Entrar en el Mercat Nou a media mañana es atravesar un vacío de aire. No corre, no se siente, y prácticamente hace más calor dentro que fuera, a pleno sol. Los paradistas y la clientela del mercado de Ibiza lleva al menos unas dos semanas sin aire acondicionado, desde que se produjo una avería, coincidiendo con el inicio del verano, una situación que les ha abocado a la pérdida de kilos de género, en los casos más graves.
Mohamed A.J. es uno de los paradistas, responsable de un puesto en el que se asegura, están tirando dos grandes cubas de fruta y verdura cada día desde que se averió el sistema de climatización, hace unos 15 días. «Estamos tirando quizá unos 30 kilos de fruta y verdura a diario», lamenta con frustración. En su frutería hay dos grandes ventiladores, la única fuente de corriente tanto para trabajadores del puesto como para el género.
Antes de la avería, este sistema permanecía encendido 24 horas al día, por lo que habitualmente no es necesario guardar todo el género en las cámaras de refrigeración una vez los puestos bajan la persiana a las 14 horas. Ahora, los vendedores, especialmente los de frutas y verduras, están atravesando días de estragos, viendo cómo los fuertes cambios de temperatura afectan a numerosos productos en muy poco tiempo.


«Cuando llegabas a las 6 de la mañana y sacabas el género de la cámara, el ambiente estaba fresco» explica A.J., «pero ahora lo sacamos de las cámaras, donde está a 8 grados, y lo traemos a la parada, a 30º grados, y en muy poco rato la fruta empieza a sudar y se pasa». Señala fresas, ciruelas, melocotones, paraguayos -frutas especialmente sensibles a los cambios de temperatura- sobre las que caen gotas de sudor.
Las hierbas aromáticas, normalmente frescas en el ambiente del mercado, se muestran ahora alicaídas, e incluso, en algunos casos, han empezado a reemplazar el color verde intenso por un tono amarillento, signo de calor y pérdida de su frescura.

La situación de este puesto, de grandes dimensiones en este caso, no es para nada única.
En los pasillos del mercado se oyen comentarios sobre el calor que hace ahí dentro por doquier. Una pescadera le cuenta a una panadera la anécdota vivida hace un momento: «Acabo de ver al compañero sudando a chorro mientras limpiaba pescado», comenta ella.
En otro pasillo, María José Roig explica que ha visto algunas frutas pudrirse, literalmente, en unas horas. Muestra imágenes de unos aguacates que recién llegados en buen estado, se han podrido insitu en el puesto del mercado debido al fuerte cambio de temperatura entre cámaras y mostrador, sin aire acondicionado. En una libreta en la que registra las pérdidas diarias desde hace una semana, ha calculado una pérdida de 25 kilos de género en solo seis días debido a esta situación, un derroche importante para un puesto pequeño como el suyo, donde algunos de los principales afectados son los melones, los melocotones y los aguacates, entre otros.

Pero para Roig, además del género, un elemento vital tras 15 días en esta situación es la clientela. «Además de perder fruta perdemos clientes», lamenta.
El mismo comentario se repite entre todos los paradistas entrevistados, quienes destacan que si ya cuesta traer a la gente al mercado, es mucho más fácil ahora que prefieran un supermercado donde no falla el aire acondicionado. Los cambios recientes tras el cierre del párking subterráneo del Mercat Nou y la apertura de uno al aire libre -y al sol-, en sa Bodega, tampoco ayudan.
Máquinas sobrecargadas, clientes y personal de mal humor
La situación de esta avería afecta especialmente a aquellos productos que necesitan un ambiente fresco, al que normalmente contribuiría un sistema de climatización funcional. Es el caso también de las flores.
Raúl Medina es propietario de una floristería en el mercado, y asegura que, como la fruta, las flores también maduran. Desde que se produjo la avería no ha podido exponer a la vista tantas flores como habitualmente, y tampoco puede mantenerlas fuera de las neveras tanto tiempo. «No podemos sacar flores de la cámara», afirma rotundamente Medina, secándose el sudor de la frente, y lanza una pregunta: «¿Cómo vendemos nosotros si la gente no ve el género?»

Entre las problemáticas identificadas tras la avería no solo se encuentra la pérdida de género, con consecuencias económicas. El ambiente entre los empleados y paradistas del Mercat no es fácil. Hay agotamiento, cansancio, calor, sofocos, sudores, sensación incluso de falta de higiene, y mal humor. En ello coinciden muchos. «Anímicamente y físicamente estamos todos haciendo un sobreesfuerzo», dice María Blanco, que consigue articular una sensación generalizada en el mercado.
Ese mal humor que trae el calor consigo cuando no hay una piscina, una playa, o una máquina de aire acondicionado cerca, se percibe, y se comprende. Pero no solo afecta a paradistas, sino también a clientela, especialmente en días de mucha afluencia como los dos últimos sábados. La impaciencia, los malos modos, el cargar con bolsas mientras se hace la compra sudando… todo ello se suma a esta situación que no saben cuándo se resolverá.
Además ese calor no es solo el del ambiente.
Solo en el puesto de María Blanco hay seis máquinas que desprenden calor mientras están operativas. En muchos casos también han sufrido problemas con el producto por este motivo, ya que al percibir cambios de temperatura en el ambiente las máquinas refrigeradoras están haciendo un sobresfuerzo, y en algunas ocasiones congelan en lugar de solo mantener una temperatura constante.
En el caso de la charcutería de Rubén Ramis, ya han tenido que llamar varias veces a los técnicos porque sus propias máquinas están sobreexplotadas al tener que generar más frío que de costumbre.
No es solo que el aire acondicionado refresque considerablemente la temperatura del Mercat, sino que, cuando funciona, también reduce el impacto tremendo de la maquinaria en funcionamiento que expira aire caliente en gran parte de los puestos del mercado.
En el caso de las pescaderías, la problemática principal es que el hielo se derrite más rápidamente, por lo que la máquina de hielo del Mercat está también altamente demandada.
El Ayuntamiento dice que podría arreglarse esta semana
Desde el Ayuntamiento de Ibiza, en declaraciones a Noudiari, el concejal de Mercados Álex Minchiotti, ha explicado que «se han averiado unas piezas en las dos máquinas de aire acondicionado que dan aire al mercado». Es por ello que, a la espera de estas piezas, la empresa de mantenimiento, Gasifred, ha podido dejar funcionando las dos máquinas, según el Ayuntamiento, a media potencia cada una. Por ello, el nivel de refrigeración en el mercado es mucho menor, o casi imperceptible.

Según Minchiotti, está previsto que dichas piezas lleguen antes de este viernes «y se pueda repararse la avería de forma inmediata».
Prácticamente todos los paradistas consultados por Noudiari han explicado que el propio concejal ha pasado a diario en los últimos días por el mercado para informarse sobre cómo estaban llevando la situación, y transmitirles que se estaba trabajando en una solución e incluso pedir disculpas. Sin embargo, algunos lamentan que no se haya previsto ya una alternativa temporal, tras dos semanas con el problema sobre la mesa, y la añadida pérdida de género, los sobresfuerzos de personal, clientela y maquinaria.
En palabras de la paradista María José Roig: «En esta situación es muy fácil perder clientes… y es muy difícil recuperarlos».
Asímismo, desde el Ayuntamiento de Ibiza han achacado los fallos a un alarmante estado de obsolescencia del sistema. Según explican fuentes municipales, las máquinas de climatización del Mercat Nou tienen aproximadamente 27 años de antigüedad y arrastran problemas graves desde hace semanas. Indican que la nueva empresa adjudicataria del servicio de mantenimiento está trabajando a contrarreloj, pero se está encontrando con serias dificultades para localizar las piezas de recambio debido, precisamente, a la edad de los equipos.
Como solución de emergencia para intentar repartir el rendimiento y rebajar las temperaturas, los técnicos han optado por poner en marcha «media máquina» de cada unidad, aunque desde el Consistorio admiten que la mejora está siendo «muy limitada».
A ello se suma que los conductos de distribución están deformados y sufren numerosas pérdidas de aire.
Aunque la prioridad actual es recuperar el servicio mediante estas reparaciones, dicen desde el Ayuntamiento, el equipo municipal ya advierte de que, dada la complejidad técnica y el difícil acceso al falso techo, las empresas especializadas recomiendan valorar una renovación total de toda la instalación de cara al futuro.






