Todas las personas que asistimos al concierto de los valencianos Mala Gestión en las Festes de Sant Agustí les vamos a recordar por sus letras, su actitud, su humor y por un espontáneo que complicó un poco la noche pero que le dio ese toque desenfadado que tanto gusta en este pueblo. Elías y Guille, dos de los componentes del grupo, demostraron que, un año después, ellos siguen también con Ibiza en la cabeza, aunque por otros motivos.
Los dos pasaron por el escenario del famoso podcast La Ruina en su parada en Valencia del pasado septiembre, y allí contaron lo que les ocurrió en aquel inolvidable agosto de 2025.
Todo empieza con una confesión: que no tenían mucha idea de que Sant Agustí estaba en la isla de Ibiza.
Una vez que supieron que tenían que embarcarse, eligieron la opción más barata: un ferry sin camarote, con el aire acondicionado a temperatura de cámara frigorífica y pasajeros durmiendo por el suelo, arropados con sus propias camisas. Elías aplicó la técnica de tumbarse en el suelo para marearse menos, sin respaldo científico pero con buenos resultados.
Póker a tres euros y un rival muy ‘especial’
Salieron a cubierta para intentar pasar el trago y la banda y sus técnicos de sonido montaron una timba de póker a tres euros por cabeza. Todo iba bien hasta que apareció, ya de noche y en pleno mar, un caballero sin camiseta, a pesar del frío, que se declaró empresario de la construcción, propuso apostar 20 euros y se lanzó a ir all in en cada mano.
Entre sus idas y venidas al interior del barco, de las que volvía cada vez más eufórico, los músicos empezaron a perder a propósito para poder levantarse de la mesa. Cuando el hombre se mareó, Guille le dio una pastilla, y el hombre, comprensiblemente, quiso saber qué le daban, a pesar de que sus frecuentes salidas al baño sugerían tal vez cierto consumo de sustancias.
Ya en tierra y tras no pocas curvas, llegaron a su alojamiento, que describen como situado en un lugar remoto, rodeado de bosque y con pinta más de iglesia que de hotel.
Llamaron al enorme portón de madera y al no obtener respuesta, exploraron hasta dar con una puerta lateral que estaba abierta.
Entraron los músicos y su equipo, vieron habitaciones llenas de literas, dejaron una nota en lo que parecía una secretaría y se instalaron. Según el relato, hubo incluso visita a la cocina, inspección de la nevera y algún vaso de agua. Solo después reparó alguien en que la puerta de la habitación lucía el pictograma de «señoras». Resulta que estaban en la Casa de espiritualidad Santa Teresa de Es Cubells, las monjas de Es Cubells, vaya.
La monja ‘de guardia‘
Pero ellos no lo sabían. Poco después de su llegada apareció de la nada una silueta a toda velocidad: una monja que, según describen, parecía «un mantel levitando». Tras escuchar su explicación, la monja los condujo a la habitación correcta y ante las mochilas y las camas deshechas en la otra, su veredicto fue de una claridad meridiana: «No está bien.» Y a continuación: «Buenas noches».
A la mañana siguiente las monjas estuvieron de lo más cordiales, y los jóvenes músicos descubrieron que compartían techo con una eminencia. Se alojaba nada menos que el Arzobispo de Urgell y copríncipe de Andorra, al que los músicos habían despertado la noche anterior sin saberlo con sus ruidos. Según les contó la monja, el prelado tuvo dos opciones, o bien llamar a la Guardia Civil o llamar a las monjas. Eligió la fe.
¿Y el cobro?
Para completar la ruina, los músicos aseguraron que, a día de hoy, más de un año después de su concierto, todavía no les han pagado por este bolo. Pero esto no del todo cierto porque Noudiari ha podido saber que hubo un error burocrático en el proceso informático y la factura nunca llegó a presentarse, algo que están tratando de solucionar ahora. Es decir, que el consistorio nunca llegó a recibir esta factura.
Ibiza, cantera de ruinas
La anécdota de Mala Gestión no es la única de este pódcast, líder de Spotify España en 2025, con vínculo ibicenco. A lo largo de sus cientos de episodios (325), La Ruina ha recogido otras historias de las Pitiusas, como la del cómico Xavi Daura persiguiendo (y perseguido) en una discoteca tras darse un cabezazo bajo el agua, la mujer del bigote falso que gritó «¡Que vivan los novios!» en el DC-10 ante una pedida de mano que no era tal, o el baño nudista de Sílvia Abril en Formentera, que acabó llamando desnuda a la puerta de una pareja alemana. Incluso hubo un capítulo, el 91, grabado en Santa Eulària durante el Festival Serielizados.
Visto lo visto, Ibiza es una gran proveedora de ruinas de este país. A ver si Tomás Fuentes e Ignasi Taltavull se animan a volver a Ibiza para grabar un capítulo de ruinas locales. Sus fans lo están esperando.
Os dejamos La Ruina completa de Mala Gestión y las de los demás participantes de la noche.






