El director insular de Turismo del Consell d’Eivissa, Juanmi Costa, ha salido al paso de las críticas que ha generado el futuro vuelo directo entre Newark y Ibiza, previsto para el 31 de mayo de 2027.
Según defiende, la ruta busca diversificar mercados y alargar la temporada, no aumentar el número total de visitantes que recibe la isla.
La conexión, que Costa califica de «asignatura pendiente» para el destino, no ha gustado a todos porque hay quien teme que traiga más turistas a una isla que el propio Consell dice querer contener, y quien avisa de que puede encarecer aún más los precios, dado que se trata de un perfil de viajero con un salario medio muy superior al español —y al de la mayoría de países europeos—. También preocupa que atraiga a fondos de inversión interesados en un cliente de alto poder adquisitivo.
Conviene poner los números sobre la mesa porque el salario medio anual en Estados Unidos ronda los 66.800 euros (dato nominal de 2025, convertido desde dólares), más del doble que los 32.678 euros de media en España (OCDE, 2025).
«No serán más turistas, sino los mismos por otra vía»
Preguntado directamente por si la nueva ruta disparará la presión turística, Costa lo descarta: «No creo que sean más [turistas], es decir, ya están llegando muchísimos turistas norteamericanos a Ibiza por conexiones, seguramente lo que haremos será canalizarlos todos a través de este vuelo directo».
El director recuerda que hablamos de aviones de unas 150 plazas —»no estamos hablando de aviones que nos vayan a traer de repente cientos de personas»— y apunta incluso a un posible efecto sustitución: parte de quienes hoy llegan en jet privado podrían pasarse a la business de estos vuelos regulares.

Costa sitúa la conexión dentro de la estrategia de reforzar mercados alternativos al europeo —que sigue siendo la prioridad del Consell, pero que está mostrando algunas debilidades en países como Alemania o Italia donde la economía flojea— sin dejar de lado «el mercado norteamericano», por el que, asegura, «se está peleando todo el mundo».
El objetivo pasa por cubrir los llamados «hombros de temporada»: una parte de mayo y, sobre todo, el tramo final de octubre.
Un turista que se queda más días y gasta más
Costa defiende que el visitante estadounidense es complementario al europeo, y lo ve especialmente valioso en un momento en que las estancias se acortan.
Un norteamericano no «cruza el charco» para tres días porque, si viaja, se queda como mínimo una semana o más. Según el director, «ofrecen estancias mucho más largas, mucho más golosas», además de un poder adquisitivo medio-alto y motivos de viaje variados —gastronomía, cultura, deporte, y también sol y playa—. Un perfil, insiste, que encaja con el objetivo del Consell de «crecer en valor» y no en volumen.
El debate de fondo: precios, fondos de inversión y hoteles de lujo
La polémica del vuelo se inserta en una discusión más amplia sobre el encarecimiento general de la planta hotelera ibicenca —que Costa atribuye a una subida de precios en todas las categorías, no solo en la de cinco estrellas— y sobre el crecimiento de los hoteles de lujo recuerda que de un único cinco estrellas hace 20-25 años (el Na Xamena) se ha pasado a más de treinta en la actualidad.
El director reconoce que la entrada de fondos de inversión, en detrimento de la hostelería familiar, genera cada vez más inquietud, aunque insiste en que es «un tema generalizado» que no es exclusivo de Ibiza.
En cualquier caso, Costa sostiene que la isla no ha crecido en plazas hoteleras en las últimas dos décadas —»tenemos las mismas que hace 20 años»— y que la sensación de mayor presión turística responde más al crecimiento de la población y al cambio en los hábitos de viaje que a nuevas conexiones aéreas como la de Newark.







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