El viento y el fuerte oleaje han provocado esta noche el naufragio de un catamarán de unos 15 metros que se encontraba fondeado frente a la costa de Ibiza. La embarcación se soltó de su amarre y terminó haciéndose añicos contra los acantilados situados entre la playa de Talamanca y es Botafoc.
La imagen que acompaña estas líneas muestra el estado en el que ha quedado la embarcación después de ser arrastrada por el temporal hasta las rocas.El incidente se produce en una jornada en la que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha alertado de la entrada en alerta naranja por temporal y tormentas, con unas condiciones marítimas complejas.
La zona donde se ha producido el accidente es un punto habitual de fondeo durante los meses de verano. Numerosas embarcaciones buscan allí refugio, aprovechando la protección que ofrece la cala frente a determinadas condiciones meteorológicas. Algunas, además, permanecen fondeadas durante buena parte del año.
Sin embargo, cuando el viento arrecia y el mar comienza a ganar fuerza, ese aparente refugio puede convertirse en una trampa. En esas circunstancias, las embarcaciones que no están correctamente aseguradas pueden acabar a merced del oleaje y ser arrastradas hacia los acantilados.
No es la primera vez que ocurre un episodio de estas características. A finales del año pasado, otra embarcación terminó también contra las rocas en esta misma zona después de soltarse de su fondeo.
El incidente vuelve a poner sobre la mesa los riesgos de mantener embarcaciones fondeadas en zonas expuestas cuando las previsiones meteorológicas anuncian un empeoramiento importante del estado de la mar.
El catamarán ha quedado gravemente dañado e inutilizado después de impactar repetidamente contra los acantilados durante la noche.






