Un grupo de ciudadanos ibicencos, organizados de forma independiente y sin ningún tipo de vinculación empresarial o política, ha presentado los resultados de su encuesta «alternativa» para elaborar la nueva ‘Estratègia de decreixement i tramitació del futur d’Eivissa’. La iniciativa, surgida originalmente como réplica al proceso participativo que impulsó el Consell de Ibiza, ha recabado la opinión de 1.133 residentes y nacidos en la isla.
Los impulsores destacan que, mientras la encuesta oficial del Consell «obviaba los temas más peliagudos», esta, «realizada a coste cero mediante un formulario de Google y una web sencilla, demuestra que se pueden extraer conclusiones contundentes sobre la percepción social, económica y ambiental del turismo». Los resultados dejan claro que los excesos del sector del ocio, la masificación turística y el encarecimiento de la vida son las máximas preocupaciones de la población, en una consulta cerrada a finales de año, fuera de temporada, lo que según los organizadores «podría haber atenuado unos porcentajes que ya de por sí son abrumadores».
El bloque de medidas para hacer de Ibiza «un lugar habitable» arroja datos incontestables: el 84,3% de los encuestados exige que se endurezcan y apliquen con rigor las leyes sobre cualquier exceso en discotecas, beach clubs y establecimientos análogos. Además, un 62,6% reclama la eliminación directa de plazas turísticas, la reducción de amarres y la prohibición de cruceros.
La prioridad para el residente que refleja este sondeo está clara: el 74,7% señala que el patrimonio cultural y natural debe anteponerse al negocio turístico, mientras que el 58,3% pide retirar todas las vallas publicitarias de las discotecas e instruir a los visitantes en el aeropuerto sobre el respeto a la isla.
Al analizar qué daña más la imagen de Ibiza, los participantes señalan de forma mayoritaria la masificación (78,5%), seguida muy de cerca por las desigualdades sociales derivadas de un modelo turístico enfocado al lujo (77,8%) y la existencia de un sector de ocio sobredimensionado (70,3%). La degradación del litoral (66,5%) y el tráfico de drogas (58,6%) completan el retrato de las principales amenazas actuales.
Frenar el ladrillo y blindar el alquiler
Para los encuestados, la medida más urgente para recuperar la calidad ambiental es contener el crecimiento urbanístico y demográfico (34%), seguido de la reducción de plazas turísticas y el freno a la llegada de visitantes. De cara a los próximos cinco años, la principal amenaza percibida es la continuidad de la especulación inmobiliaria (29,6%) y el encarecimiento del coste de vida (21%).
En los apartados donde se requería responder con texto libre, las respuestas han sido demoledoras. Un 50,4% de los participantes siente que se está perdiendo «la cultura propia» (la lengua, la identidad y la convivencia con la gente autóctona), mientras que el 67,49% expresa quejas de índole política, acusando a las instituciones de desprotección, ineficiencia contra las drogas y la delincuencia, y de amparar un turismo que privatiza y monopoliza los espacios públicos de la isla, mencionando casos concretos como cala Bassa o ses Salines.
El consenso de la muestra es prácticamente absoluto en dos cuestiones clave: el 93,7% considera urgente y estrictamente necesario poner límites al alquiler vacacional para solucionar el grave problema de la vivienda, y un 89,5% exige que Ibiza cuente con sus propias Fiscalías de Anticorrupción y de Medio Ambiente dotadas con recursos suficientes para perseguir los delitos y abusos en la isla.






