La Plataforma contra la ampliación de los aeropuertos de Baleares ha puesto el ojo en Ibiza después de conocerse el nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para 2027-2031. Los números son llamativos: 229,7 millones de euros para el aeropuerto de la isla, el triple de lo que se invirtió en el plan anterior. Esto se traducirá en ampliar un 29% la superficie del aeropuerto a partir de 2031.
Para la Plataforma, el mensaje está claro: no se trata de un incremento por necesidades operativas sino que más inversión significa más vuelos, más rutas y más turistas llegando a la isla.
Y ahí es donde encienden las alarmas. Ibiza ya tiene un problema serio de vivienda, y desde la organización temen que la situación se agrave siguiendo el camino que, según dicen, ya han recorrido otras islas como Mallorca. En verdad, la Plataforma, que ha centrado sus protestas contra la ampliación del aeropuerto de Mallorca, desconoce que la crisis de vivienda ya es más grave en Ibiza que en la isla vecina.
Su argumento es el siguiente: en los últimos años, el aumento de conexiones aéreas internacionales ha abierto la puerta a compradores extranjeros que buscan segundas residencias o invertir en alquiler vacacional. El resultado ha sido una escalada de precios y cada vez menos viviendas disponibles para quienes viven y trabajan allí. Aunque buena parte de los ejemplos que ponen en su nota de prensa están en Mallorca, consideran que Ibiza tiene las mismas características y, por tanto, corre el mismo riesgo si sigue aumentando el tráfico aéreo.
Desde la Plataforma lo tienen claro: ampliar el aeropuerto es apostar por un modelo que vive de crecer sin límite, y eso trae consigo turistificación, viviendas prohibitivas y vecinos que acaban marchándose. En Ibiza, advierten, esto puede significar más presión sobre el mercado de alquiler, más pisos turísticos y una isla aún más saturada, con todo lo que eso implica para quienes viven allí y para el medio ambiente.
También cargan contra las administraciones y AENA. Les reprochan que rechacen medidas como la cogestión de los aeropuertos o poner un tope a los vuelos. Y denuncian que, en lugar de frenar el crecimiento, se sigue incentivando con tarifas reducidas a las aerolíneas, lo que acaba atrayendo nuevas rutas y más frecuencias.
¿Qué proponen? Reducir vuelos y pasajeros, no abrir más rutas, eliminar los vuelos nocturnos y prohibir los jets privados. También piden acabar con las subvenciones al combustible de aviación, parar la promoción turística con dinero público y dar a las administraciones locales verdadera capacidad de decisión sobre sus aeropuertos..






