La Fiscalía pide seis años de prisión y 6.314 euros de indemnización para un hombre acusado de hurto, lesiones agravadas y atentado contra la autoridad tras robar una furgoneta de reparto y emprender una huida en la que se enfrentó al propio repartidor y después, a dos agentes de la Guardia Civil cuchillo en mano. Todo ello, para acabar encarándose a los agentes de tal manera que casi no lo cuenta.
Los hechos, que se someterán ahora a juicio en la Sala 1 de la Audiencia Provincial, ocurrieron en octubre de 2018, e imputan al acusado y a uno de los agentes de la Benemérita.
Según el escrito de acusación, todo empezó cuando el acusado del robo se subió a una furgoneta de reparto de una empresa de distribución de agua, aprovechando que el repartidor había parado el vehículo en una calle del centro de Ibiza para realizar un servicio. El empleado había dejado las llaves puestas y las puertas de la furgoneta abiertas.
El acusado emprendió la huida sobre el vehículo, mientras el repartidor, acompañado de otro conductor, intentaron perseguirle. A la altura de la rotonda Jesús-Puig d’en Valls, debido a la saturación del tráfico, el perseguido se bajó de la furgoneta robada blandiendo un cuchillo con una hoja de 12 centímetros. Cuando se acercó el repartidor, el perseguido se abalanzó sobre él y le apuñaló en la cara, hiriéndole la mejilla derecha.
Cuando el otro conductor se acercó a interponerse entre los dos, el acusado emprendió de nuevo una huida, esta vez a pie, y ya con la Guardia Civil sobre el terreno.
Al grito de «Alto, Guardia Civil» y «Deténgase» la persecución ya era de las autoridades, pero no fue por ello más fácil. El acusado continuaba huyendo ahora, cuchillo en mano, en una zona boscosa en el entorno de la E-20, dentro del término municipal de Santa Eulària.
Los dos guardias de la Benemérita implicados en la persecución se separaron para dar alcance al acusado. Cuando uno de ellos consiguió tenerlo frente a frente, a unos 10 metros de distancia, el fugitivo se mostró agresivo y no soltó el cuchillo, a pesar de que el agente le ordenó hacerlo, y de que este lanzó hasta dos tiros disuasorios al aire.
Sin dar tregua, el acusado continuó la huida, pero paró en seco cuchillo en mano y decidió darse la vuelta y correr hacia el agente, abalanzándose sobre él. Aunque éste logró esquivarlo al principio, evitando un ataque al cuello y la cabeza, el agente, «temiendo por su vida y su integridad física», según el escrito de acusación, realizó un disparo que entró por el abdomen del acusado cuando este volvió a erguir el cuchillo una segunda vez.
La bala acabó fracturando la cuarta vértebra y ha provocado graves secuelas en el acusado, hasta el punto de que este depende de una silla de ruedas para desplazarse, entre otras afectaciones a su calidad de vida, de manera que necesita rehabilitación, adecuación de su vivienda, y ha quedado totalmente incapacitado.
El fiscal pide una multa de 10 euros al día durante 10 meses para el acusado por un delito de hurto, 4 años de prisión por un delito de lesiones agravadas, y 2 años de prisión por atentado contra la autoridad para el acusado que inició la fuga.
Aunque el propio escrito de acusación considera imputable al agente de la Guardia Civil por un delito de lesiones graves por imprudencia, el Fiscal no exige pena alguna debido a que su actuación se produjo en legítima defensa.






