El director insular de Turismo del Consell d’Eivissa, Juanmi Costa, ha hecho balance de la temporada 2026 reconociendo a Noudiari que la isla atraviesa una transformación en los hábitos del visitante, algo que está sucediendo en todo el mundo y que afecta especialmente a los destinos que dependen casi en su totalidad del turismo.
Las estancias se acortan, se concentran durante el fin de semana y el gasto medio, que sigue siendo alto, se polariza entre un turista de «toda la vida» que mantiene su consumo y un segmento de alto ticket que también resiste bien.
Entre ambos, según el propio Costa, queda un tercer grupo —que él llama «todo a 100» y después lo explicamos— que es el que más está notando la caída.
Costa relativiza el contraste entre el aumento de pasajeros en el aeropuerto y la valoración de Pimeef restauración que da «un 6 raspado» a esta temporada.
En líneas generales, defiende, la ocupación hotelera «es buena» pese a la coyuntura económica complicada en mercados de origen como Alemania e Italia.
Restauración: sobreoferta y menos alquiler ilegal
El director de Turismo atribuye las dificultades de una parte del sector de la restauración a dos factores combinados: un exceso de oferta de locales —»no hay pastel para todos», dice, y en eso coincide con Miguel Tur Costa, presidente de la Asociación de Bares, Restaurantes y Cafeterías de Ibiza y Formentera (Pimeef Restauració)— y la reducción de la vivienda turística ilegal, que antes permitía a grupos de cuatro o seis personas alojarse a un precio más barato que en un hotel.
Costa distingue, no obstante, entre los negocios consolidados y los que han apostado por tickets altos sin el servicio a la altura.
Los chiringuitos y restaurantes de playa de siempre, con un ticket medio de 40-50 a 70 euros, «están trabajando exactamente igual que cada año», según el director insular, gracias a la calidad del servicio y del producto. Cita expresamente ejemplos como el restaurante Carmen de Cala d’Hort o Balneario de Cala Carbó donde ofrecen calidad y donde están trabajando muy bien esta temporada.
El problema, insiste, está en el segmento que el llama, con un punto irónico, «todo a 100»: negocios que subieron el ticket medio por cliente a cien euros sin ofrecer un servicio y calidad acorde, y que ahora sufren porque «la gente selecciona más» y busca relación calidad-precio.
Estancias más cortas, también en temporada alta
Más allá del debate sectorial, Costa señala un cambio estructural que va más allá de Ibiza: la reducción drástica de la duración de los viajes, concentrados cada vez más de jueves o viernes a domingo o de viernes a lunes. «Antes esto pasaba más a principio y a final de temporada […] pero lo que no habíamos visto nunca, y ahora, desde hace pocos años, es habitual, es que también sucede en la parte de temporada alta», ha explicado.
Esto complica la planificación hotelera, con picos de ocupación de apenas tres días y una gestión de recepciones «totalmente diferente» a la de estancias semanales. Y lo cierto es que es el testimonio de hoteleros que aseguran que tienen un trajín ingente de check in / check out por estancias ultracortas y días intermedios de la semana, sobre todo martes y miércoles, cuando se desploma la ocupación incluso en temporada alta.
Precios altos, selección de cliente
Preguntado por si Ibiza está apostando por un modelo de turista de ultra lujo que excluye del circuito al comercio local, al souvenir de toda la vida y al restaurante ‘normal’, Costa defiende que la enorme inversión hotelera de los últimos años ha sido para «mejorar todos los establecimientos que había en la isla», no solo los de gama alta, y recuerda que el 80% de la planta hotelera ibicenca es de tres y cuatro estrellas, «lo que realmente nos da equilibrio».
Reconoce, eso sí, que los precios en todos los rangos —no solo en el de cinco estrellas— han subido, lo que actúa como filtro de cliente. Quien antes podía permitirse cinco días ahora se queda en tres o reduce el presupuesto disponible para restauración, ocio o actividades náuticas.
Pero en este sentido defiende también que la subida de precios es generalizada en todos los destinos, no solo en Ibiza, y que, como muestra, «basta ver cuánto cuesta a día de hoy alojarse en Madrid o Londres, por no hablar de destinos directamente competidores como es Málaga», donde los precios también han subido de manera exponencial.
Sobre la posibilidad de pedir a los hoteleros precios más contenidos para no perder todavía más turismo familiar o turismo nacional de parejas o grupos de amigos —que ha dejado de venir porque no se lo puede permitir—, Costa es tajante: «El sector privado pone los precios y, si se los compran, los mantendrá y, si no se los compran, los bajará. […] No tenemos ni la potestad ni la fuerza jurídica para poder obligar a nadie a que ponga un precio u otro en su establecimiento».
Estrategia de promoción hacia 2027
De cara al próximo año, Costa avanza que las líneas de promoción turística no variarán respecto a las de los últimos ocho años: consolidación de los mercados europeos, y búsqueda de un cliente familiar, gastronómico, cultural y deportivo. El objetivo, subraya, sigue siendo alargar la temporada por el lado de la primavera, consolidando abril y mayo ampliando progresivamente el final hacia octubre.






