Antònia Maria Cirer Costa, doctora en Biología, catedrática de Ciencias Naturales y una de las principales especialistas en las lagartijas endémicas de lbiza y Formentera ya no puede más.
Lleva años advirtiendo de la desaparición de la lagartija y proponiendo medidas (entre ellas que los particulares puedan proteger a las lagartijas de sus fincas) sin recibir respuesta por parte del Govern.
Mientras, las lagartijas se extinguen y podrían desaparecer por completo de Ibiza en cuatro años.
Por todo ello, Cirer ha decidido hacer pública la carta que remitió el pasado 10 de julio a la directora general de Medi Natural i Gestió Forestal, Anna Torres, después de no haber recibido respuesta dentro del plazo que se había marcado.
Y no es la primera vez que la ignoran.
En el escrito, vuelve a reclamar un cambio urgente de estrategia ante el avance de las serpientes invasoras en Ibiza, que ya han alcanzado el 90 por ciento del territorio y que este año es probable que lleguen al 100% (se han visto algunos ejemplares en la zona oeste y más noroeste de la isla donde no se habían visto nunca).
Especialmente, Cirer insiste en que se permita a particulares instalar barreras físicas para impedir que estos reptiles accedan a jardines donde todavía sobreviven lagartijas, una medida en la que coincide con diferentes grupos proteccionistas de Ibiza.
Cirer sostiene que lleva años trasladando sus propuestas a los responsables de Medio Ambiente y que, pese a ello, sus escritos, informes y estudios han sido «menospreciados», algo muy grave ante un problema de estas dimensiones, y no han obtenido una respuesta efectiva. Por este motivo, ha remitido ahora la carta a los medios de comunicación, de Ibiza después de que, según explica, tampoco haya recibido contestación al documento enviado el 10 de julio.
La bióloga se ha hartado porque es ignorada desde hace años y sistemáticamente. Recuerda, en este sentido, que ya había dirigido el 19 de septiembre de 2025 otro escrito a la Presidencia del Govern balear, registrado con el número 2025030730, en el que alertaba de la «gravísima situación» de las lagartijas pitiüsas y reclamaba actuaciones urgentes.
Araíz de aquel escrito, la Dirección General de Medi Natural convocó a Cirer a una reunión en Sa Coma el 3 de noviembre de 2025, junto al presidente del Institut d’Estudis Eivissencs.
Sin embargo, la especialista considera que aquella reunión no se ha traducido en la adopción de las medidas que viene reclamando.
Porque de nada sirvió indicar claramente cinco líneas de actuación: habilitar refugios seguros para las lagartijas in situ rodeados de vallas antiserpientes, potenciar la cría ex situ con centros zoológicos, estudiar un plan estratégico que incluyera un programa LIFE, establecer mecanismos para coordinar la colaboración ciudadana y explorar nuevos sistemas de erradicación de las serpientes.
«La realidad de 2026 tiene que ser algo más que capturar serpientes con trampas»
La petición que ahora vuelve a poner sobre la mesa es concreta: que se autorice a mantener en zonas seguras las lagartijas que todavía sobreviven en determinados jardines privados y públicos y que los ciudadanos puedan instalar «impedimentos físicos» para evitar la entrada de serpientes sin exponerse a sanciones, una de las principales reivindicaciones de Sargantana Power, por ejemplo.
Según explica, hasta ahora no han recibido ninguna propuesta de colaboración por parte de la Dirección General más allá de continuar con las trampas con ratones.
«La realidad de 2026 demana que es faci quelcom més a part de capturar serps amb trampes», sostiene la bióloga.
La propuesta consiste en crear refugios protegidos mediante barreras antiserpientes donde las lagartijas puedan permanecer en libertad, en los mismos lugares en los que históricamente han vivido, pero aisladas de sus principales depredadores invasores.
Cirer plantea que estos espacios puedan establecerse tanto en terrenos públicos como privados y que funcionen bajo un protocolo tutelado por la Dirección General de Medi Natural i Gestió Forestal.
La especialista considera que la Administración debería facilitar la colaboración de los propietarios de jardines que todavía conservan ejemplares de Podarcis pityusensis, en lugar de impedirles protegerlos.
Una especie en peligro de extinción
La urgencia de la petición se explica, según Cirer, por el avance de la serpiente de herradura (Hemorrhois hippocrepis), presente en Ibiza desde 2003 y que, de acuerdo con los datos del CREAF y del COFIB que cita en su carta, ocupaba en 2025 el 90 % del territorio de la isla.
La bióloga sostiene que la llegada de la serpiente provoca tanto depredación directa como exclusión de las lagartijas por competencia por los refugios. Como consecuencia, Podarcis pityusensis está considerada actualmente una especie «en peligro de extinción» (EN, según la clasificación de la UICN-2024).
Cirer advierte de que durante este verano de 2026 la serpiente puede alcanzar los últimos puntos de Eivissa donde todavía quedan poblaciones de lagartijas y, siguiendo el patrón observado en las zonas donde ya han llegado los ofidios, estima que la desaparición de las lagartijas podría producirse «en 2-4 años».
«El tiempo corre en contra», recalca en el documento. Y añade una advertencia todavía más contundente: «En menos de 4 años no se encontrarán enlloc sargantanes per salvaguardar».
La especialista cuestiona una estrategia que considera atrasada
Cirer también critica que las respuestas de la Administración lleguen, a su juicio, con varios años de retraso respecto a la evolución del problema.
En este sentido, considera que la estrategia que planteó el entonces conseller de Medi Ambient Miquel Mir en 2023 habría sido adecuada si se hubiese aplicado en 2015, mientras que las medidas que actualmente plantea el conseller Joan Simonet, según informaciones publicadas en diversos medios de comunicación, habrían sido apropiadas para 2020, no para el punto en el que nos encontramos ahora.
«Calen estratègies diferents quan el problema avança», defiende.
La doctora en Biología cuestiona también que durante años se haya insistido en la necesidad de realizar nuevos estudios cuando, en su opinión, existe suficiente conocimiento científico sobre la biología de las serpientes y sobre la situación de las lagartijas pitiüsas. Es decir, que se pierde tiempo en hablar de estudios sobre temas que ya están más que documentados.
En su carta recuerda, por ejemplo, que desde 2010 existen estudios de la Asociación Herpetológica Española realizados en Eivissa que, según afirma, ya recomendaban actuar «amb més contundència i celeritat».
La barrera antiserpientes como último refugio
Una parte importante de la argumentación de Cirer se centra en demostrar que la creación de pequeños refugios protegidos puede ser viable. Para ello pone como ejemplo diferentes islotes de las Pitiüses en los que las poblaciones de lagartijas han prosperado durante décadas en superficies muy reducidas.
Cita, entre otros, el illot de sa Sal Rosa, con 0,4 hectáreas; s’Escull de s’Espartar, de 0,3 hectáreas; las islas de s’Alga y Redona d’Illetes, en Formentera, de unas 0,5 hectáreas cada una, y es Dau Gros, de apenas 791 metros cuadrados.
A su juicio, si las lagartijas pueden mantener poblaciones densas en espacios de esas características, incluso sometidos a condiciones ambientales extremas, también podrían hacerlo en jardines protegidos, donde encontrarían mejores condiciones de vegetación, refugio y disponibilidad de insectos.
Cirer rebate así el argumento de una posible pérdida de diversidad genética en poblaciones confinadas, que es uno de los principales argumentarios contra la creación de refugios en jardines o fincas privadas.
En su carta señala que el número de individuos que puede mantenerse en un jardín sería superior al existente en algunos grupos reproductores ex situ de zoológicos y recuerda diferentes estudios genéticos sobre Podarcis pityusensis.
Además, plantea que mientras se desarrollan estrategias más eficaces de conservación podrían establecerse intercambios de individuos entre las diferentes zonas protegidas.
Críticas al refugio de Can Marines
La especialista también formula observaciones sobre la construcción del espacio habilitado en Can Marines para proteger lagartijas.
Considera, por ejemplo, que los paneles sólidos utilizados para levantar las paredes pueden provocar un sobrecalentamiento del recinto durante el verano y reclama instalar un sistema de sombra que cubra al menos un tercio de la superficie.
También cuestiona el tipo de hábitat creado en el interior, donde, según describe, hay tierra roja y pocas piedras. Cirer recuerda que Podarcis pityusensis está asociada a las piedras y a las paredes de piedra seca y considera que deberían reproducirse mejor las condiciones naturales en las que vive la especie.
Asimismo, critica la selección de las plantas introducidas en el recinto y sostiene que existe un exceso de labiadas y faltan especies que las lagartijas suelen visitar para alimentarse de sus flores y frutos.
«¿Es un problema de egos?»
La bióloga expresa su sorpresa por lo que considera una falta de atención reiterada a sus propuestas, tanto las realizadas personalmente como las canalizadas a través de SOS Sargantanes.
«Sorprèn que sempre hagin menystingut, sense rebre respostes, els escrits, informes, estudis, etc., que he dirigit tant com a doctora en Biologia, com a través de SOS Sargantanes, als diferents responsables de medi ambient», señala.
Y plantea una pregunta directa: «És per un problema d’egos que no accepten consells de ningú?».
Cirer también reclama una fiscalización de los recursos públicos destinados a combatir las serpientes invasoras. Asegura que cada vez se destina una mayor dotación económica, pero cuestiona que no exista una obligación de presentar resultados que permita evaluar la eficacia de las estrategias aplicadas.
«Cada vegada s’hi destina més dotació econòmica, però sense que hi hagi cap responsabilitat de presentar resultats», afirma. Y considera especialmente preocupante que, mientras aumentan los recursos destinados a combatir la plaga, «més ràpidament s’ha estès el problema per tota l’illa d’Eivissa».
«Si se dan por vencidos, hay que proteger lo que queda»
Otro de los puntos que Cirer pone sobre la mesa es el cambio de diagnóstico de la propia Administración sobre la posibilidad de erradicar las serpientes.
La especialista se refiere a declaraciones de la directora general de Medi Natural i Gestió Forestal, Anna Torres, recogidas en informaciones publicadas en diversos medios de comunicación, en las que se admite que la erradicación de las serpientes ya no sería posible.
Cirer contrapone esa posición con la intención de impulsar ahora un programa LIFE y cuestiona por qué no se planteó antes, cuando, a su juicio, todavía podían haberse aplicado estrategias más eficaces.
También pregunta si el hecho de que actualmente se plantee incluir en el programa LIFE a la lagartija balear (Podarcis lilfordi) ha influido en esta decisión y plantea otra cuestión: si la Administración reconoce ya la dimensión real del problema, «per què no faciliten que la ciutadania de Pitiüses col·labori i pugui tenir sargantanes als seus jardins?».
La propuesta, insiste, no pretende sacar las lagartijas de su medio natural ni convertirlas en animales cautivos. Se trata de impedir físicamente que las serpientes invasoras accedan a espacios donde todavía sobreviven poblaciones de Podarcis pityusensis.
Una advertencia formulada hace casi un año
La reclamación de Cirer no parte, por tanto, de la carta remitida el pasado 10 de julio. Ya el 19 de septiembre de 2025 había registrado ante el Govern balear un escrito en el que solicitaba, entre otras medidas, la creación de refugios seguros in situ protegidos mediante vallas antiserpientes.
La propia especialista recuerda también que sus propuestas habían sido expuestas en el artículo «Vint anys després de l’arribada de les serps a Eivissa», publicado en 2023 en la revista Eivissa, número 74, páginas 13-19.
Ahora, ante la ausencia de respuesta al escrito registrado el 10 de julio, ha decidido hacer pública su advertencia.
La pregunta con la que cierra su mensaje resume el motivo de su denuncia: «Quant temps tardaran a reconèixer la realitat de 2026?»
Cirer concluye reiterando su disposición a colaborar con la Dirección General de Medi Natural i Gestió Forestal «de manera gratuïta i desinteressada», con un único objetivo: proteger la que considera «l’única espècie endèmica que encara ens queda a les Pitiüses».






