El Comité de Centro del Aeropuerto de Ibiza —que agrupa a los sindicatos CCOO, UGT y USO— ha convocado una protesta del personal de AENA para este sábado 24 de agosto, de 10:00 a 11:00 horas, en la fachada de la terminal (zona de Llegadas).
La plantilla denuncia que las decisiones del gestor aeroportuario provocan una sobrecarga laboral «inasumible», impiden la conciliación e incluso ponen en riesgo la seguridad operativa del recinto.
Según explican las centrales sindicales, la movilización llega tras agotar las vías de diálogo. El Comité llegó a suspender dos concentraciones previstas a principios de mes para negociar, pero la «falta de respuestas y el incumplimiento de los compromisos» por parte de la dirección han forzado la salida a la calle.
Las principales exigencias del Comité de Centro
- Veto a las vacaciones en invierno e imposición en verano: A finales de 2025 se eliminó el derecho histórico a disfrutar del descanso en periodo invernal. La plantilla se ve obligada a coger vacaciones en plena temporada alta, coincidiendo con el pico de tráfico de pasajeros (que ha subido un 3,1% en el segundo trimestre de 2026), lo que sobrecarga aún más al personal restante.
- Avisos de servicios con 48 horas: Pese a que el 70% del personal firmó una petición en mayo para exigir el cumplimiento del convenio, los Servicios No Programados (COS) se siguen notificando con una semana o hasta 48 horas de antelación, impidiendo la planificación familiar.
- Falta de plantilla y aumento de bajas por estrés: El tráfico aéreo en la isla ha aumentado un 75% desde 2011 sin un incremento proporcional de trabajadores. Esta presión, sumada a la crisis de acceso a la vivienda en Ibiza, ha disparado las bajas por estrés y las excedencias.
- Eliminación y recortes en servicios clave: Se denuncian recortes en información al pasajero, reducción de puestos administrativos y la obligación de realizar tareas de superior categoría sin retribución adecuada.
Desde la representación sindical advierten de que mantener esta estrategia de «sobrecarga extrema» degrada el ambiente laboral y acaba afectando de forma directa a la gestión operativa de la seguridad de las instalaciones y al servicio que se ofrece a los viajeros.






