El barrio de Es Pratet, principalmente en la zona que da al puerto de Ibiza (avenida de Santa Eulària), se ha convertido otra vez en la «zona cero» de las inundaciones.
Las intensas lluvias de la madrugada a causa de la DANA Adam han vuelto a anegar negocios y accesos, aunque, según los propios afectados, con menos gravedad que el año pasado.
Noudiari ha recorrido la zona hoy hacia las 9.15 horas, minutos antes de que, a las 10.03, volviera a sonar el ES Alert en los teléfonos de la ciudadanía.
Los establecimientos situados entre el aparcamiento de Es Pratet y ses Feixes (efectos navales, náutica, recreativos y consigna) han vuelto a sufrir la entrada de agua. Propietarios y empleados achicaban lo que podían, mientras otros habían conseguido frenar el agua con sacos y tablones en las puertas.

Al otro lado de la calle, en la esquina de Joan Castelló Guasch con la avenida de Santa Eulària, la sede central de la náutica Ereso se mantenía intacta. Allí atribuyen la mejora al nuevo sistema de drenaje a la salida de la calle, que impidió que el agua se estancara. Pero el otro bajo que la empresa tiene en otra zona, al otro lado de la calle, sí estaba anegado.

«Se convierte en un lago»
Varios vecinos y comerciantes coinciden en señalar a Noudiari al aparcamiento como causa del empeoramiento de las consecuencias de los episodios de lluvias. Aseguran que carece de aliviaderos y alcantarillas, de modo que el agua se acumula «como un lago» o un embalse y, cuando desborda, baja hacia la calle y los negocios.

Un vecino afectado subrayaba a este medio que son miles de metros cuadrados de asfalto «y no tienen una sola rejilla». Recordó que en las inundaciones de 2025, los residentes de esa zona concreta estuvieron cuatro días sin poder salir de casa. Sostiene que la situación «está totalmente relacionada» con cómo se ha hecho ese parking y exige que el Ayuntamiento «obligue a ejecutar los drenajes necesarios».
Otro vecino rubricaba la misma idea: al asfaltar todo el parking, «habría que haber aumentado los desagües de pluviales», y no descarta que pueda ser una causa más de las inundaciones, sumado al hecho de que todo el agua de la ciudad desemboca allí. Otro empresario nos lo dice sin tapujos: «estamos peor desde que se hizo el aparcamiento».
Un edificio que esta vez respira
A pocos metros, en el edificio Cabiro, en la calle Diputat Josep Ribas, donde el año pasado el agua anegó por completo el garaje, hasta el techo, esta vez se han librado. El portavoz de la comunidad, el arquitecto Francisco Cuevas, que tiene sus oficinas en el bajo, explica que «afortunadamente» no han tenido inundaciones después de las medidas que han tomado, entre ellas crear una barrera, como se puede ver bajo estas líneas.
Atribuye la mejora, además, al aliviadero instalado en la calle Joan Castelló Guasch, junto a la avenida de Santa Eulària, que ha resultado «crucial para evitar males mayores».

A pocos metros, en cambio, la cristalería Isla Azul, en la calle Diputado Josep Ribas, está totalmente inundada. Su personal empezaba a achicar agua con la vista puesta en el cielo, mientras en ese momento saltaba la noticia de que varias administraciones habían enviado a casa a los funcionarios.

Operativo de emergencia y cortes
Personal de la empresa Brilliant achicaba agua y levantaba arquetas para aliviar desagües, siguiendo las indicaciones de Aqualia. Un camión trabajaba extrayendo agua de una de ellas, y se vieron pasar varios vehículos de la UME.

La avenida de Santa Eulària, una de las principales entradas a la ciudad, estuvo cerrada en ambos sentidos durante varias horas. Se reabrió parcialmente, pero se esperaba volver a cortarla por las previsiones de más lluvia.

Durante ese intervalo llegaron al lugar los concejales Rubén Sousa y Catiana Fuster, que grabaron vídeos y tomaron imágenes de la situación.
Un problema que se repite
Es la segunda vez en poco más de un año que el barrio sufre inundaciones de este tipo. Empresarios y vecinos coinciden en que desde que se hizo el aparcamiento las cosas han empeorado y piden al consistorio actuaciones que eviten que se repita.
Y un daño colateral: ingentes cantidades de basura, mayoritariamente plásticos, que han sido arrastradas por las escorrentías y que ha llegado al mar y a diferentes puntos de la ciudad.








Menos fotos , lo que tienen que hacer los concejales es arreglar el problema, obligar a hacer drenajes en el parking des Pratet canalizando sus aguas directamente a las pluviales.
También mirar que permisos tienen de Recursos hidricos, si los tiene.
Cada inundación saca a la luz la falta de limpieza que hay. El agua es imparable y, aunque el tanque de tormentas alivie la situación, si llueven mares, es normal que se inunden las calles. Lo que no es normal es que haya tanta basura que se deje de limpiar. Lo de Ses Feixes o se afronta ya como un vertedero ilegal y se entra a limpiar como corresponde (y se sacan de ahí los talleres y demás que hay) o con cada lluvia (que serán más habituales y tan o más fuertes cada vez) veremos la mierda flotar.