.
«Es un producto de temporada para barcos de paso. Nosotros no somos usuarios de paso, nuestros fondeos llevan aquí tres generaciones», señalan desde el colectivo, criticando que el proyecto no resuelva el descontrol de la náutica de alquiler estival y deje la bahía sin regulación durante los ocho meses de invierno.
Exigencias del colectivo
A pesar de presentar alegaciones en marzo de 2026 dentro del periodo de información pública, la asociación denuncia no haber recibido respuesta formal tras cinco meses. Ante esta situación, reclaman:
- Acreditar el cumplimiento del Real Decreto 191/2026 y realizar el estudio de capacidad de carga.
- Recuperar la reserva de amarres permanentes para embarcaciones de residentes.
- Convertir el campo de fondeo en anual y dotarlo de un servicio de recogida de aguas residuales y sentinas.
- Paralizar cualquier retirada de fondeos actuales hasta que existan los títulos habilitantes y se tramiten expedientes individuales para cada titular.






