La UD Ibiza sigue inmersa en una dinámica preocupante, aunque esta vez logró evitar la derrota en el último suspiro. El empate ante el Alcorcón (2-2), rescatado con un gol de Svensson en el descuento (minuto 99), no cambia el fondo de la situación: el equipo continúa muy lejos del objetivo del play-off de ascenso a Segunda División.
El conjunto madrileño volvió a mostrarse como un rival tremendamente eficaz. Con apenas dos disparos a puerta, logró ponerse con una ventaja de dos goles gracias a un penalti transformado por Aparicio en el minuto 35 y a un tanto de Carmona en el 61. Todo ello en un Can Misses que presentó una de las entradas más pobres de la temporada, reflejo también del momento que atraviesa el equipo y de la climatología adversa.
Con ocho jornadas por disputarse y 24 puntos aún en juego, el Ibiza sigue teniendo el play-off a cinco puntos en el mejor de los casos, una distancia que podría variar en función de los resultados de la jornada. Sin embargo, más allá de las matemáticas, la sensación es que el objetivo se complica cada vez más, puesto que queda una jornada menos.
El panorama no solo exige que el Villarreal B falle esta tarde en el campo del líder, el Sabadell (16 horas) sino que de ahora en adelante lo hagan también todos los equipos que preceden a los ibicencos en la tabla —Algeciras, Cartagena, Teruel, Antequera, Alcorcón, Hércules y Juventud Torremolinos—, un escenario difícil de imaginar.
Eso sí, el equipo no se rindió. Andreu Solà encendió la mecha con un potente disparo desde unos 20 metros que redujo diferencias, y cuando todo parecía perdido, Svensson apareció en el tiempo añadido para firmar un empate que, al menos, evita un golpe que podría haber sido anímicamente demoledor.
El Ibiza tiró de orgullo, pero volvió a dejar en evidencia los problemas que le han acompañado durante toda la temporada. Ni ha sido tan fiable como se esperaba ni los refuerzos invernales han logrado cambiar la dinámica de un grupo castigado por su irregularidad.
Aunque el punto corta la racha de derrotas, no disipa las dudas. Las alarmas siguen encendidas y el club se enfrenta a una decisión clave: mantener al entrenador y apostar por un proyecto a medio plazo o buscar un revulsivo inmediato desde el banquillo.
La primera opción ofrece estabilidad, pero puede interpretarse como conformismo. La segunda, mucho más arriesgada, es uno de esos movimientos que en el fútbol solo funcionan en contadas ocasiones.
La ecuación sigue siendo compleja. Y mientras tanto, el tiempo corre. El Ibiza ha evitado caer, pero sigue sin levantar el vuelo. Pensar en el mañana, más allá de soluciones impulsivas, se antoja imprescindible para reconstruir un proyecto que continúa lejos de sus aspiraciones.





