El comisario saliente de la Policía Nacional en Ibiza, Manuel Hernández, que se jubila hoy tras ocho años al frente de la Comisaría y tras 46 años de servicio en el cuerpo policial, comenta con Noudiari el fenómeno migratorio que ha marcado buena parte de su etapa al frente del cuerpo en la isla, y que en los últimos años ha generado también episodios de discurso racista y de asociación, sin base en los datos, entre migración y delincuencia.
—La migración ha aumentado de manera notable coincidiendo con sus años al frente de la Comisaría. ¿Ha sido un enorme reto para la Policía Nacional, para la sociedad, este fenómeno y el racismo que esto ha generado?
—Nosotros nos limitamos a hacer los trámites de gestión, recepcionamos a los migrantes cuando llegan. Sabes que, en un porcentaje aproximado, llegan un 65 por ciento a Formentera y un 35 por ciento, o quizás algo menos, a Ibiza. Si los traen Salvamento Marítimo, los recepcionamos nosotros directamente. Además, ha entrado en vigor el Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA) y se incide más en la protección internacional, en la información a los migrantes de manera muy individualizada. Hemos hecho una gestión que ha sido muy eficaz.
Funcionarios de extranjería, de seguridad ciudadana, de policía científica [por el tema de las reseñas dactilares], hacen un trabajo impresionante. Es increíble.
«Y no se ha generado realmente ningún tipo de alarma, en el sentido de que hayan pasado cosas con estas personas [que llegan en patera] en Ibiza ciudad. Efectivamente, es un fenómeno que tenemos ahí pero que no ha tenido repercusiones desde el punto de vista de los datos de criminalidad. Nosotros lo tenemos clarísimo. No hay datos objetivos para vincularlo y, de hecho, yo no recuerdo prácticamente ninguna noticia en la que se hayan vinculado, aquí en Ibiza, acciones violentas o robos o sustracciones por parte de estas personas en comercios o a los ciudadanos de Ibiza».
—Cuando un delito lo comete una persona migrante, inmediatamente hay sectores que lo vinculan a las personas llegadas en patera.
—El porcentaje bajísimo de gente que puede cometer delitos es el mismo que puede haber en la población ya residente, de españoles y de extranjeros que viven en Ibiza.
No te digo que no se cometa ninguno, se cometen, pero se cometen en unos porcentajes habituales de la población genérica.
—Es decir, que vincular a un migrante llegado en patera con un delincuente no tiene sentido.
—No tiene ningún sentido, porque además el 99,9% de los migrantes están aquí de manera provisional: el periodo en el que tramitamos su recepción y hacemos todos los trámites de extranjería. Después se van, no se quedan.
—¿Se van a la Península?
—Se van normalmente a otros países del norte y centro de Europa. Aquí se queda un porcentaje muy pequeño.
Pasan por nuestras manos, luego pasan por manos de Cruz Roja y luego suelen coger un barco y salen con mucha rapidez.

—¿Ha tenido ocasión de tratar directamente con estas personas? ¿Qué impresión se lleva?
—Hay de todo. Hay mafias que están detrás de la organización de esos viajes, que ponen en peligro a los viajeros por salir en determinadas condiciones climáticas, o porque no tienen los elementos de seguridad, como pueden ser los chalecos, o porque van sin suficiente gasolina.
Por el delito de favorecer la inmigración ilegal hemos detenido a bastantes personas atribuyéndoles el ser los patrones de esas embarcaciones y, de hecho, ha habido ya bastantes ingresos en prisión aquí en Ibiza.
—Y todo el drama que acompaña estas condiciones penosas… los desaparecidos y muertos en el mar.
—Hemos recibido denuncias de personas por la desaparición de sus familiares, e incluso hemos recibido denuncias de personas de Argelia y subsaharianas porque consideraban haber sido víctimas de una estafa, al haber pagado determinadas cantidades [hace años unos 1.500 euros y ahora en torno a unos 5.000 a 8.000 euros], porque les habrían dicho que tendrían chalecos, alimentos y agua durante el viaje, y que duraría unas determinadas horas, y luego han sido muchas más.
Parecen no ser conscientes de que no es un viaje organizado, sino una organización criminal, lo que hay detrás.
—¿Hay barcos nodriza o lanzadera desde los que salen pateras, o salen directamente de la costa argelina?
—No nos consta el tema de esos barcos; lo que sí hemos visto han sido motores muy potentes que les permiten hacer los viajes en menos horas.
—¿Se le está dando la importancia suficiente desde Madrid a esta ruta argelina balear?
—El año pasado ya se reconoció a nivel ministerial, y reconocer eso significa dotar de más medios. Ahora mismo tenemos la carpa de inclusión, que gestiona Cruz Roja al lado del puerto, muy bien montada, y que permite gestionar un número de gente más o menos importante.
La otra carpa, que está pegada, es la que gestionamos nosotros, y es donde se hace la primera recepción. Cuando les ponemos en libertad, pueden estar atendidos en Cruz Roja y no deambulando por la ciudad hasta que consiguen irse de la isla, que es lo que buscan. A través del Ministerio de Inclusión se gestionan los billetes de salida.
Nosotros llevamos el trabajo de campo, pero sobre el origen se están haciendo muchas gestiones y, de hecho, ya están empezando a dar sus frutos a nivel central. Ya es cosa del Ministerio, es cosa de los organismos centrales, embajadores, cónsules, etc.
—Es un problema muy complejo, desde las mafias que lo explotan hasta los problemas estructurales de los países de origen de los migrantes: guerras, represión, falta de trabajo…
—Gracias a la gestión que se hizo en Canarias, que ha permitido bajar casi un 60 por ciento, respecto a hace dos años, el número de embarcaciones precarias que llegan, esa ha sido una labor muy bien hecha.
Ahora, en Argelia, también se está empezando… o, en verdad, no se ha dejado de hacer nunca. Otra cosa es que la negociación sea lo suficientemente fluida, pero son cosas que a nosotros aquí se nos escapan. Nos gustarían resultados a corto plazo, pero el trabajo se está haciendo muy bien.
Esta pieza forma parte de la entrevista de despedida a Manuel Hernández, comisario de la Policía Nacional en Ibiza, que se jubila hoy tras ocho años en el cargo. Puedes leer la entrevista completa en Noudiari







Cada vez que hay un apunyalamiento es o un árabe o un latino, pero la delincuencia es la misma entre la población local que entre la importada.
Pretender que la inmigración legal o ilegal importa buenas y malas costumbres es ponerse una venda en los ojos del tamaño de una cazadora.
en la portada del diario fisico decano de la prensa balear, la noticia de este tío esta justo al lado de la de un apuñalado… maravilloso ver los titulares juntos, este tio queda totalmente retratado