La playa de Talamanca presenta estos días un aspecto inusual que ha encendido las alarmas entre residentes y comerciantes. Una densa capa verdosa cubre la superficie del mar, un fenómeno provocado por la descomposición de microalgas que se ha visto acelerado por las altas temperaturas.
Esta situación no solo afea el paisaje costero, sino que además está ahuyentando a los bañistas en plena temporada alta y perjudicando directamente a los negocios de la zona.
Ante la gravedad visual de la situación, los agentes de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Ibiza acudieron de urgencia el pasado jueves a la playa tras ser alertados por lo que, en un principio, se sospechaba que podía tratarse de un vertido contaminante.
Sin embargo, tras inspeccionar el terreno, los técnicos comprobaron que el origen del problema es estrictamente natural: la descomposición de parte del ecosistema marino debido al calor extremo.
Asimismo, las autoridades han querido lanzar un mensaje de tranquilidad, confirmando que este fenómeno no supone ningún tipo de riesgo para la salud de las personas.
Para atajar el problema de cara al futuro, el Ayuntamiento de Ibiza ya está estudiando la posibilidad de instalar, a medio plazo, un sistema de recirculación del agua marina en la bahía de Talamanca con el fin de romper el estancamiento hídrico.
El espejo de Sant Josep: un modelo de éxito de más de 600.000 euros
La tecnología que baraja el consistorio de la capital insular no es nueva en la isla. El municipio vecino de Sant Josep de sa Talaia puso en marcha precisamente a principios de julio de 2025 un plan similar.
Este sistema está diseñado de forma específica para calas pequeñas y cerradas que sufren problemas de renovación natural del agua durante los meses más cálidos.
El mecanismo empleado en Sant Josep consiste en la instalación de bombas submarinas que captan agua limpia mar adentro y la propulsan con fuerza hacia la línea de costa. Este proceso favorece un descenso de la temperatura del agua superficial y genera una renovación constante que dificulta la proliferación de las microalgas.
En total, Sant Josep invirtió un presupuesto de 638.450,76 euros (IVA incluido) para el despliegue de ocho bombas de recirculación distribuidas de la siguiente manera:
- Cala Tarida: Cuatro bombas.
- Cala Vedella: Tres bombas.
- Port d’es Torrent: Una bombas.
En su momento, la concejala de Medio Ambiente de Sant Josep, Felicia Bocú, defendió la efectividad de la medida señalando que este sistema permite que las calas «mantengan su atractivo natural y puedan disfrutarse en las mejores condiciones tanto por vecinos como por visitantes».
Ahora, el Ayuntamiento de Ibiza mira de cerca esta tecnología para devolver la normalidad y el color azul a las aguas de Talamanca.






