Las quejas vecinales sobre el paseo marítimo Passeig de ses Pitiüses y la playa de ses Figueretes vuelven a repetirse. Gente durmiendo en la playa y en los bancos del paseo, además de botellones nocturnos y «una sensación de falta de vigilancia», explican los vecinos a Noudiari.
Las fotografías que ilustran la noticia fueron tomadas este domingo 14 de junio, apenas mes y medio después de que Noudiari publicara, el pasado 7 de mayo, un reportaje sobre decenas de jóvenes que amanecían durmiendo directamente sobre la arena o la pasarela del paseo, una información que tuvo una notable repercusión y que ya entonces puso el foco en la falta de control en la zona.
El Ayuntamiento de Ibiza explica a Noudiari que la presencia en Ses Figueretes es constante y pone como ejemplo lo ocurrido ayer por la mañana, cuando un agente de la Policía Local se metió al agua para rescatar a una persona después de ser quien detectó el aviso estando destinado en la zona.
El consistorio explica, además, que hace apenas una semana se ha puesto en marcha un cuarto turno de Policía Local, en horario de 19.00 a 3.00 horas, pensado para reforzar las tardes y las noches con más agentes.
Según detallan desde el Ayuntamiento, este nuevo turno, además de intensificar el trabajo contra el intrusismo, recorrerá específicamente las zonas con mayor tránsito y aglomeración de gente, entre las que se encuentra el paseo de ses Figueretes.

Desde el gobierno municipal insisten, no obstante, en delimitar responsabilidades: «la seguridad ciudadana es competencia de Policía Nacional, y nosotros ayudamos y reforzamos con una labor preventiva y de cumplimiento de las ordenanzas», señalan fuentes municipales, que defienden que desde hace una semana hay ya más presencia policial en la zona que la que había hasta ahora.

Pese a este refuerzo anunciado por el consistorio, las imágenes y el testimonio recibidos apuntan a que, al menos durante el fin de semana, el paseo marítimo siguió presentando la misma estampa de la que los vecinos llevan meses quejándose.
El problema es complejo porque suma varias realidades. Por una parte, la de gente sin vivienda que acaba buscando una esquina donde pernoctar; también turistas que pasan así la noche, porque no han pagado hotel y gente bajo efectos de los estupefacientes o el alcohol, además de personas indigentes. A esto hay que sumar los frecuentes botellones y a que se suelen organizar partidos de fútbol en el paseo que apenas dejan pasar a la gente, lamentan los denunciantes.







